Villa Luján vivió una noche infernal

El incendio de un depósito en Villa Luján dejó pérdidas que rondarían el millón de pesos. Los bomberos tuvieron que luchar durante más de 8 horas contra el fuego y contra las carencias.

TODO A PULMON. Vecinos y socorristas tuvieron que empujar una de las autobombas para que arrancara, porque se había quedado sin batería.
TODO A PULMON. Vecinos y socorristas tuvieron que empujar una de las autobombas para que arrancara, porque se había quedado sin batería.
18 Enero 2003
Lo único bueno que dejó el terrible incendio del jueves por la noche en un galpón de Villa Luján es que no hubo que lamentar víctimas mortales. Sólo un bombero sufrió una fractura en el tobillo al caer desde el techo, y el sereno del galpón tuvo un principio de asfixia, pero nadie más resultó con heridas. Después, todo fue un caos.
El incendio comenzó a las 22.30 en el galpón de la firma Ricardo Hortas y Compañía, ubicado en calle Saavedra 457. En la edición de ayer se consignó por error que se trataba del predio de la ex empresa de ómnibus El Trébol, ya que por la magnitud de las llamas, hasta la medianoche de ayer se desconocía dónde estaba el foco del incendio. Anoche aún no se sabía cuál había sido la causa que originó el siniestro, ya que todavía se realizaban tareas de enfriamiento, y no se había comenzado con el trabajo de recolección de muestras para hacer el peritaje.
Claudia Segovia -vecina de calle Santiago 2.356-, estaba desesperada. "Vimos cómo empezaba a salir humo. Nos asustamos muchísimo. Llamé a los bomberos. Después corrimos a la calle para avisarles a los vecinos de la zona. Tirábamos agua por arriba de la tapia, pero no había caso", dijo. Justamente la pared de su casa fue motivo de conflicto. La mujer, angustiada, quería que atacaran el fuego desde allí, antes de ingresar al galpón. "No quiero que se queme mi casa. No me importa lo que haya en el depósito", gritaba alterada a los funcionarios que se pasaban delante de ella.

Semidesvanecido
En el galpón estaba el sereno Ramón González, de 77 años, quien también advirtió el humo. Entonces pidió ayuda a los vecinos, y fue a buscar los matafuegos. Cuando intentó entrar otra vez fue sorprendido por las llamas y estuvo a punto de desmayarse. Lo sacaron semidesvanecido. Segovia indicó que, media hora después del llamado telefónico, llegó al lugar una unidad de bomberos. "No tenían agua. Es el colmo", se quejó. A todo esto el fuego ya era incontrolable y los vecinos, aterrorizados, corrían para tratar de sacar todo de las casas ante la posibilidad cierta de que el fuego sobrepasara las paredes del depósito e invadiera sus domicilios. Marcos Gómez sacó hasta la cocina. "Tenía miedo de que explote. El calor era insoportable. Las paredes ardían. En cierto momento creí que me quedaba sin nada", relató.
La zona se convirtió en un infierno, y no solamente por el calor. Los más de 150 policías que llegaron no daban abasto para contener a la multitud de curiosos que rodeaba la manzana. De a poco arribaron distintas dotaciones de bomberos. Durante más de 9 horas estuvieron trabajando efectivos del cuartel de la Policía de la Provincia, de El Bosque, de Villa Luján, de Alderetes, de Lules, de Aguilares, de Tafí Viejo y de la Policía Federal. Más de 100 hombres lucharon contra las llamas que alcanzaban los 25 metros.
Pero todo fue muy desorganizado. El apuro por hacer las cosas atentó contra el operativo. "Aquí todo el mundo da órdenes. Hay demasiados caciques y muy pocos indios", opinó Mario Ledesma, otro vecino de la zona. El esfuerzo de los bomberos fue admirable. Sobre todo si se tiene en cuenta que, además de las llamas, tuvieron que pelear contra sus carencias. También trabajaron efectivos de Defensa Civil y operarios de Gasnor y de Edet, que cortaron los servicios.

Desconcierto
Todas las autobombas -excepto la de la Federal- tuvieron que retirarse varias veces de la zona ya que se quedaban sin agua. Varios vecinos ofrecieron sus piletas de natación -había casi 70.000 litros disponibles- para que saquen agua, pero no había bombas de extracción. El motor de la autobomba de Alderetes dijo basta y se fundió pocos minutos después de llegar. Hubo que empujar el camión, ya que no funcionaba el arranque. Las baterías de los vehículos -fundamentales para hacer funcionar las mangueras- se agotaban, por lo que el sistema quedaba inutilizado. Hubo vecinos que llegaron con baterías de sus autos para ayudar. Cuando el bombero Ramiro Gómez cayó desde un techo fue llevado a una ambulancia. Pero al vehículo tuvieron que empujarlo, porque no arrancaba. Los socorristas tenían que salir a cada rato al exterior del local, puesto que los equipos de oxígeno eran insuficientes. Debieron pedir colaboración a una empresa de combustibles, que proveyó de productos químicos, para poder controlar el incendio.
A las 9, todo había terminado. Pero del depósito sólo quedaban las paredes.

Bajo fuego


EL PROPIETARIO
Apesadumbrado
Ricardo Hortas, dueño de la firma, afirmó que era imposible imaginar qué hubiera pasado si los bomberos habrían llegado a tiempo. "Está todo asegurado, pero las pérdidas son grandes. Rescato el trabajo de los bomberos, pero se nota que no tienen nada. También quiero agradecer a los vecinos, que ayudaron mucho", dijo.

INSULTOS
Juri no la pasó bien
El ministro de Gobierno, Fernando Juri, tuvo un paso fugaz por el lugar de los hechos. Cuando llegó, a la medianoche, desde todos los costados, comenzaron a insultarlo y a silbarlo. Ante esto, y mientras hablaba por teléfono, se subió a un auto y se fue.

CONDENSACION
Aceite en las calles
El aceite que se evaporó durante el incendio, volvió a condensarse durante el día, por lo que a más de 15 cuadras a la redonda, las calles se cubrieron de una capa grasosa, lo que causó pequeños accidentes. Defensa Civil utilizó arena y ripio en las calles, para evitar el deslizamiento de autos y los resbalones de personas.

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