13 Enero 2003 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El joven Germán Zapata, liberado ayer tras 17 días de secuestro, calificó hoy como "terribles" las jornadas que pasó en cautiverio: "Quería estar con mi familia, se me hizo muy difícil".
Germán Zapata, de 16 años, apareció hoy públicamente por primera vez tras su liberación, acompañado por su hermano, el futbolista de River Plate Víctor Zapata, en la puerta de su domicilio.
El joven liberado dijo que no pudo reconocer a sus secuestradores porque permaneció durante todo el cautiverio "con una venda en los ojos".
"Estaba con una venda en los ojos siempre. No reconocí ninguna voz ni pude ver a nadie", recordó Zapata, tras confirmar -como había adelantado previamente su hermano- que fue bien tratado por sus captores.
"Me trataron bien. No me decían mucho, sólo alguna cosa para quedarse tranquilos ellos. Estuve siempre en la misma habitación, donde me daban de comer", narró el adolescente, aún con signos de cansancio en su rostro.
Zapata recordó el momento del secuestro: "Estaba con mi novia, estábamos caminando, vinieron dos hombres y me subieron al auto. Allí me pusieron la capucha".
Durante su cautiverio, Zapata no tuvo contacto con sus familiares y tampoco supo cómo marchaban las negociaciones entre los secuestradores y su familia.
Tras 17 días, se produjo el pago del rescate y la liberación: "me llevaron a una esquina, me sacaron la capucha y me dijeron que caminara. Y que no me diera vuelta porque me iban a pegar un tiro. Llegué a una estación de servicio y desde allí llamé a mis hermanos, que me vinieron a buscar".
Consultado sobre si evalúa la posibilidad de irse del país, Germán Zapata descartó la idea y destacó que ahora está "bien", acompañado por su familia, "como quería estar".
"Yo me quedaría en el país porque tengo a mis familiares y mis hermano aquí, pero quiero que todo sea un poco más seguro", concluyó. (DyN)
Germán Zapata, de 16 años, apareció hoy públicamente por primera vez tras su liberación, acompañado por su hermano, el futbolista de River Plate Víctor Zapata, en la puerta de su domicilio.
El joven liberado dijo que no pudo reconocer a sus secuestradores porque permaneció durante todo el cautiverio "con una venda en los ojos".
"Estaba con una venda en los ojos siempre. No reconocí ninguna voz ni pude ver a nadie", recordó Zapata, tras confirmar -como había adelantado previamente su hermano- que fue bien tratado por sus captores.
"Me trataron bien. No me decían mucho, sólo alguna cosa para quedarse tranquilos ellos. Estuve siempre en la misma habitación, donde me daban de comer", narró el adolescente, aún con signos de cansancio en su rostro.
Zapata recordó el momento del secuestro: "Estaba con mi novia, estábamos caminando, vinieron dos hombres y me subieron al auto. Allí me pusieron la capucha".
Durante su cautiverio, Zapata no tuvo contacto con sus familiares y tampoco supo cómo marchaban las negociaciones entre los secuestradores y su familia.
Tras 17 días, se produjo el pago del rescate y la liberación: "me llevaron a una esquina, me sacaron la capucha y me dijeron que caminara. Y que no me diera vuelta porque me iban a pegar un tiro. Llegué a una estación de servicio y desde allí llamé a mis hermanos, que me vinieron a buscar".
Consultado sobre si evalúa la posibilidad de irse del país, Germán Zapata descartó la idea y destacó que ahora está "bien", acompañado por su familia, "como quería estar".
"Yo me quedaría en el país porque tengo a mis familiares y mis hermano aquí, pero quiero que todo sea un poco más seguro", concluyó. (DyN)
Lo más popular
Ranking notas premium







