Leales con Alperovich

La definición de la asamblea agudizó las divergencias. Algunos de los congresales del PJ desfilaron ante el fiscal Jerez.

16 Enero 2003
Por Carlos Abrehu

La pelea desatada en el peronismo promete intensificarse en los días cercanos. El calor de enero no aplaca los espíritus politizados y las vacaciones se acortan. La definición del congreso partidario del martes despejó los impedimentos reglamentarios para que el senador José Alperovich pueda competir por la candidatura a gobernador. El requisito de dos años de antigüedad que antes exigía el estatuto partidario, se suspendió por única vez. A nadie debe sorprender la primacía casi excluyente del mirandismo en los diferentes organismos del distrito. La oposición interna al gobernador se abstuvo de participar de la última elección de renovación de autoridades partidarias en 2000. Olijela Rivas, Osvaldo Cirnigliaro y Julio Díaz Lozano, desde plataformas distintas, coincidieron en que no existían garantías para acudir a las urnas en un clima de imparcialidad. El retiro de aquellos dejó el terreno libre para que el mirandismo y sus asociados del interior llenaran las listas con funcionarios del Gobierno, intendentes, legisladores y concejales. Algunos de estos desfilaron por Tribunales, en causas que investiga el fiscal anticorrupción, Esteban Jerez, de dos años a esta parte.
Con un plantel de adictos, se aseguró el manejo de los resortes del poder partidario. Este, ante la menor insinuación de Miranda, respondió sumisamente. La autorización para que Alperovich fuera postulado al Senado, en calidad de independiente, en 2001, fue la primera prueba de fuego. El mirandismo superó la última hace algunas horas, pero el pleito interno sigue en pie. No bien se extinguió el congreso del martes, se reanudaron los diálogos entre Rivas, Alberto Herrera -hoy distanciado del gobernador- y el ex ministro de Economía, Osvaldo Jaldo.

Un cambio de actitud
La diputada anunció que, a diferencia de 2000 y de 2001, sí competirá en las urnas contra el proyecto de la Casa de Gobierno que encarna Alperovich. Aquel polo pretende expandirse rápidamente por todo el territorio, mientras inició contactos con otros dirigentes enemigos del mirandismo. En el entorno de Rivas, se sugiere que la convergencia antioficialista podría identificarse como un frente de lucha contra la mafia y la corrupción administrativa y política. La dinámica de los hechos refuerza la tesis del ala dura del Grupo Escaba, que dudaba de la vocación de lucha de Fernando Juri. El combate se libra contra la candidatura de Alperovich. Sin embargo, el duelo de fondo es con Miranda, quien recuperó el control de los hilos del poder con recursos políticos y con otros medios. El que gane la liza del 16 de febrero, se alzará con todo. Ocurre que, además de las postulaciones a la gobernación y a la vicegobernación, estarán en disputa las de diputados y senadores nacionales. El choque será duro.

Tamaño texto
Comentarios