El domador de los mares

"Camau", que se convirtió en el argentino que más preseas ganó en la historia, y "Santi" compitieron con una embarcación muletto. El fuerte viento complicó los planes que la dupla había hecho para la prueba.

MUY PACIENTE. Carlos Espínola.LA GACETA
MUY PACIENTE. Carlos Espínola.LA GACETA
22 Agosto 2008
Carlos Espínola hizo historia en Beijing. Junto a Santiago Lange obtuvo el bronce en la clase Tornado de yachting, y es el único argentino que obtuvo medallas en cuatro Juegos Olímpicos consecutivos. "No me siento diferente ni privilegiado", destacó el correntino.

La dupla logró una medalla de bronce que vale oro
BEIJING.- Fueron por una medalla y lograron su meta. Carlos Mauricio Espínola y Santiago Lange viajaron a China un mes antes de los Juegos Olímpicos de Beijing, con la intención de pelear por el podio de la clase Tornado de yachting. Ayer, gracias a un 6º puesto en la llamada Medal Race, se adjudicaron la medalla de bronce, la tercera para la delegación argentina.
Con este resultado, "Camau" se convirtió en el atleta nacional que mayor cantidad de preseas sumó en la historia de la competición; ganó dos de plata (en Atlanta 1996 y Sydney 2000) y dos de bronce (la primera en Atenas 2004). Su compañero cuenta con dos de bronce y una de plata.
Espínola y Lange totalizaron 56 puntos y quedaron a 12 de los ganadores del oro, los españoles Fernando Echavarri y Anton Paz. La medalla de plata les correspondió a los australianos Darren Bundock y Glenn Ashby, que culminaron con 49 unidades.
Con mucha expectativa y gran concentración, los argentinos comenzaron la jornada de ayer; llegaron temprano al Qingdao Olympic Sailing Center y fueron los primeros en salir a probar sus velas en la pista, una hora antes del comienzo de la competencia.
La lluvia y el fuerte viento se constituyeron en una constante durante toda la carrera, que comenzó con una buena largada de los británicos, seguidos de cerca por los españoles y los australianos. En tanto, la dupla argentina se ubicó en el cuarto lugar.
Al llegar a la primera boya, "Camau" y "Santi" se encontraban muy retrasados, ya que ocupaban la octava ubicación, detrás de los españoles, que habían tomado el liderazgo, seguidos por Gran Bretaña, Canadá, Italia, Holanda, Alemania y Australia, que también retrocedió bastante.
Pero antes de llegar a la tercera manga, la embarcación alemana, que estaba en el cuarto lugar de la general, se dio vuelta y perdió varias posiciones. Poco después los argentinos alcanzaron el sexto puesto, al que se aferraron para asegurarse un lugar en el podio.
La ceremonia de premiación se llevó a cabo bajo un diluvio, pero poco les importó a los argentinos, que exteriorizaron su emoción por la conquista. Es que una vez más lograron quedar entre los tres mejores del certamen, con lo que repitieron su hazaña de hace cuatro años en Atenas.
Pero esta medalla de bronce tiene para ambos un sabor especial: la embarcación que iban a utilizar sufrió un choque cuando faltaba un mes para el inicio de la competencia. Así, se encontraron con la necesidad de utilizar un muletto, que terminó por darles una gran satisfacción.

"Salimos a asegurar nuestra posición"
Carlos Mauricio Espínola resultó claro al explicar cuál fue el plan de carrera que lo llevó a ganar, junto a Santiago Lange, una medalla de bronce en la clase Tornado. "La cancha de Qingdao era muy difícil, porque había que tomar decisiones rápidas. Debimos cargarnos de paciencia y de tranquilidad, y tuvimos que procurar no equivocarnos. Debido a que había mucho viento, salimos a asegurar nuestra posición. También estuvimos a la expectativa de que algunos de nuestros rivales se equivocaran, para aspirar a más. Aunque esto último no se dio, tuvimos la precaución de cuidar nuestro lugar y de asegurarle una medalla al país", dijo "Camau".
"Estoy muy feliz. Con Santiago Lange venimos luchando por esto desde hace mucho tiempo; sabíamos que iba a ser difícil, pero pudimos lograrlo. Estos Juegos Olímpicos fueron muy estresantes, porque tuvimos que superar muchas cosas, pero lo hicimos con esfuerzo y trabajo", concluyó.

"Vale más que la conquista de Atenas"
A poco de cumplir 47 años, Santiago Lange volvió a darse el gusto de colgarse el bronce en el pecho. A poco de terminar la prueba de la clase Tornado, aseguró: "este logro vale más que la conquista de Atenas". El nauta recordó que en los Juegos de 2004 se había quedado con la espina de no haber ganado el oro. "Aunque eso es lo que fuimos a buscar a Beijing, por las condiciones tan duras y las dificultades que debimos superar, haber sacado una medalla es un gran éxito", comentó.
Más adelante señaló: "para los que no conocen nuestro deporte, llegar al final y lograr un podio fue como ganar un torneo en el que hubo que definir todos los partidos por penales. El factor intuición fue muy grande", resaltó.
Respecto de su futuro, Lange anunció que su próximo paso será competir en "La vuelta al mundo" junto a un equipo español, dentro de un mes. Y no descartó participar de los Juegos de Londres 2012, siempre que la clase Tornado siga siendo olímpica.(Télam-Especial)

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