17 Enero 2003 Seguir en 
Ya casi no quedan dudas. Con la ayuda de la ciencia, el caso de la muerte del pequeño José María Avila, ocurrido el viernes de la semana pasada en Aguilares, ya estaría esclarecido. Por la causa, la fiscal de feria del Centro Judicial de Concepción, Eva Frías de Ruiz, le solicitará al juez Pedro Roque Arnedo que se detenga a cinco hombres, quienes habrían estado involucrados en el brutal ataque.
Los sospechosos viven a metros de la casa de José María, en el barrio Independencia, de Aguilares. Lo que hasta el momento se desconoce -y en realidad no se sabe si alguna vez saldrá a luz- es la razón para un ataque tan salvaje contra una criatura indefensa.
El secuestro
José María, de tan sólo 4 años, estaba jugando el jueves de la semana pasada con un amigo, a la vuelta de su vivienda. De allí desapareció misteriosamente. Los familiares, amigos y vecinos, ayudados por varias dependencias policiales, comenzaron entonces la búsqueda.
Lo peor se confirmó el domingo a la tarde, cuando el cuerpito de José María apareció debajo de una montaña de arena, en una obra en construcción, a cuatro cuadras de su domicilio. El nene había sido violado, y asesinado a golpes. Tenía fracturado el cráneo. Además, le habían llenado la boca de arena y le habían puesto, por la fuerza, una gran piedra. Los policías, al mando del comisario general Luis Pablo Carrizo, comenzaron a investigar a algunos vecinos del menor, y así se llegó a establecer la identidad de algunos de los sospechosos. Además, se hicieron varios allanamientos en los que se secuestraron elementos muy importantes. Así, en la casa de uno de los acusados se encontró un slip y un pedazo de sábana manchados con sangre.
En todo el caso fue fundamental el aporte de la bioquímica Lilia Moyano de Colombres, quien inclusive estuvo en Aguilares cuando se encontró el cuerpo, y recogió pruebas que, con el paso de las horas, se convirtieron en elementos importantísimos para la resolución del caso.
Prueba de ADN
Ella también fue quien realizó el estudio de las muestras de sangre. Comparó la sangre hallada en algunas ropas con la del sospechoso y con la del menor. A partir de estos resultados el caso terminó de cerrarse. Unicamente faltaría hacer una nueva pericia en cabellos, para ser comparados con los que se encontraron en el lugar en el que estaba el cadáver y en los domicilios allanados. Lo que aún se desconoce es cuál de los cinco es el autor de la violación. Para eso habrá que esperar el resultado de una prueba de ADN, que demora más. En caso de que los sospechosos sigan, como hasta ahora, negando su participación en el hecho, será trabajo de los investigadores descubrir qué grado de participación tuvo cada uno en el ataque. Hoy se informarían oficialmente la identidad de los sospechosos.
Los sospechosos viven a metros de la casa de José María, en el barrio Independencia, de Aguilares. Lo que hasta el momento se desconoce -y en realidad no se sabe si alguna vez saldrá a luz- es la razón para un ataque tan salvaje contra una criatura indefensa.
El secuestro
José María, de tan sólo 4 años, estaba jugando el jueves de la semana pasada con un amigo, a la vuelta de su vivienda. De allí desapareció misteriosamente. Los familiares, amigos y vecinos, ayudados por varias dependencias policiales, comenzaron entonces la búsqueda.
Lo peor se confirmó el domingo a la tarde, cuando el cuerpito de José María apareció debajo de una montaña de arena, en una obra en construcción, a cuatro cuadras de su domicilio. El nene había sido violado, y asesinado a golpes. Tenía fracturado el cráneo. Además, le habían llenado la boca de arena y le habían puesto, por la fuerza, una gran piedra. Los policías, al mando del comisario general Luis Pablo Carrizo, comenzaron a investigar a algunos vecinos del menor, y así se llegó a establecer la identidad de algunos de los sospechosos. Además, se hicieron varios allanamientos en los que se secuestraron elementos muy importantes. Así, en la casa de uno de los acusados se encontró un slip y un pedazo de sábana manchados con sangre.
En todo el caso fue fundamental el aporte de la bioquímica Lilia Moyano de Colombres, quien inclusive estuvo en Aguilares cuando se encontró el cuerpo, y recogió pruebas que, con el paso de las horas, se convirtieron en elementos importantísimos para la resolución del caso.
Prueba de ADN
Ella también fue quien realizó el estudio de las muestras de sangre. Comparó la sangre hallada en algunas ropas con la del sospechoso y con la del menor. A partir de estos resultados el caso terminó de cerrarse. Unicamente faltaría hacer una nueva pericia en cabellos, para ser comparados con los que se encontraron en el lugar en el que estaba el cadáver y en los domicilios allanados. Lo que aún se desconoce es cuál de los cinco es el autor de la violación. Para eso habrá que esperar el resultado de una prueba de ADN, que demora más. En caso de que los sospechosos sigan, como hasta ahora, negando su participación en el hecho, será trabajo de los investigadores descubrir qué grado de participación tuvo cada uno en el ataque. Hoy se informarían oficialmente la identidad de los sospechosos.
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