Bajo presión

El santacruceño es, definitivamente, el elegido para voltear a Menem. Duhalde avanzará en la suspensión de las internas del PJ.

19 Enero 2003
Por Darío Del Arco

BUENOS AIRES.- En la Casa de Gobierno creen haber empezado el año con el pie derecho. Eduardo Duhalde, empujado por las circunstancias, no sólo terminó por encontrar candidato a presidente sino que, además, luego de 13 meses de negociaciones, pudo cerrar un módico acuerdo con el FMI.
No sin trabajo y sudor propio, Duhalde logró encolumnar a la tropa bonaerense tras el gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner, con quien el Presidente intentará doblegar a Carlos Menem, su histórico adversario. Pero, además, Kirchner se convertirá en cobijo para el peronismo bonaerense, hasta hace horas desconcertado, sin rumbo y al borde de la desesperación.
¿Cómo llegó Duhalde a la decisión de jugar su poder político en favor del santacruceño? ¿Por qué lo hizo? Básicamente por tres motivos: a) El Fondo le exigía certeza de elecciones en abril para cerrar cualquier coincidencia.
El pedido ya no le dejaba tiempo para más alquimias. b) Los números de Kirchner son mejores que los de De la Sota y, por tanto, las chances de pelear contra Menem son más amplias. c) El PJ bonaerense empujaba al Presidente a encarnar una candidatura y comenzaba a exhibir signos de malestar ante la falta de señales claras de Duhalde.
Así, el jefe del Estado, bajo presión, resolvió archivar la fantasía de continuar en el poder, puso en el freezer -¿por el momento?- los operativos tendientes a postergar las elecciones para octubre y armó, con firmeza de jefe y buena dosis de paciencia, una red política en favor de Kirchner.
De paso, cerró el circuito e hizo gestos en favor de la reelección de Felipe Solá en Buenos Aires, con el objetivo claro de mantener allí también su cuota de poder. "Obviamente, Duhalde tendrá injerencia en el armado de la fórmula", se sinceró Solá, consciente de que -a pesar de su vocación de autosuficiencia- aún depende políticamente del jefe de Estado.
Por las dudas, tanto Kirchner como Solá buscan "garantías". Ambos quieren contar con "Chiche" Duhalde en la fórmula, no sólo por lo que la primera dama podría sumar en votos, sino también como reaseguro de que Duhalde no desertará en los apoyos. "No me puedo dar el lujo de que me pase lo mismo que le pasó a De la Sota. Que lo probaron, no le dieron ni cinco de apoyo y cuando empezó a caer le soltaron la mano", dijo entre sus íntimos uno de los dos aspirantes para graficar su temor.

En el partido
Resuelto el tema del candidato, el mandatario bajó la orden de reunir -finalmente- al congreso nacional partidario el próximo 24 de enero. Allí se suspenderá la interna prevista para el 27 de febrero y se aprobará un sistema de "neolemas" que les permitirá a todos los candidatos del PJ ir a la elección general.
Como se descuenta la deserción de De la Sota -a quien el Gobierno promete ayudar para que logre su reelección en Córdoba-, el peronismo -con o sin sello partidario- tendría al menos tres candidatos: Menem, Adolfo Rodríguez Saá y Kirchner.
Desde un partido de oposición, un grupo de abogados estudia si la aprobación de los "neolemas" es legal. Y no se descarta hacer algún tipo de presentación judicial en caso de encontrar algún resquicio que permita una queja.En el plano económico, en tanto, el Gobierno parece haber llegado al tramo final de la tortuosa ruta que le marcó el FMI.
La firma de la carta de intención y la probable aprobación del acuerdo, el 23 de enero próximo, le dieron aire al Gobierno, a pesar de la flaqueza de las coincidencias y del corto plazo de 8 meses por el que regirán. Para llegar a la instancia final, Economía -también bajo presión- debió sacar de las reservas 998 millones de dólares destinados al pago de una cuota al FMI.
Si bien parecen existir las garantías necesarias respecto de que el organismo reembolsará en días esa cifra a la Argentina, no son pocos los que se preguntan qué pasará en el país si -empujado por las posiciones gurkas- el Fondo demora la devolución de esos millones.
Están además quienes recuerdan que, en no más de 15 días, cuando termine la feria judicial, el tema de los amparos volverá a ser uno de los principales puntos a resolver por la Corte Suprema de Justicia.
Tal vez, con el fin de no correr riesgos y de desarticular la denominada "mayoría automática" que podría inclinarse por la redolarización, no se descarta desde el Gobierno presionar en favor de la renuncia de un juez del Alto Tribunal.
Por ahora, Duhalde prefiere aferrarse al presente. Y, en esa columna, anota del lado del haber el hecho de contar con un candidato oficial y el acuerdo con el FMI. (DyN)

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