Grassi pidió la nulidad y aseguró que su causa está armada

El sacerdote, acusado de abuso sexual y corrupción de menores, insistió en que es inocente. Admitió que teme ir preso y señaló que los hombres de la Justicia pueden fallar. "Todos somos pecadores".

RODEADO DE MICROFONOS. El cura ingresó a los Tribunales de Morón y se mostró sereno. DyN
RODEADO DE MICROFONOS. El cura ingresó a los Tribunales de Morón y se mostró sereno. DyN
19 Agosto 2008
BUENOS AIRES.- El juicio oral contra el sacerdote Julio César Grassi, acusado de abuso sexual agravado y de corrupción de tres menores, pasó a un cuarto intermedio hoy, ya que la defensa del cura pidió la nulidad del proceso. Mañana, a las 12, el tribunal anunciará si decide dar lugar o no al planteo de los abogados.

Antes de entrar a la sala, el cura reiteró que es inocente e insistió en que su causa está armada. "Estoy sereno, tranquilo. Soy inocente y lo voy a demostrar con pruebas concretas. Creo que la Justicia está encarnada en hombres y estos pueden fallar", aseguró.

Cuando le preguntaron si tiene miedo de ir preso, Grassi respondió: "sí, tengo miedo, de todo lo malo". Después aclaró que viene feliz al juicio, "ya que hace muchos años iba a hacerse y le pegaron una zancadilla a la Justicia".

Grassi defendió también la actividad que desarrolla en la Fundación Felices los Niños. "Ha sido gratuita, en nombre de Dios y de los pobres", describió.

"Todos somos pecadores. Desde el Papa hasta el último monaguillo rezamos el Yo pecador y el Pésame todos los días y comenzamos la misa diciendo Señor ten piedad. Lo peor son los fariseos, que están en la puerta de la iglesia golpeándose el pecho y acusando a los demás. Cuando acusan tan gratuitamente, en realidad están ocultando sus propias faltas", concluyó.

La causa
Por su parte, el integrante del Comité Argentino de Seguimiento de los Derechos del Niño Juan Pablo Gallego, consideró esta mañana que Grassi dilató el juicio y aseguró tener pruebas "más que abundantes" para sostener la acusación contra el cura.

Grassi está acusado por 16 hechos de abuso sexual y de corrupción de menores, agravados por su condición de cuidador, contra tres niños -ahora mayores de edad- que concurrían a su fundación, lo que está penado con entre ocho y 25 años de cárcel.

Los acusadores del sacerdote fueron conocidos con nombres ficticios: "Gabriel", "Ezequiel" y "Luis". El primero contó que el cura abusó de él en la fundación. Y "Ezequiel" y "Luis" reportaron haber visto o sufrido abusos. Los jóvenes serán convocados a declarar después de que se lea toda la prueba aportada durante los últimos años, tal como lo pidió el acusado.

El sacerdote es defendido por los abogados Ricardo Malvicini, Daniel Cabo y Martín Tipito y es juzgado por once hechos de abuso contra Luis, tres contra Gabriel y otros dos contra Ezequiel. El fiscal es Federico Nieva Woodgate.
(Télam-DyN-NA)

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