21 Agosto 2008 Seguir en 
TIFLIS, Georgia/MOSCU, Rusia.- Las tropas rusas han regresado a Gori y al puerto de Poti, dos zonas estratégicas de Georgia, según fuentes oficiales de la república caucásica citadas por el diario español "El Mundo".
El jefe de Policía de Gori, una ciudad al centro de Georgia, comentó que, durante la madrugada, un número indeterminado de blindados de Moscú retornó al lugar, cercano a la frontera con la provincia separatista de Osetia del Sur.
Además, una cadena de televisión señaló que varios transportes rusos regresaron a la base naval emplazada en el puerto de Poti. Las fuerzas del Kremlin también mantienen su control en las ciudades de Zugdidi y Senaki, en el noroeste del país, y en otras localidades menores.
Los datos proporcionados por los voceros georgianos se contradicen con los emitidos desde Moscú, que aseguran que sus unidades del Ejército comenzaron a retirarse hoy de Gori, una de las ciudades más castigadas por la guerra de seis días.
Sin embargo, los puestos de control de las fuerzas rusas en las rutas y vías férreas georgianas siguen en pie. Los soldados sólo permiten el paso de vehículos civiles previamente inspeccionados. Rusia anunció anoche que un contingente permanecerá allí, como fuerza de paz.
Auténtica provocación
Por otro lado, el Kremlin respondió al acuerdo que ayer firmaron Estados Unidos y Polonia para instalar un sistema antimisiles en Europa, a pocos metros de la frontera con Rusia.
Moscú, que había advertido que el convenio representará una amenaza para su seguridad, anunció: "tendremos que reaccionar y no sólo mediante protestas diplomáticas". El Ministerio de Exteriores no adelantó, sin embargo, qué tipo de represalias podrían tomar.
Estas advertencias tienen lugar cuando las relaciones entre Rusia y Occidente están en su etapa más frágil desde que Estados Unidos condenó la intervención militar rusa en Georgia, por considerarla desproporcionada.
Ayer, la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, visitó Varsovia y firmó con su par polaco un pacto mediante el cual se instalarán 10 misiles interceptores para hacer frente a eventuales agresiones de Irán o Corea del Norte.
Rice aclaró que el escudo no va dirigido contra Moscú y que sólo viene a confirmar las buenas relaciones entre Estados Unidos y Polonia. Pese a eso, el Kremlin interpretó el hecho como una auténtica provocación, describe el diario español "El País".
Políticos y generales rusos advirtieron a Polonia que puede ser objetivo de ataques preventivos en el lugar donde se emplazará el escudo y le indicaron que están dispuestos a desplegar misiles en Kaliningrado. (Especial-DPA)
El jefe de Policía de Gori, una ciudad al centro de Georgia, comentó que, durante la madrugada, un número indeterminado de blindados de Moscú retornó al lugar, cercano a la frontera con la provincia separatista de Osetia del Sur.
Además, una cadena de televisión señaló que varios transportes rusos regresaron a la base naval emplazada en el puerto de Poti. Las fuerzas del Kremlin también mantienen su control en las ciudades de Zugdidi y Senaki, en el noroeste del país, y en otras localidades menores.
Los datos proporcionados por los voceros georgianos se contradicen con los emitidos desde Moscú, que aseguran que sus unidades del Ejército comenzaron a retirarse hoy de Gori, una de las ciudades más castigadas por la guerra de seis días.
Sin embargo, los puestos de control de las fuerzas rusas en las rutas y vías férreas georgianas siguen en pie. Los soldados sólo permiten el paso de vehículos civiles previamente inspeccionados. Rusia anunció anoche que un contingente permanecerá allí, como fuerza de paz.
Auténtica provocación
Por otro lado, el Kremlin respondió al acuerdo que ayer firmaron Estados Unidos y Polonia para instalar un sistema antimisiles en Europa, a pocos metros de la frontera con Rusia.
Moscú, que había advertido que el convenio representará una amenaza para su seguridad, anunció: "tendremos que reaccionar y no sólo mediante protestas diplomáticas". El Ministerio de Exteriores no adelantó, sin embargo, qué tipo de represalias podrían tomar.
Estas advertencias tienen lugar cuando las relaciones entre Rusia y Occidente están en su etapa más frágil desde que Estados Unidos condenó la intervención militar rusa en Georgia, por considerarla desproporcionada.
Ayer, la secretaria de Estado estadounidense, Condoleezza Rice, visitó Varsovia y firmó con su par polaco un pacto mediante el cual se instalarán 10 misiles interceptores para hacer frente a eventuales agresiones de Irán o Corea del Norte.
Rice aclaró que el escudo no va dirigido contra Moscú y que sólo viene a confirmar las buenas relaciones entre Estados Unidos y Polonia. Pese a eso, el Kremlin interpretó el hecho como una auténtica provocación, describe el diario español "El País".
Políticos y generales rusos advirtieron a Polonia que puede ser objetivo de ataques preventivos en el lugar donde se emplazará el escudo y le indicaron que están dispuestos a desplegar misiles en Kaliningrado. (Especial-DPA)







