El candidato cautivo

La pelea entre el menemismo y el duhaldismo tiene ribetes inusitados.

09 Enero 2003
Por Angel Anaya

BUENOS AIRES.- La confirmación por parte del secretario general de la Presidencia, José Pampuro, de que Néstor Kirchner es el aspirante a presidente preferido por Duhalde, ha convertido al gobernador de Santa Cruz en un candidato cautivo del poder bonaerense del PJ. Tan obvia conclusión es posible por la forma desembozada con que desde la Casa Rosada se sigue tratando de manejar la interna partidaria. Todavía falta resolver si la alternativa electoral es la Ley de Lemas a medias, por la cual los partidos presentarían todos sus candidatos pero no podrían sumar los votos del conjunto a favor del más votado. Esa modalidad, claro, debilitaría al justicialismo en la primera vuelta, y correría el riesgo de no llegar a la segunda, pero el duhaldismo parece dispuesto a jugar, si es preciso, una ruleta rusa contra el menemismo.
El sistema de lemas, que permite aquella suma, es inaplicable por inconstitucional y así lo reconoció el propio Eduardo Duhalde en ocasión del reciente y frustrado pacto de la mesa del congreso justicialista con su enemigo menemista. El laberinto justicialista, pues, todavía no se ha recorrido lo suficiente, y de poco han servido en ese caso las nuevas promesas presidenciales acerca de que no será abandonado el calendario electoral, hechas públicas esencialmente para no provocar nuevas resistencias al acuerdo en el Fondo Monetario.

Nuevas sospechas
Esa firmeza de Duhalde en su retirada del poder el 25 de mayo, no resuelve tampoco las dudas que oscurecen el horizonte de la transición. Por lo pronto, debe señalarse que la nueva reforma de la Ley de Acefalía votada en el Congreso todavía no ha sido promulgada por el Poder Ejecutivo a pesar del tiempo transcurrido, lo cual llama a sospechas de algún otro juego escondido. Dicha enmienda permite que el presidente electo en las urnas asuma provisoriamente el 25 de mayo, aunque debiendo jurar su cargo como tal en diciembre, es decir, cuando venza el mandato incumplido de Fernando de la Rúa.
De nuevo la niebla de las emergencias oculta certezas en el panorama político, pero sigue sin ocurrir lo mismo en el económico, donde la sostenida baja del dólar -o revaluación del peso, como se prefiera- constituye paradojalmente otro de los problemas de quienes sostenían tiempo atrás todo lo contrario. La ultrarrápida y total liberación del mercado cambiario ha sido también otro impulso para la buena voluntad del FMI, antes de que en la semana próxima tengan que incumplirse vencimientos con el organismo y el Banco Mundial.
El Gobierno del duhaldismo ha redondeado con esa nueva decisión monetaria una extraordinaria metamorfosis ideológica, en relación con los primeros pasos de su inicial trimestre, aceptando las lecciones de la realidad imperante en el mundo por el que trata de circular. En lo único que parece no aflojar es en el empeño por manipular su partido, con la finalidad evidente de mantener después de la transición el obsesivo poder detrás del trono. (De nuestra Sucursal)

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