24 Agosto 2008 Seguir en 
Su estreno en la Scala de Milán el 17 de febrero de 1904, fue un verdadero fiasco. Pero la historia de la geisha atormentada que no se acepta a sí misma y pierde a su amado, se ha convertido en una de las óperas más populares de la historia de la música. Y es precisamente esta ópera, "Madame Butterfly" (Señora Mariposa) de Giacomo Puccini, la elegida para abrir el sábado el Setiembre Musical, en una superproducción que incluirá todos los cuerpos estables de la provincia y, como solistas, a la soprano Mónica Ferracani y al tenor Leonardo Esléver.
"Ya se ha dicho todo sobre esta ópera. Pero el atractivo que tiene este particular melodrama nos ha llevado a plantear una puesta en escena minimalista, que todos recordarán", señaló el régisseur Jorge de Lassaletta, quien ultima los detalles de una producción que promete sorpresas al por mayor. La mayoría tienen que ver con la estética. "Hemos trabajado en función de la historia con una escenografía para nada realista. Sólo mostramos en el escenario una casa pequeña que luego se va agrandando hasta abarcar todo el escenario. Es decir, el primer acto se desarrolla fuera de la casa, pero los dos últimos muestran todo el interior. Es como si el mundo de Butterfly se fuera abriendo", señaló.
El vestuario, que es del teatro Colón, intenta mostrar ese choque de culturas que muestra esta ópera. "En realidad hay trajes típicos de Japón, como el que lucen las geishas, que se mezclan con otros de Estados Unidos, como el de los oficiales", agregó.
Juego de luces
Una de las características principales que tendrá está versión de "Madame Butterfly" es la iluminación, que estará a cargo de Oli Alonso. Para eso se estrenará un nuevo sistema de luces que destacará los distintos momentos de la pieza. "Esta ópera está llena de luz. La partitura de Puccini tiene muchas indicaciones de cómo ambientar las situaciones, algunas muy dramáticas y otras muy románticas", señaló Alonso. Gran parte de estas ambientaciones tienen que ver con el paso del día. El primer acto, por ejemplo, comienza al amanecer y culmina con un maravilloso dúo de amor al atardecer. "Todo esto está muy desarrollado en la partitura de Puccini, que tiene una concepción muy dramática de la historia", dijo. En el segundo acto, el público se va metiendo poco a poco en el interior de la casa de Butterfly, que es como decir, la intimidad de la protagonista. "Vamos cerrando el espacio y oscureciendo el escenario, al mimo tiempo que nos introducimos al interior de la casa. Lo que antes pasaba al aire libre, comienza a transcurrir en el interior de la casa. El transcurso del tiempo, en los dos últimos actos, se nota a través de las ventanas", agregó Alonso.
Para lograr esta ambientación, se han diseñado elementos lumínicos especiales, como por ejemplo, los farolitos que adornan la casa. "Están hechos con una concepción minimalista, tratando de que nada perturbe con la visión franca del drama", dijo. "Esta es la primera vez que se hará un esfuerzo de este tipo en el montaje de la obra. De hecho, el teatro San Martín se está equipando con nuevos equipos y, por lo tanto, hay muchas posibilidades para poner en escena producciones ambiciosas como esta ópera. Esperemos que los tucumanos puedan apreciarlo en toda su magnitud", dijo.
"Ya se ha dicho todo sobre esta ópera. Pero el atractivo que tiene este particular melodrama nos ha llevado a plantear una puesta en escena minimalista, que todos recordarán", señaló el régisseur Jorge de Lassaletta, quien ultima los detalles de una producción que promete sorpresas al por mayor. La mayoría tienen que ver con la estética. "Hemos trabajado en función de la historia con una escenografía para nada realista. Sólo mostramos en el escenario una casa pequeña que luego se va agrandando hasta abarcar todo el escenario. Es decir, el primer acto se desarrolla fuera de la casa, pero los dos últimos muestran todo el interior. Es como si el mundo de Butterfly se fuera abriendo", señaló.
El vestuario, que es del teatro Colón, intenta mostrar ese choque de culturas que muestra esta ópera. "En realidad hay trajes típicos de Japón, como el que lucen las geishas, que se mezclan con otros de Estados Unidos, como el de los oficiales", agregó.
Juego de luces
Una de las características principales que tendrá está versión de "Madame Butterfly" es la iluminación, que estará a cargo de Oli Alonso. Para eso se estrenará un nuevo sistema de luces que destacará los distintos momentos de la pieza. "Esta ópera está llena de luz. La partitura de Puccini tiene muchas indicaciones de cómo ambientar las situaciones, algunas muy dramáticas y otras muy románticas", señaló Alonso. Gran parte de estas ambientaciones tienen que ver con el paso del día. El primer acto, por ejemplo, comienza al amanecer y culmina con un maravilloso dúo de amor al atardecer. "Todo esto está muy desarrollado en la partitura de Puccini, que tiene una concepción muy dramática de la historia", dijo. En el segundo acto, el público se va metiendo poco a poco en el interior de la casa de Butterfly, que es como decir, la intimidad de la protagonista. "Vamos cerrando el espacio y oscureciendo el escenario, al mimo tiempo que nos introducimos al interior de la casa. Lo que antes pasaba al aire libre, comienza a transcurrir en el interior de la casa. El transcurso del tiempo, en los dos últimos actos, se nota a través de las ventanas", agregó Alonso.
Para lograr esta ambientación, se han diseñado elementos lumínicos especiales, como por ejemplo, los farolitos que adornan la casa. "Están hechos con una concepción minimalista, tratando de que nada perturbe con la visión franca del drama", dijo. "Esta es la primera vez que se hará un esfuerzo de este tipo en el montaje de la obra. De hecho, el teatro San Martín se está equipando con nuevos equipos y, por lo tanto, hay muchas posibilidades para poner en escena producciones ambiciosas como esta ópera. Esperemos que los tucumanos puedan apreciarlo en toda su magnitud", dijo.
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