Mataron de un tiro en la cabeza a un camionero

Un hombre que, según la Policía, tendría una vinculación sentimental con la esposa de la víctima, fue detenido tras el asesinato. Familiares dijeron no haber escuchado el disparo.

LA ESCENA DEL CRIMEN. Mientras tres policías custodian la zona en la que mataron a Farías, los familiares conversan entre ellos a un costado. LA GACETA/INES QUINTEROS ORIO
LA ESCENA DEL CRIMEN. Mientras tres policías custodian la zona en la que mataron a Farías, los familiares conversan entre ellos a un costado. LA GACETA/INES QUINTEROS ORIO
23 Agosto 2008
Claudio Farías, de 38 años, caminó los 60 metros que separan su casa del corral donde criaba cerdos. La mayor de sus hijas, Claudia, cumplía ocho años y, según sus familiares, le desvelaba saber qué le regalaría su padre. Pero este, mientras caminaba, cayó al piso. A las 7.15, su suegro, Esteban Meleán lo encontró agonizando: tenía un disparo en la parte superior de la cabeza. Todavía no había amanecido. El hombre, que trabajaba como camionero, vivía con su pareja, Julia Etelvina Meleán, sus tres hijos, su suegro y la esposa de esta, Ema Llanos. A pesar de los esfuerzos de los médicos, el hombre murió cuando era atendido en el Caps de Los Gutiérrez.
El crimen conmocionó al barrio, ubicado al este de Alderetes. La Policía descartó que se haya tratado de un suicidio y el entorno de la víctima quedó bajo la lupa. "Sentimos unos gritos y salimos a la calle a ver qué ocurría. Cuando nos enteramos de que habían herido al hombre paramos un ómnibus que llevaba cosecheros del limón; lo subieron y se lo llevaron. Después nos enteramos de que había muerto", dijo Lucía Juárez, una vecina de la víctima.
Personal policial al mando de los comisarios Hugo Cabezas y Miguel Gómez, de la División Homicidios, y Mario Ponce Madrid y Abel Soria, de la Regional Este, supervisados personalmente por el fiscal Carlos Albaca, estableció que el cuerpo del camionero había recibido un certero disparo efectuado con un arma de pequeño calibre y que sus familiares lo habían sacado rápidamente del lugar. Al requisar la casa, descubrieron que en un ropero había guardada una carabina calibre 22.
Según los familiares no se escuchó ningún ruido extraño; sin embargo, una vecina, afirmó que cerca de las 7 oyó un disparo. Ese testimonio fue clave para descartar que Farías haya sido alcanzado por una bala perdida, tal como se había pensado, puesto que el informe del médico de Policía estableció que el proyectil había ingresado al cráneo de manera descendente, o sea que había sido efectuado desde un plano superior al que estaba él.

Otra hipótesis
Meleán le comentó a la Policía que hace una semana su pareja había descubierto un hombre merodeando el chiquero. Sin embargo, los investigadores dejaron prácticamente de lado la posibilidad de que Farías haya sido asesinado por alguien que hubiera querido robarle los animales. Ocurre que muy cerca de los cerdos, más precisamente atada junto al chiquero, había una perra de gran tamaño que los cuidaba. "El animal no ladró en ningún momento, es decir que, si el hecho se cometió ahí, la perra conocía al autor", aseguró una fuente policial. Durante toda la tarde de ayer los pesquisas buscaron pistas. De acuerdo con una fuente judicial, indagaron en el entorno familiar y tratan de identificar a todos sus amigos. Buscan determinar si tenía problemas con su pareja o si había mantenido peleas con alguna otra persona. En esas circunstancias les llegó información, según la cual un vecino mantendría un romance con la esposa de la víctima. Este sospechoso, de 28 años, fue aprehendido y hoy será presentado en Tribunales para que se le tome declaración. Además, el fiscal Albaca ordenó que fuera sometido a un dermotest para establecer su había restos de pólvora en sus manos. Un testigo indicó que días antes había visto salir al sospechoso de la casa de la víctima cuando esta se encontraba trabajando.
Los familiares y los vecinos estaban consternados y no encontraban explicación a lo sucedido. "Era una persona de bien. No entiendo cómo pudo morir así. No sabemos qué pasó. Nunca nos dijo que estuviera pasando por algún problema", aseguró Hugo Rivas, primo de la víctima. "Este un barrio de gente trabajadora. Hay robos, como en cualquier otra parte, pero son personas que vienen de otro lado", indicó Juan Jaime, uno de los vecinos. Mariana, su hermana, explicó que durante la noche la zona se torna más peligrosa. "Vienen algunos chicos y asaltan a las personas que transitan por la ruta alternativa (Banda del Río Salí-Alderetes). Varias veces vinieron taxistas a pedirnos ayuda porque los habían atacado", comentó.
Juan Carlos Méndez añadió que lo conocía a él y también a su familia política. "Nunca nos enteramos de que tuviera algún tipo de problema. Es terrible lo que pasó", expresó. Juana de Martínez agregó: "sé que el hombre era camionero y que trabajaba muchísimo. Me duele en el alma que lo hayan matado el día en el que cumplía años su hija. Pobre changuita...".

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