En "Identikit", Carlos Darío Albornoz presenta daguerrotipos cuyas imágenes no pueden observarse a simple vista. Los espectadores necesitan de una cartulina negra que, ubicada en un costado del marco, les permite, a través de la luz, ver lo que está allí. "El daguerrotipo es un espejo de plata que se sensibiliza y se coloca dentro de la cámara fotográfica como si fuera el negativo. Esa placa es finalmente revelada con vapores de mercurio que, cuando se mira, aparece como un positivo directo de cámara lo que correspondería en la actualidad a las fotos Polaroid. Esta fotografía, al ser un espejo su soporte requiere de condiciones de luz directa sobre la imagen para que pueda verse, por cuanto al haber mucha luz en el ambiente donde se mira la imagen se vuelve transparente y juega simplemente como un espejo común y corriente. Es por ello que debe reflejarse una superficie de color negro, para que actúe como inversor de la imagen y aparezca la imagen", explica el experto. El público, además, debe ubicar esa superficie negra con un determinado ángulo de reflexión, lo que posibilita una relación personal con la obra.
Con un escáner
Las fotografías que expone Marcela Alonso, por su parte, tienen la particularidad de que ella no utilizó ninguna cámara fotográfica. De hecho, su intervención ha quedado relegada sólo al plano de las ideas puras.
Los retratos que se exhiben en la sala son el resultado de modelos que se expusieron en un escáner común, a una distancia no mayor de 10 centímetros y durante algunos segundos. En la serie denominada "Narcisos digitales" Alonso muestra retratos en los que ni siquiera el fotógrafo estuvieron durante el acto fotográfico, insiste la misma artista. "Mi propuesta de narcisos digitales plantea construir un espejo virtual a partir del escáner, donde el sujeto se contemple y autorretrate. De esta manera puede convertir una imagen numérica en una física", describe. "Con ello pretendo desplazar a uno de los actores del acto fotográfico, desapareciendo el mismo autor de la imagen", cuenta.
Según la artista, en esto hay una doble actitud narcisista. "El modelo puede contemplarse por un lado en el vidrio del escáner, y por otro en la imagen fotográfica. Es lo mismo que decir, en la fuente y en el reflejo", dijo. A modo de reflexión, se podría destacar el contraste entre ambos artistas: uno trabaja con el daguerrotipo, el antecedente histórico de la fotografía (creado por Daguerre en 1835); el otro, con las tecnologías digitales más recientes.







