Es vergonzoso que una ciudad como la Banda del Río Salí, con casi 90.000 habitantes, entre los que se encuentran tres legisladores, un intendente y doce ediles se quede sin transporte público de pasajeros. Tenemos el privilegio de contar con el mayor parque industrial de la provincia. Este pueblo viene perdiendo su autonomía ante sucesivos gobiernos provinciales desde 1983 hasta la fecha. ¿Qué es lo que está pasando en mi pueblo, que fue bastión de representatividad, donde en su momento estuvimos de pie y hoy claudicamos de rodillas? A pesar de todas las vicisitudes, los bandeños debemos recuperar el espíritu de lucha. Como habitante de este municipio, como madre, como ama de casa y docente les hago un reclamo público a los 16 representantes institucionales: que hagan oír su voz por las casi 90.000 personas que les reclaman. Recuerden, señores funcionarios, que en la verdadera democracia se hace lo que el pueblo quiere y se defiende un solo interés: el del pueblo.
Juana del Carmen Pereyra
Moreno 237
San Juan Lastenia-Tucumán
MEDALLAS (I)
Dada la crítica situación económica por la que atravesamos, las medallas de oro a los legisladores son una afrenta al pueblo tucumano, que vive entre el hambre y el dolor de sus muertos queridos, mientras la Cámara, totalmente desprestigiada, se debate entre la mediocridad y el cholulismo. Un gesto que no sería suficiente para levantar el concepto que se tiene de la mayoría de los legisladores, pero sí, una tentativa plausible sería que la Cámara en pleno renuncie a las preseas como un honor inmerecido, y done su importe a instituciones de bien público, como por ejemplo al hospital de Lules, su hogar de ancianos o su biblioteca. De esa manera, ese dinero serviría para una noble empresa. Nadie va a creer que las medallas sean pagadas por los legisladores. Estoy convencido de que en la Legislatura nadie se rasca para afuera como el perro. Con perdón de la bestia.
Víctor Hugo Rodríguez
Belgrano 633
San Isidro de Lules-Tucumán
MEDALLAS (II)
Como si no bastara el deplorable desempeño de los legisladores durante este período, no tuvieron mejor idea que entregarse como recordatorio una medalla de oro. Es evidente que el hambre, la desocupación y otros problemas que padecemos parecen no existir en esta provincia para algunos, que se ocupan de otras cosas. Hubiera preferido que ese dinero tuviese otro destino, por ejemplo, medicamentos para el hospital de Niños. En el peor de los casos, lo podrían gastar publicitando la rendición de cuentas de todos los legisladores, donde se discrimine asistencia al trabajo, a las comisiones, sesiones, proyectos presentados, etcétera. Ya sé, es una utopía; ojalá algún día deje de serlo. Por ahora, tiene otro nombre: "vergüenza".
César Fabián Villagra Brito
Manz. 41-Casa 4
Bº Alejandro Heredia
S. M. de Tucumán
AMAICHA DEL VALLE
Sin entrar a polemizar con el autor de la carta del 4/1, quiero aclarar que Amaicha del Valle cuenta actualmente con estación de servicio, drugstore y cabinas telefónicas, abiertas las 24 horas todo el año. Se dispone de 250 plazas en habitaciones con baño privado y otras 300 plazas con baño compartido, varios campings con capacidad para 270 carpas y albergues juveniles. Existen confiterías, siete restaurantes y parrillas de distintos niveles, desde comidas típicas hasta menú internacional. Estoy totalmente de acuerdo con el lector Younes Youssef sobre la restauración de la hostería. Sólo he querido hacer esta aclaración para aquellos que programan sus vacaciones, para que sepan que Amaicha sí tiene hoy comodidades y variadas alternativas de diversión.
Guillermo Quintana
Amaicha del Valle-Tucumán
FE CATOLICA
Por mi confesión religiosa comparto plenamente la libertad de cultos, consagrada, además, en nuestra Constitución nacional. Pero también comparto lo manifestado por el arzobispo cuando dijo que hay que cumplir con la ley y la Constitución, que es la ley suprema. La Constitución provincial (art. 80) ordena que el gobernador debe jurar "por Dios, la Patria y los Santos Evangelios". Resultado lógico de un pueblo que históricamente tiene en sus raíces la religión cristiana, y más que un derecho es un deber mantenerla y defenderla. En esta nación que se fundó y creció bajo la protección de la fe católica, apostólica romana, llama la atención que instituciones responsables, tanto de la Iglesia como laicos, que hoy tendrían que salir en defensa de nuestros legítimos derechos, se embanderen o guarden el más absoluto silencio, usando términos inadecuados como democracia o discriminación. Ningún cristiano podría sentirse discriminado en países en donde se profese una religión contraria, ni pretender siquiera aspirar a ser empleado público, mucho menos pretender siquiera ocupar cargo electivo alguno. Defendamos lo nuestro. El pueblo argentino es genuinamente cristiano.
Guillermo José García Hamilton (h)
ggarcíahamilton@arnet.com.ar
JUBILADOS
Mientras el Gobierno anuncia un aumento de sueldo para todos los trabajadores privados, a los jubilados ni siquiera nos tienen en cuenta y el 13% que nos quitaron de nuestros magros ingresos (que nos corresponden en efectivo) nos los quieren devolver con bonos a largo plazo, cuando muchos de nosotros quizás ya no estemos para cobrarlos. Por qué no nos dan una buena noticia luego de aportar por tantos años, para poder vivir una vejez sin penurias y que nos alcance para vivir con dignidad. Pedimos pagar los impuestos al 50% para los que ganan menos de $ 800 (que se promulgue una ley al respecto) y que se cumpla desde el primer día de jubilado. A los gobernantes les pedimos que no sólo se limiten a hacer anuncios, sino también les pedimos que los cumplan.
José Francisco Castro
Pje. Pantaleón Fernández 596
S. M. de Tucumán
AYUDA
Nuestro país es miembro de varias organizaciones internacionales que hoy podrían ayudar a nuestro pueblo -y en particular a los niños- en materia de alimentación, educación y salud. La Argentina integra la OEA (Organización de los Estados Americanos) y las Naciones Unidas, de la cual dependen organismos especializados como la OMS (Organización Mundial de la Salud), que difunde conocimientos y capacita técnicos sanitarios; la Unesco, que fomenta el desarrollo de la enseñanza, la ciencia y la cultura; o el Fondo Internacional de Socorro a la Infancia (Unicef), que ayuda a los niños de los países no desarrollados con alimentos y medicamentos. Nuestros gobernantes y diplomáticos deben aguzar el ingenio para comprometer a estos organismos a que brinden sus ayudas y servicios, a los cuales tienen derecho nuestros niños y habitantes, como ciudadanos del mundo.
Jesús Manuel Alves
Juan Luis Nougués 281
S. M. de Tucumán







