Una apuesta riesgosa

Quién le torcerá el brazo a quién.

14 Enero 2003
BUENOS AIRES.- Tres ministros y el vocero presidencial han sido muy enfáticos al advertir que sin un compromiso público del Fondo Monetario Internacional -de firmar el acuerdo stand by-, el Gobierno no accederá a pagar vencimientos adeudados con ese y otros organismos, apelando a las reservas del Banco Central.
La situación se presenta como un planteamiento en blanco o negro, y adquiere, por ello, un elevado tono político el hecho de conocer quién le torcerá el brazo a quién, por más que en esta clase de negociaciones y circunstancias las cosas son menos rígidas. Si bien la tesis dura parece impuesta por el presidente Eduardo Duhalde, el impulsor de la misma es desde hace tiempo el ministro Roberto Lavagna, quien en una encuesta de Ibope aparece ahora no sólo como el único miembro del Gobierno con perfil positivo, sino con el 66% favorable; porcentaje que nuevamente lo coloca con expectativas electorales.
La resistencia del FMI apareció según cenáculos de la City, acompañada por el efecto negativo que produjo en el Grupo de los 7 el confuso decreto 53 que el viernes sorprendió a las grandes empresas extranjeras al disponer la redolarización de sus deudas. Confuso en la medida en que tuvo una rápida rectificación por parte de la cartera económica que habría frustrado así -según aquellas especulaciones- una acción de quienes no comparten las negociaciones con el organismo internacional.

Plazo confuso
Si ese es el tipo de problemas con que debe luchar el Gobierno en el plano económico por su poco homogénea composición, en el político las cosas tampoco andan mejor, pues Duhalde no ha conseguido hasta el momento que la operación Kirchner avance con claridad en sus filas partidarias. Ahora debe reunirse el consejo superior de la provincia de Buenos Aires para medir la situación en el mayor distrito y, el jueves, deberá estar definida con cierta claridad esa operación, en el acto de lanzamiento del pupilo presidencial justicialista. La semana se inició con otro instante difícil para la estrategia duhaldista, pues debió cumplirse con el breve plazo que la Justicia Electoral dio a las autoridades partidarias para que precisen la fecha de convocatoria de la interna dispuesta separadamente por el congreso y el consejo superior justicialistas. Interna que, como es notorio, corre el riesgo de quedar sin efecto por una nueva reunión de los congresales.

Camino difícil
El tortuoso trayecto político por el que circula el Gobierno ha merecido nuevamente un llamado de atención de la Mesa Ampliada del Diálogo Argentino, al señalar que las internas nunca resueltas de los grandes partidos ponen en peligro el proceso eleccionario en que debe basarse la convivencia democrática. Severa ha sido la integración de la Iglesia Católica y de otros cultos y decenas de organizaciones no gubernamentales al exigir el abandono de intereses personales que posponen los de la Nación y colocan en peligro la convivencia democrática con procedimientos reprobables, como la negación a reformar la política. De hecho las relaciones de la Mesa con el Gobierno y los grandes partidos se hallan congeladas desde hace tiempo por la realidad denunciada. (De nuestra Sucursal)

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