Habría pistas para detener al homicida de Aguilares

Un hombre habría visto el cadáver del niño antes de que lo ocultaran. La Justicia espera contar con el resultado de las pericias de ADN. El pueblo está conmovido por el terrible asesinato.

CONMOVEDOR. El pueblo entero se movilizó para acompañar los restos de José María hasta el cementerio.
CONMOVEDOR. El pueblo entero se movilizó para acompañar los restos de José María hasta el cementerio.
15 Enero 2003
El brutal asesinato del pequeño José María Avila, ocurrido aparentemente en la madrugada del viernes pasado, podría esclarecerse en las próximas horas. Es que ayer, un hombre -cuya identidad se mantiene en reserva por el momento- habría afirmado ante la Justicia que vio el cuerpo del niño en la casa de un amigo suyo, con quien estuvo en la noche del jueves, justo cuando el menor desapareció. Otro dato es que el presunto homicida viviría a metros de la casa de la víctima.
Los investigadores están cerrando el círculo sobre el sospechoso. El hermanito del hombre habría estado jugando con José María, y lo habría hecho entrar en la casa. El chico se fue y José María se habría quedado solo con el sospechoso. Allí se habrían consumado la violación y el asesinato.
Poco después de esto, un amigo del sospechoso fue a verlo y en cierto momento advirtió la presencia de la criatura sobre una cama -"como si estuviera durmiendo", explicó-. El hombre le dijo a la Policía que no hizo ningún comentario hasta que al otro día se dio con que estaban buscando al chico. Y que en ese momento calló por miedo. En un primer examen, habría coincidencia entre el tipo de sangre del acusado y el que se determinó con las muestras halladas en el menor. Hoy, el sospechoso deberá ser presentado ante la fiscal de feria Eva Frías de Ruiz.

Enorme dolor
"Yo quiero que lo atrapen y que después lo lleven a la plaza del pueblo. Quiero que lo corten en pedazos, y que así se muera. Pero ni siquiera de esa forma se me va a ir el dolor que tengo adentro, señor. Estoy destrozada. Mataron a mi chiquito, y me mataron a mí". Apenas si podía hablar. Rosana, la madre del pequeño José María, que fue violado y asesinado a golpes después de que lo secuestraron el jueves pasado, está quebrada. Ahora, después de que despidió los restos de su hijo, quiere justicia. Y está dispuesta a no descansar hasta que atrapen a quien le hizo tanto daño.
Junto a su esposo, Julio Roberto Avila, la mujer recordó las últimas horas del pequeño. "Yo había salido hasta el hospital y le dije que no se alejara. Me quedé tranquila porque él siempre me hace caso. Pero cuando volví, mi otro hijo, Francisco estaba saltando y llorando, y decía que José María había desaparecido", relató. Esto sucedió a las 22 del jueves. Desde ese momento todos comenzaron a buscarlo.
Lo peor llegó a las 17 del domingo, cuando el cuerpo de José María apareció enterrado bajo una montaña de arena, en una obra en construcción, a cuatro cuadras de su casa.
"Ahí lo pusieron después, porque el sábado inclusive buscamos en esa zona, con perros y todo, y no estaba", afirmó Julio Avila. La pareja está segura de que José María conocía al homicida. "Si hubiera sido un extraño, habría gritado. Era muy arisco con los desconocidos. No se lo iban a llevar así nomás", aseguraron. Inclusive creen que el asesino estuvo entre ellos todos estos días, y hasta habría participado en la búsqueda. "Es un enfermo. No se le puede hacer algo así a una criaturita", dijeron.

Cuartetero y boquense
A Rosana, que tiene otros dos hijos, Francisco, de 6 años y Brian, de 2, se le iluminaron los ojos cuando recordó a José María. "Era fanático de Rodrigo. Estaba todo el día cantando y bailando. Y además era hincha de Boca. Tenía la camiseta y la guardaba como si fuera oro. Le encantaba jugar a la pelota", contó. La mujer aseguró que tiene fuerzas para seguir adelante. "Tengo que seguir criando a mis otros hijos -dijo-; pero también quiero ver cuando detengan a esta bestia".


El pueblo está conmovido por el terrible asesinato

Todo el pueblo está conmovido. Y eso quedó reflejado ayer al mediodía, cuando las calles de Aguilares se poblaron de gente que quería darle el último adiós a José María Avila. Cientos de personas acompañaron a la familia del pequeño que, completamente destrozada, marchaba detrás del coche-fúnebre.
Bajo un sol que calcinaba, poco después de las 9, el cortejo salió desde la casa de José María, en calle Belgrano 1.357, y desde allí fueron hasta la vivienda de la familia del padre. Luego pasaron por el loteo Bufo, y rezaron una oración en el lugar en el que encontraron el cadáver, el domingo a la tarde. Desde allí, lentamente, se encaminaron hasta la plaza. Sobre el pequeño cajón había colocado un póster del cantante cordobés Rodrigo. En la iglesia se rezó nuevamente, y el cortejo volvió a partir, ahora hacia el cementerio. Fue en ese lugar donde se vivieron los momentos más emotivos. La desesperación de familiares y amigos parecía infinita cuando el pequeño féretro fue introducido en el sepulcro.

Agotados
Rosana, la madre de José María, se descompuso, y tuvo que ser atendida. Al final, toda la familia debió ser llevada al hospital. Desde el jueves, cuando el nene desapareció, permanecieron sin comer, y las fuerzas se les habían agotado. Julio Roberto Avila, padre de José María, agradeció públicamente la ayuda que recibieron a lo largo de estos nefastos días. "Sé que hubo gente que hizo críticas. Pero yo puedo decir que desde el primer momento todo Aguilares y toda la Policía nos ayudaron a encontrar a mi hijo. Para ellos no tengo más que agradecimiento", dijo con los ojos llenos de lágrimas. Después todos se refugiaron en la casa familiar. "Tenemos que tranquilizarnos, pero no vamos a parar hasta que agarren al culpable", advirtieron. Anoche se realizó una marcha, para pedir justicia, antes de que se supiera que ya habría pistas firmes para identificar al homicida.

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