09 Enero 2003 Seguir en 
BAGDAD.- Con velas en las manos y entonando canciones de paz, familiares de las víctimas de los ataques del 11 de setiembre visitaron un refugio en Bagdad que fue bombardeado durante la Guerra del Golfo. "El sufrimiento es universal. Nos conecta y nos hemos unido en el sufrimiento", dijo Kristina Olsen, enfermera de Massachusetts, mientras tomaba asiento entre niños iraquíes en los escalones de un refugio en al-Amiriyah, donde más de 400 civiles murieron quemados en la guerra de 1991.
Olsen, de 44 años, es una de cuatro mujeres del grupo Peaceful Tomorrows, fundado por familiares de las víctimas del 11 de setiembre, que visitan Irak en una misión de paz de seis días. "No quiero ver desaparecer la belleza del mundo, por eso estamos aquí", dijo Olsen, quien perdió a su hermana Laurie, de 49 años, en los ataques del 11 de setiembre. "Mi corazón se desgarró, pero ha sanado", añadió.
Gente como uno
A su vez, Terry Rockefeller, de Massachusetts, dijo que los estadounidenses no se percatan de cuánto tienen en común con el pueblo iraquí. "Mi deber es regresar y compartir lo que he aprendido", expresó Rockefeller, quien perdió una hermana en uno de los aviones secuestrados. Collen Kelly, de Nueva York, cuyo hermano murió en el World Trade Center, dijo por su parte que en Bagdad halló "un entendimiento inmediato" de lo que sufrido; "algo que no se encuentra a menudo en Estados Unidos". (Reuter)
Olsen, de 44 años, es una de cuatro mujeres del grupo Peaceful Tomorrows, fundado por familiares de las víctimas del 11 de setiembre, que visitan Irak en una misión de paz de seis días. "No quiero ver desaparecer la belleza del mundo, por eso estamos aquí", dijo Olsen, quien perdió a su hermana Laurie, de 49 años, en los ataques del 11 de setiembre. "Mi corazón se desgarró, pero ha sanado", añadió.
Gente como uno
A su vez, Terry Rockefeller, de Massachusetts, dijo que los estadounidenses no se percatan de cuánto tienen en común con el pueblo iraquí. "Mi deber es regresar y compartir lo que he aprendido", expresó Rockefeller, quien perdió una hermana en uno de los aviones secuestrados. Collen Kelly, de Nueva York, cuyo hermano murió en el World Trade Center, dijo por su parte que en Bagdad halló "un entendimiento inmediato" de lo que sufrido; "algo que no se encuentra a menudo en Estados Unidos". (Reuter)







