BUENOS AIRES.- El presidente Eduardo Duhalde está tratando de asegurarse un caudal suficiente de apoyos a la candidatura justicialista de Néstor Kirchner mediante una gestión con garantías inciertas que ha comenzado con el senador misionero, cabeza de la Liga Federal, Ramón Puerta. Pero no sólo eso, ya que deberá resolver igualmente la interna duhaldista que ha provocado la promoción de ese candidato, todavía informal, mientras no tenga la certeza de que podrá convocar en dos semanas a una nueva reunión del congreso partidario. Se está esperando por otra parte una decisión de la Justicia Electoral sobre la fecha del 23 de febrero para la elección interna que el consejo superior controlado por el menemismo ha convocado y ratificado. En ese caso, si el juez Norberto Oyarbide la confirma, teniendo en cuenta que también el congreso del Partido Justicialista la había fijado en su anterior reunión, el duhaldismo debería contar con apoyo suficiente para una nueva convocatoria que trate de dejarla sin efecto. La madeja está tan enredada en alternativas imprevisibles que bien puede afirmarse que el peronismo se encuentra realizando una interna de la interna. De poco ha servido, pues, la promulgación de la nueva Ley de Acefalía para desvanecer las dudas que aún siguen distorsionando el horizonte temporal y político del calendario electoral.
Supeditación
La figura de Kirchner como eventual candidato está apareciendo, por causa de las frecuentes declaraciones oficiosas que parten de la Casa Rosada, muy supeditada al oficialismo presidencial y, en consecuencia, sus declaraciones ante el abordaje creciente de los medios, no tienen ahora la amplitud y seguridad de semanas atrás, cuando su independencia le permitía expresarse con propuestas consistentes. Un ejemplo de ello ha sido el inmediato desmentido de "Chiche" Duhalde a las especulaciones de voceros del candidato que la han señalado como posible compañera de fórmula. También la mención de Daniel Scioli con el mismo destino e idénticas fuentes, produjo reacciones adversas en la provincia de Buenos Aires, donde los más notorios dirigentes del duhaldismo sostienen que, por lo menos, uno de los integrantes de esa fórmula deberá ser del distrito, de donde tampoco es el secretario de Turismo.
Una variante
Si el intento presidencial no prospera por fracaso del congreso partidario, la jugada para desbalancear a Carlos Menem consistiría en la independencia de cada fracción justicialista para concurrir a las urnas nacionales con candidato propio, aunque también con siglas diferentes, para evitar el sistema de lemas, que la Constitución no acepta. Ese modelo excepcional, sin embargo, favorecería al ex presidente, por ser el único que podría concurrir con la sigla del PJ. Carlos Menem y sus asesores ya lo han advertido, y podría generarse un nuevo conflicto judicial con serias amenazas, esta vez sí, a la integridad partidaria.
Tal situación y la crisis dispersora que padece el radicalismo, significarían un inédito proceso espontáneo de recomposición política en nuestro país, sin intervención de poderes ajenos a sus protagonistas. (De nuestra Sucursal)







