“El conocimiento es el capital en el que hay que invertir”

Ministro de Economía.

24 Agosto 2008
Hace algunas décadas las empresas y las industrias se radicaban en zonas que le dieran los mayores beneficios impositivos. En la actualidad, esa tendencia tradicional se modificó: las compañías buscan localizarse en los principales centros de consumo o de salida para las exportaciones. A partir de ese concepto, el ministro de Economía, Jorge Jiménez (foto), remarca que Tucumán necesita afianzarse como provincia productora de servicios para la zona de influencia, aprovechando su estratégica ubicación en el NOA.
Jiménez puntualiza a LA GACETA que muchas compañías de ese sector de la economía están observando la potencialidad que tiene la provincia en cuanto al desarrollo de su capital humano y del impulso que el Gobierno, las instituciones académicas y el sector privado le están dando a la innovación y a la tecnología. Como un dato relevante, el titular del Palacio de Hacienda destaca que en Tucumán hay entre 5.000 y 7.000 jóvenes que hablan fluidamente el inglés, un elemento que lo distingue del resto de los distritos del país. “Esos chicos son tentados por las empresas que están radicándose en Tucumán y que, desde este lugar, quieren proveer sus servicios a países de distintos continentes.
Al igual de lo que opina su par de Desarrollo Productivo, Jimenez señala que hay todavía que mejorar la infraestructura que reclama el sector productivo y estabilizar las condiciones para darle la oportunidad a todos los tucumanos para su desarrollo educativo y laboral. “La inversión debe pasar por el conocimiento, que es el capital distintivo de esta época”, afirma.

Los planteos
El ministro relativiza los planteos respecto de una reducción de la presión fiscal o de las amenazas financieras que existen para los inversores frente a un Estado endeudado. “En términos nominales, esta gestión está reduciendo el nivel de su endeudamiento. La capacidad de pago de las obligaciones está asegurada, si se compara la deuda (unos $ 4.500 millones) frente al presupuesto anual ($ 5.000 millones)”, expresa. Y acota: “con lo producido por la recaudación se hace infraestructura básica, en un proceso de redistribución de la riqueza”.

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