17 Enero 2003 Seguir en 
Hace 30 millones de años, según fuentes científicas, apareció sobre la Tierra, durante el período Oligoceno, una criatura con la apariencia de un perro. El Cynodictis, un animal parecido a la mangosta, con un largo hocico, puede ser uno de los antepasados más antiguos de este popular animal. Otra criatura prehistórica parecida a los cánidos, el Tomarctus, vivió durante el período Mioceno hace 24 millones de años. El género Canis evolucionó, convirtiéndose en Canis lupus o lobo, hace 300.000 años, mientras que nuestro perro doméstico, descendiente de aquel, apareció hace sólo 12.000 años. La alianza entre el hombre y el perro se remonta a hace 15.000 años.
No se sabe con exactitud cómo sucedió, pero se supone que grupos de perros salvajes adoptaron la costumbre de vivir cerca de los asentamientos de nuestros lejanos antepasados para alimentarse de los restos que estos dejaban. El hombre, por su parte, debió encontrar útil la presencia de aquellos animales que, de noche, con sus ladridos, le avisaban de la proximidad de extraños. A partir de entonces se inició un amable idilio que se resumió en la frase "el perro es el mejor amigo del hombre".
Pero los canes pueden convertirse también en un problema, cuando sus amos los dejan a la deriva, como sucede en el microcentro de San Miguel de Tucumán, que ha sido invadido por cerca de 300 canes vagabundos.
Días pasados informamos que cada día, seis niños son mordidos por perros y la cifra tiende a incrementarse, según el registro que se lleva en el Hospital de Niños. Directivos del nosocomio expresaron su preocupación por esta situación e indicaron que hay escasez de vacunas antirrábicas.
Hace más de 15 días, la Sociedad de Ayuda a la Vida Animal (SAVA), que tiene un convenio firmado con el municipio, no realiza operativos porque se quedó sin camioneta. Desde la Municipalidad se dice que no se están haciendo procedimientos para recuperar a canes vagabundos. A diario, los operadores de Sava levantaban de 10 a 15 perros que se encontraban vagando por los barrios y que eran peligrosos o que estaban en mal estado de salud. La presidenta de la entidad dijo que la mayoría de los perros que muerden son los que tienen dueño. Para evitar que siga creciendo el número de perros callejeros, Sava está realizando un plan de esterilización de canes.
Principalmente, la tarea se efectúa en los barrios marginales, que es donde más se reproducen los animales que después vagabundean por toda la ciudad.
Este problema -como muchos otros- no es nuevo en la ciudad y refleja la falta de educación de una buena parte de la comunidad, que cría animales y luego los abandona en la vía pública, lo cual muestra también un grado preocupante de insensibilidad. Tampoco se ha hecho demasiado a nivel municipal para encontrar una salida definitiva a este asunto, que no se agota con la esterilización de los canes. Se debe pensar qué destino se les da luego a estos animales.
No existe en la actualidad un registro municipal de animales, lo cual permitiría saber su cantidad en la ciudad, y ejercer un control sobre sus propietarios para verificar si cuidan a sus mascotas convenientemente y reúnen los certificados sanitarios correspondientes. Podría diseñarse un sistema de sanciones a quienes no cumplan con las normativas. El registro también serviría para conocer el número de vacunas antirrábicas que se necesita.
Tal vez muchos de los perros vagabundos, una vez recuperados, podrían ser adiestrados -los que estén en condiciones- para que sirvan de guías a no videntes o la misma Policía quizás pueda usarlos en la Dirección de Toxicomanía y Narcotráfico. Se puede convocar al Colegio de Veterinarios para que oriente sobre el tema.
Se trata entonces de que nuestros representantes se esmeren por dar soluciones concretas a los problemas de la comunidad. Por ahora, da la impresión de que el perro se está quedando sin amigos en Tucumán, especialmente en la Municipalidad.
No se sabe con exactitud cómo sucedió, pero se supone que grupos de perros salvajes adoptaron la costumbre de vivir cerca de los asentamientos de nuestros lejanos antepasados para alimentarse de los restos que estos dejaban. El hombre, por su parte, debió encontrar útil la presencia de aquellos animales que, de noche, con sus ladridos, le avisaban de la proximidad de extraños. A partir de entonces se inició un amable idilio que se resumió en la frase "el perro es el mejor amigo del hombre".
Pero los canes pueden convertirse también en un problema, cuando sus amos los dejan a la deriva, como sucede en el microcentro de San Miguel de Tucumán, que ha sido invadido por cerca de 300 canes vagabundos.
Días pasados informamos que cada día, seis niños son mordidos por perros y la cifra tiende a incrementarse, según el registro que se lleva en el Hospital de Niños. Directivos del nosocomio expresaron su preocupación por esta situación e indicaron que hay escasez de vacunas antirrábicas.
Hace más de 15 días, la Sociedad de Ayuda a la Vida Animal (SAVA), que tiene un convenio firmado con el municipio, no realiza operativos porque se quedó sin camioneta. Desde la Municipalidad se dice que no se están haciendo procedimientos para recuperar a canes vagabundos. A diario, los operadores de Sava levantaban de 10 a 15 perros que se encontraban vagando por los barrios y que eran peligrosos o que estaban en mal estado de salud. La presidenta de la entidad dijo que la mayoría de los perros que muerden son los que tienen dueño. Para evitar que siga creciendo el número de perros callejeros, Sava está realizando un plan de esterilización de canes.
Principalmente, la tarea se efectúa en los barrios marginales, que es donde más se reproducen los animales que después vagabundean por toda la ciudad.
Este problema -como muchos otros- no es nuevo en la ciudad y refleja la falta de educación de una buena parte de la comunidad, que cría animales y luego los abandona en la vía pública, lo cual muestra también un grado preocupante de insensibilidad. Tampoco se ha hecho demasiado a nivel municipal para encontrar una salida definitiva a este asunto, que no se agota con la esterilización de los canes. Se debe pensar qué destino se les da luego a estos animales.
No existe en la actualidad un registro municipal de animales, lo cual permitiría saber su cantidad en la ciudad, y ejercer un control sobre sus propietarios para verificar si cuidan a sus mascotas convenientemente y reúnen los certificados sanitarios correspondientes. Podría diseñarse un sistema de sanciones a quienes no cumplan con las normativas. El registro también serviría para conocer el número de vacunas antirrábicas que se necesita.
Tal vez muchos de los perros vagabundos, una vez recuperados, podrían ser adiestrados -los que estén en condiciones- para que sirvan de guías a no videntes o la misma Policía quizás pueda usarlos en la Dirección de Toxicomanía y Narcotráfico. Se puede convocar al Colegio de Veterinarios para que oriente sobre el tema.
Se trata entonces de que nuestros representantes se esmeren por dar soluciones concretas a los problemas de la comunidad. Por ahora, da la impresión de que el perro se está quedando sin amigos en Tucumán, especialmente en la Municipalidad.







