Hubo nuevas explosiones en Villa Luján

El temor y la bronca siguen latentes. Cada tanto, se escuchan nuevas explosiones y vuelve el fuego al predio donde el jueves se desató un infernal incendio.

GRAN DESTRUCCION. Un bombero trabaja entre los hierros y chapas retorcidas del galpón siniestrado.
GRAN DESTRUCCION. Un bombero trabaja entre los hierros y chapas retorcidas del galpón siniestrado.
19 Enero 2003
La ceniza todavía cae sobre Villa Luján. Cada tanto, vuelven a encenderse pequeñas llamas y se escuchan explosiones que reavivan el terror de los vecinos del galpón donde el jueves a la noche se desató un infernal incendio. El fuego devoró el predio de Saavedra 457. Pero no fue lo único: las casas aledañas al lugar quedaron con paredes agrietadas, vidrios rotos, tapias caídas y ambientes arruinados, entre otros daños materiales.Hay familias que decidieron abandonar sus hogares por temor a que las paredes se les caigan encima. El efecto del calor y de las llamas provocaron que las medianeras se agrietaran y que las vigas se desprendan. También las paredes del interior de las casas se abrieron. El peligro acecha a los habitantes de la manzana.
"Tuve un pico de presión; casi me muero cuando vi el desastre que quedó en mi vivienda, que me costó toda la vida construir", contó Julia, que vive en la esquina de Saavedra y Santiago. "Mi casa terminó destruida", expresaron indignados Roberto y Gladys Suasnábar. Su inmueble, que colinda con el galpón, fue uno de los más afectados. El siniestro tiró abajo parte de una tapia, agrietó un paredón y destruyó su lavadero.
Por su parte, Claudia Segovia, quien vive en un segundo piso en Santiago 2.356, tiene miedo de que su casa se desmorone. Sucede que las vigas que la sostienen se despegaron de las paredes, porque el incendio ocurrió a muy pocos metros. "No sé si tiene arreglo. Creo que voy a tener que tirar la vivienda abajo y volver a construirla", manifestó llena de odio. A Mafalda López, cada tanto, se le cae un pedazo de techo, que acabó todo hinchado tras el siniestro. "Tengo miedo hasta de caminar por mi casa", contó.
Los vecinos, indignados, hablaron con el dueño de la empresa que sufrió el incendio, Ricardo Hortas, para pedirle que se haga cargo de los daños en las viviendas. "Nos dijo que tenía seguro sólo para el galpón y que, como estaba en bancarrota, no iba a poder hacer nada más", comentó Segovia. Sin embargo, Hortas le dijo a LA GACETA que se responsabiliza de los perjuicios provocados a los vecinos. "Enviaré un constructor a cada casa dañada", expresó.
Ayer a la tarde hubo otro incendio en el predio. Los bomberos actuaron rápidamente y lograron apagarlo. Poco después, comenzaron a recoger muestras para hacer pericias y establecer el origen del siniestro -duró más de siete horas entre el jueves y el viernes, y acabó con toda la mercadería que había en el galpón-.
Los vecinos ya no duermen. Tienen ataques de pánico y no pueden olvidar las dantescas imágenes. "Tenemos miedo de que las llamas vuelvan y nos devoren. Tenemos terror de perder nuestras viviendas, y hasta de morir", resumieron Elsa y Dominga. Ahora, los habitantes de la manzana ya no pueden vivir tranquilos y ni siquiera pueden respirar aire puro.

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