Fin de la era Musharraf en Pakistán

El presidente y ex jefe del Ejército abandona el poder que tomó hace casi 10 años mediante un golpe de Estado. Hoy se iba a iniciar un proceso de destitución en el Parlamento. El titular del Senado asume como presidente interino.

FIESTA POPULAR. Hombres y mujeres de todas las edades salieron a las calles a festejar la caída del hombre que gobernó con mano dura el país. REUTER
FIESTA POPULAR. Hombres y mujeres de todas las edades salieron a las calles a festejar la caída del hombre que gobernó con mano dura el país. REUTER
19 Agosto 2008
ISLAMABAD.- El presidente pakistaní, Pervez Musharraf, anunció ayer su renuncia, un día antes de que la mayoría parlamentaria le inicie un proceso de destitución impulsado por el gobierno. El impopular ex jefe de las Fuerzas Armadas, que hace nueve años se puso al frente de la única potencia nuclear militar del mundo musulmán, tras un golpe de Estado, cedió ante la presión de sus adversarios políticos.
En los últimos meses, Musharraf vio también cómo se debilitaba el apoyo de Estados Unidos, que lo cosideraba un aliado clave en la llamada guerra contra el terrorismo que declaró el presidente, George W. Bush, después del 11-S, y que tuvo como primer escenario el territorio afgano.

Celebraciones
En las grandes ciudades del país, miles de personas se manifestaron en las calles bailando y profiriendo eslóganes hostiles al presidente saliente. A la espera de la elección de su sucesor por el Parlamento y las asambleas provinciales, el presidente del Senado, Mohamedmian Sumro, asumió como presidente interino. Las potencias occidentales quieren que Pakistán resuelva la crisis lo antes posible para concentrarse en la lucha contra las milicias talibanes y de la red Al Qaeda en las fronteras con Afganistán, donde la semana pasada murieron 500 personas.
“Dejo mi futuro en manos del pueblo”, dijo Musharraf en un discurso en el que defendió su gestión, y tachó de infundadas las acusaciones en su contra, entre las que figuran violar la Constitución destituyendo a los jueces que iban a pronunciarse sobre su reelección en octubre de 2007 e instaurar ilegalmente el estado de excepción en noviembre.
Musharraf fue releegido de manera controvertida, por la vía parlamentaria, en octubre de 2007. Poco después renunció al cargo de jefe de las Fuerzas Armadas, con la intención de difuminar su imagen autoritaria. Su popularidad, sin embargo, ya venía en caída libre, afectada por su tentativa de acabar con el poder del presidente de la Corte Suprema y por la espiral de violencia terrorista que causó más de 1.000 muertes, incluida la ex primer ministra, Benazir Bhutto, que había regresado del exilio para presentar batalla al oficialismo en las elecciones legislativas.
Musharraf, reelecto en octubre de 2007 por cinco años, impuso el estado de excepción en noviembre, tres meses antes de las elecciones legislativas, alegando la necesidad de frenar la ola de atentados y de enfrentar la crisis con el Poder Judicial.
Sin embargo, sus aliados sufrieron una estrepitosa derrota en los comicios, ganados por una coalición liderada por el Partido del Pueblo Paquistaní (PPP, de Bhutto), y de la que también forma parte el ex primer ministro, Nawaz Sharif, derrocado por Musharraf en 1999. (AFP-NA)

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