Bomberos sin equipamiento

Los efectivos mostraron una accionar valiente pero la falta de los elementos necesarios para hacer su trabajo es preocupante.

18 Enero 2003
Desde que Prometeo les robó el fuego a los dioses griegos para entregárselo a los hombres, los antiguos comprendieron que este elemento tiene poderes benéficos o altamente destructivos. Por esa razón, en la Roma antigua, existía el cuerpo de vigiles (ediles incendiorum extinguendorum). También tomó sus precauciones Carlomagno, quien dispuso que cada barrio poseyera un grupo preventivo; y una ordenanza de París en 1371 normaba que cada vecino debía tener un cubo de agua preparado ante cualquier emergencia.
En 1898, el gobernador Lucas Córdoba quiso que Tucumán contase con un cuerpo de bomberos, en coincidencia con la provisión de agua por cañerías a la ciudad. El servicio era cumplido anteriormente por los guardiacárceles. La dotación se creó finalmente durante la gestión de Próspero Mena. En 1907 el gobernador Luis F. Nougués hizo construir el local propio en la calle Muñecas. Actualmente, las tareas de los bomberos dependen del presupuesto general de la Policía, y en el caso de los voluntarios -la mayoría-, de la colaboración vecinal.
En la noche del jueves un incendio de grandes proporciones se desató en un depósito de aceites para máquinas ubicado en Ejército del Norte al 400, entre Santiago del Estero y San Juan. El local está ubicado en el pulmón de la manzana, por lo que los vecinos vivieron situaciones dramáticas ante el temor de que las gigantescas llamas -que alcanzaban entre 20 y 25 metros- llegaran a sus viviendas. La zona se convirtió en un caos y se debió evacuar a los habitantes de toda la manzana. Acudieron brigadas de EDET, Gasnor y Defensa Civil, ya que fue necesario cortar la electricidad y el gas para evitar que el siniestro tomara mayores dimensiones y ocasionara víctimas mortales.
Alrededor de 100 bomberos trabajaron esforzadamente para apagar el incendio. Vinieron dotaciones de varios puntos de la provincia (Lules, Tafí Viejo, Alderetes y tres de esta capital), pero la principal lucha la tuvieron con sus limitaciones: las bombas de agua se quedaban sin combustible y, por lo tanto, sin agua. Además, poseen escasos equipos autónomos de oxígeno. Para doblegar el fuego, luego de varias horas tuvieron que pedir a una empresa que les proporcionara productos químicos. Es decir que carecían del equipamiento necesario para realizar con efectividad su trabajo. La tarea pudo finalmente cumplirse porque el siniestro se desató en una zona de fácil acceso.
Esta situación de profunda carencia de equipos y de apoyo económico a los bomberos es bastante antigua y se reflota cada vez que se produce un incendio de importancia. La precariedad también es absoluta en las dotaciones de los voluntarios del sur tucumano y más de 300.000 comprovincianos de poblaciones que se extienden desde La Cocha hasta Monteros, están desguarnecidos. Los cuerpos se mantienen con el apoyo de la comunidad, pero esa generosidad no alcanza para comprar el equipamiento adecuado.
Históricamente, los bomberos son los eternos olvidados no sólo por la comunidad, sino también por los gobiernos de turno. Existen ordenanzas municipales en esta capital (la 251/74 y la 2.119/93) que legislan sobre la prevención de incendios, pero estas pocas veces se cumplen. A nivel provincial se presentaron hace ya varios años en la Legislatura algunos proyectos de ley para regular el funcionamiento de los bomberos, pero todo sigue igual. Ningún representante se acuerda de estos esforzados trabajadores que arriesgan sus vidas para salvar las del prójimo por salarios miserables; muchos de ellos, lo hacen voluntariamente.
En la antigüedad, los romanos ya advirtieron que la misión de los vigiles era esencial para la comunidad. En el siglo XXI, los tucumanos de toda la provincia siguen desguarnecidos ante una catástrofe significativa porque sus representantes siempre están más ocupados en la lucha por ganar espacios en el poder y en las internas partidarias, que en llevar soluciones a sus comprovincianos.

Tamaño texto
Comentarios