CARTAS

14 Enero 2003
SIN ALUMBRADO PUBLICO

Desde octubre pasado carecemos de alumbrado público en la calle Próspero Mena. Luego de ingentes gestiones logramos que reemplazaran la lámpara de la esquina de esta calle con Crisóstomo Alvarez, no así las que están sobre Próspero Mena. Iniciamos nuevamente gestiones telefónicas e hicimos notas al director municipal de Obras Públicas, y lo único que conseguimos fue que nos dijeran telefónicamente que no hay insumos. Compramos las lámparas; sólo nos falta la escalera, pero seguimos a oscuras. Nos dijeron que sólo hay dos grúas y mucho trabajo. La inoperancia y la falta de efectividad de la Municipalidad son alarmantes. Dos años duraron los trabajos para reemplazar el viejo tendido eléctrico por otro "más moderno" que incluía el alumbrado público. Se levanto todo y se usó lo mismo. Cables y tensores "yapados", sujetos a cualquier parte; lámparas desalineadas, colocadas a distintas alturas, etc. Se reemplazaron columnas de hormigón por otras de eucalipto. ¿Mejoramiento? Debemos pagar por un servicio que no se presta; es una clara estafa. Pagamos y debemos comprar los insumos. Y aun así seguimos a oscuras.
Héctor Francisco
Prospero Mena 83
S.M. de Tucumán

EL MATRIMONIO

Deseo felicitar al lector Dínamo Espert por su carta "El matrimonio" (7/1). Su opinión me pareció muy adecuada, especialmente donde resalta la importancia de la complementariedad que la pareja debe tener en la vida, de modo tal que en las diferencias se encuentre la unión y no la separación. Felicitaciones a todos aquellos que como Espert y yo sabemos que en nuestras respectivas mujeres encontramos ese complemento que nos hace falta para poder disfrutar de la vida plenamente.
Mariano J. Fernández
marianofernandez1@hotmail.com

CONCEJALES

Sobre la carta del 7/1 del lector Zárate, debo decir que la política y los cargos públicos no deben ser vistos como fuentes de empleo. Por el contrario, son -en teoría deberían ser- sitiales de la mayor responsabilidad sólo accesibles a quienes tienen la debida preparación intelectual. El desocupado tiene otro problema que es tremendamente mayor que ejercer la representación de un sector de la comunidad: darle de comer a su familia. No es en los cargos públicos en donde encontrará una solución a su problema, sino en las políticas que se desarrollen desde esos lugares. Mi idea es que cada concejal (es lo único que se puede modificar sin tocar la Constitución provincial) continúe trabajando en su profesión u oficio y que por su contribución como edil reciba una compensación mínima durante las sesiones. Así funcionan muchos concejos deliberantes en los Estados Unidos y en otros países. Aquí, un mozo que sale concejal y mañana tiene una 4 x 4. ¿Por qué?
Pablo Roberto Calvetti
calvetti@ciudad.com.ar

SUBSIDIOS

Los países del Primer Mundo destinan 1.000 millones de dólares por día en forma de subsidios a sus productores agropecuarios. No existe en ninguno de esos países la famosa libre competencia, ya que saben muy bien que un pueblo muere de hambre en campos no labrados. Nuestro Presidente, seguramente mal asesorado, vetó la ley que protege nuestra producción azucarera, medida esta que traerá mayor pobreza y desocupación al NOA. Mientras tanto, su esposa pretende mitigar el hambre y la desnutrición con su Operativo Rescate, de dudosa efectividad. El único plan posible y efectivo contra los males que hoy nos aquejan es la creación de nuevas fuentes de trabajo. Esto seguramente no se logrará con el veto a la ley. Otros iluminados asesores pretenderán terminar más adelante con el Fondo Especial del Tabaco. Es curioso que mientras nuestro peso era "fuerte" (un peso un dólar) a nadie en el país hermano del Brasil se le ocurrió una moneda común. Ahora nos plantean la moneda única, en momentos en que la devaluación de la nuestra puede hacernos más atrayentes las exportaciones. Nuestra clase política debe, en esta oportunidad y en forma inmediata, dejar de lado las banderías partidarias y hacer un frente común en defensa de la región.
Ricardo Dingevan
errede2001@hotmail.com

SALUD PUBLICA

El informe del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo señala a los hospitales públicos como las instituciones que mayor grado de confianza despiertan entre los encuestados, con un 71% de imagen positiva. Este reconocimiento es mérito de todos los que diariamente vuelcan sus esfuerzos al servicio del enfermo, superando presupuestos insuficientes, salarios magros, condiciones laborales precarias, recursos humanos y materiales limitados, etc. La capacidad y la vocación de servicio de todos los trabajadores de los hospitales, de los voluntarios que acompañan y de los miembros de fundaciones y cooperadoras que generosamente donan su tiempo hacen posible esta realidad visible y palpable para la sociedad. Pero al mismo tiempo, este reconocimiento obliga a los gobernantes a priorizar realmente la salud; a los propios trabajadores, a redoblar esfuerzos; a las obras sociales, compañías de seguros, ART, etc., a pagar las prestaciones que sus afiliados reciben en los hospitales. La elección por parte de La Gaceta del director del Hospital de Niños como uno de los personajes destacados del año es un homenaje a toda la masa silenciosa de trabajadores de la salud pública de Tucumán que, de una u otra manera, en medio de la más profunda crisis del país, ha acudido a sus reservas morales para constituirse en ejemplo a seguir para reconstruir la Nación.
Eugenio S. Lobo
Director del Hospital Padilla

MEDALLAS (I)

Les propongo a los legisladores de mi provincia que, en lugar de una medalla de oro para ellos, confeccionen, por el mismo importe, prendedores de lata que sean bien visibles con una leyenda que diga "Funcionario indecente", y que sean lucidas en el pecho por todos los políticos que llevaron a nuestra provincia al caos. Espero, además, que este gesto sea imitado luego a nivel nacional. Les aseguro que al identificarlos les haremos saber lo que realmente pensamos de todos ellos.
Silvia Alonso de Rengel
real1981@arnet.com.ar

MEDALLAS (II)

Sumándome al merecido homenaje a nuestros legisladores, me permito formular otra sugerencia con el fin de darles participación a los afortunados destinatarios de su labor. En este sentido, sugiero que la entrega de las medallas de oro se realice en un acto público. Un buen lugar me parece la plaza Independencia, para que de este modo reciban, además del metal, todo el cariño y el reconocimiento del pueblo. Seguramente será un evento emocionante.
Diego José Mirande
ldmirande@sinectis.com.ar

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