13 Enero 2003 Seguir en 
Acompañé a mi padre para que cobrara sus haberes en el Centro Unico de Pago. Esperamos más de una hora y pude ver la proliferación de vendedores ambulantes sobre la vereda de la Anses. Apostados en doble fila obstruyen el paso de los peatones; sólo queda un angosto pasillo por donde transitan los ancianos. Estos son abordados por promotoras de supuestas mutuales y financieras que ofrecen préstamos a tan alto interés que, de contraer uno, estarían lo que les queda de vida pagando las cuotas. También vi la infaltable presencia de conocidos delincuentes que hacen del robo de carteras y del "cuento del tío" una filosofía de vida. Alguien se preguntará dónde está la Policía. Les contesto: paseando en parejas por calle Jujuy; o sea, por donde poca gente transita. En la esquina hay unas pequeñas rampas que los discapacitados no pueden usar porque están obstruidas permanentemente por los taxistas. Es un reflejo de la sociedad en que vivimos, donde cada cual hace lo que quiere y no lo que debe; por eso estamos como estamos. No todo es culpa de los políticos. Cada uno de nosotros tiene un grado de culpa.
Rolando Juárez
juarezrolando@sinectis.com.ar
En el Estado de Platón, había magistrados y pueblo; unos y otros se daban el nombre de ciudadanos. Pero además de este nombre común, el pueblo daba a los que gobernaban el nombre de salvadores y defensores. Estos salvadores y defensores, a su vez, daban al pueblo el nombre de suministrador de su salario y de su alimento. Después de más de 2.300 años de lo que nos plantea Platón, nuestro pueblo es consecuente en su función de suministrador del salario y del alimento (y al parecer de algo más, de acuerdo con lo que se puede observar en algunos casos). Pero el pueblo nota una gran falta en la función de sus salvadores y defensores, a pesar de que a algunos de ellos, su autoevaluación les indique que merecen medallas de oro. De otro modo, cómo es posible que estos salvadores no hayan podido proteger al pueblo, suministrador de sus salarios y alimentos, y hoy ese pueblo -en el extremo de la desprotección total- tenga que lamentar la muerte de niños desnutridos.
Roberto W. Sehringer
Lomas de Imbaud S/n
Yerba Buena -Tucumán
La Navidad es el día en que los católicos celebramos el nacimiento de Dios hecho hombre; del Verbo, la segunda persona de la Santísima Trinidad hecha hombre; no celebramos el nacimiento de un niño cualquiera. Por eso me he asombrado de ver distintos tipos de celebraciones de la Navidad. La más hipócrita es la de un hotel alojamiento de las afueras de la ciudad donde se observa un árbol de Navidad de enormes dimensiones con una estrella. Celebrar la Navidad significa que reconocemos a Jesucristo como el Señor, como nuestro Dios; que lo que ha enseñado es verdad y lo obedecemos; que el camino que ha señalado, ha sido aceptado por nosotros. Me pregunto hasta cuándo seguiremos celebrando fiestas y más fiestas sin ningún tipo de compromiso, con mucha hipocresía, tibieza e ignorancia.
Cintia de las Mercedes Cuezzo
Av. Mate de Luna 2.984
S.M. de Tucumán
Durante años Osplad fue sinónimo de seguridad, seriedad, responsabilidad y tranquilidad; pero hoy lo es de estupor e indignación. Los docentes nos preguntamos cómo es posible que esta obra social sea de excelencia en el sudeste y sudoeste del país, y en el norte su existencia sea casi nula. En abril pasado muchos afiliados de diferentes establecimientos recurrimos a la Defensoría del Pueblo para solicitar su intervención. No hubo respuesta. ¿Nos equivocamos de defensor? ¿Sus intereses serán igual a los nuestros? ¿Cómo es posible que cientos de docentes que aportamos mensualmente, nos encontremos indefensos y sin seguridad en salud? ¿Adónde va nuestro dinero? ¿Quién es responsable? ¿Quién nos defiende? ¿Quién nombra a los consejeros y auditores? Si es una obra social docente, pienso que los consejeros tendrían que ser elegidos por votación y no por amiguismo o por gremialistas. El país está inmerso en una ola de corrupción y marginación. Docentes: es hora de exigir nuestros derechos; con nuestros magros salarios no podemos seguir pagando "prepagas" porque nuestra obra social no se responsabilice de nuestra salud, como debería ser.
María Eugenia Muroy otras firmas
Av. Las Américas 1.585
S.M. de Tucumán
El nuevo presidente del Brasil pidió a su ministro de Hacienda que estimule la creación de cooperativas de créditos que ofrezcan tasas más bajas que los bancos. En 1961 casi 6.000 accionistas monterizos pusieron el hombro y fundamos legalmente una cooperativa de crédito exitosa. No tardó en transformarse en un banco importante con capital social considerable, que le permitió pronto concretar la construcción de un moderno edificio propio. Tuvo una acogida popular notable. Con su evolución llegó hasta competir holgadamente con los bancos tradicionales instalados en el radio urbano. Pero tal como ocurre con la mayoría de las sociedades que se constituyen en el país, lamentablemente, cesó definitivamente sus operaciones a raíz de una quiebra fraudulenta en los años 80. Hecho que se halla herméticamente archivado en la Justicia desde aquel tiempo. Un desenlace similar a aquel ocaso proyectó sombras y sospechas en el ánimo de muchos, y ojalá nunca llegue a truncar o inhibir totalmente la voluntad de seguir haciendo a futuros emprendedores.
Younes Youssef Younes
25 de Mayo 143
Monteros-Tucumán
Sin ánimo de entrar en una suerte de polémica, se le está haciendo un tremendo daño al justicialismo local. Es claro para mí que dentro de su seno existen tres vertientes de sentimientos: está el justicialista por tradición; el que lo es por vocación y el que lo es por conveniencia. Naturalmente, me inclino por la segunda vertiente. Hoy, lamentablemente, se estaría imponiendo la última vertiente y eso es por culpa de algunos seudos dirigentes que quieren convertirse en conductores y arrastrar a los afiliados como ganado. Ante legisladores de Jujuy, Salta y Tucumán, el 21 de mayo de 1951, Perón dijo: "el que conduce, sea una unidad grande o pequeña unidad de hombres, debe tener ciertas normas claras para no repeler a los hombres, sino para atraerlos". Si Perón volviera del más allá, no me cabe duda que haría tronar el escarmiento y enviaría al ostracismo a muchos soberbios que creen que se las saben todas y que todos deben hacer su voluntad.
Miguel A. Palma
Z. Santillán 3.435
S.M. de Tucumán







