08 Agosto 2008 Seguir en 
LA PAZ, Bolivia.- El Gobierno de Evo Morales advirtió que Bolivia está "en el umbral de un golpe de Estado", a dos días del referendo revocatorio de mandato popular que se realizará el domingo.
El ministro de la Presidencia de ese país, Juan Ramón Quintana, se refirió a un presunto complot de los gobernadores opositores y los acusó de haber formulado un plan para derrocar al mandatario. "Estamos hablando de una estrategia ya no dirigida a impedir el referendo, sino a buscar la desestabilización del orden constitucional", acusó.
El funcionario afirmó que los sucesos ocurridos en las provincias de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija constituyen el preludio de una destitución. "Es lo mismo que ocurría en los golpes de Estado de los años 80. Lo denuncio ante los bolivianos, ante la comunidad internacional y ante los observadores que se encuentran en el país", manifestó.
"Para un ciudadano de cualquier otro país donde se viva en democracia, lo que están haciendo los gobernadores es un acto de sedición, de desacato, de organización de fuerzas ilegales y paramilitares para atentar contra las libertades públicas", agregó.
Cercado y rechazado
En la misma línea de Quintana, Morales se había referido ayer a la presencia de una "dictadura civil" en su país, encarnada por la oposición conservadora, tras lo cual llamó a la unidad nacional.
En el discurso que ofreció durante el acto por el aniversario de las Fuerzas Armadas, el mandatario expresó: "hago un llamado a defender la democracia y a nuestras instituciones, para que el pueblo tenga derecho a decidir el destino del país y de sus autoridades".
La crisis política y social en la que está inmersa Bolivia cercó a Morales a su feudo de La Paz, en la medida en que se vio obligado a suspender varias visitas a diferentes ciudades del país ante las protestas de los opositores.
El mandatario intentó llevar su campaña por el "sí" a todos los rincones bolivianos, pero no tuvo éxito. En Santa Cruz, por caso, ni siquiera pudo abandonar el aeropuerto, que fue bloqueado por los autonomistas, según informa el diario español "El País". Sus asesores le aconsejaron regresar a La Paz y olvidar su intención de reunirse con simpatizantes oficialistas.
Ese mismo día, Evo desistió también de volar a Trinidad, la capital de Beni, por la misma razón. Tarija y Sucre constituyen otros de los lugares negados para el jefe de Estado.
Ayer, tuvo lugar el último rechazo de los opositores al presidente. Al enterarse de que intentaría llegar a Cobija, cientos de personas con palos se congregaron en el aeropuerto del lugar gritando: "¡Evo asesino!".
La Policía antidisturbios llegó en helicópteros para despejar la zona, pero fue acorralada por los manifestantes. Finalmente, los uniformados debieron abandonar la aeroestación y refugiarse en una gasolinera. (Télam-Especial)
El ministro de la Presidencia de ese país, Juan Ramón Quintana, se refirió a un presunto complot de los gobernadores opositores y los acusó de haber formulado un plan para derrocar al mandatario. "Estamos hablando de una estrategia ya no dirigida a impedir el referendo, sino a buscar la desestabilización del orden constitucional", acusó.
El funcionario afirmó que los sucesos ocurridos en las provincias de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija constituyen el preludio de una destitución. "Es lo mismo que ocurría en los golpes de Estado de los años 80. Lo denuncio ante los bolivianos, ante la comunidad internacional y ante los observadores que se encuentran en el país", manifestó.
"Para un ciudadano de cualquier otro país donde se viva en democracia, lo que están haciendo los gobernadores es un acto de sedición, de desacato, de organización de fuerzas ilegales y paramilitares para atentar contra las libertades públicas", agregó.
Cercado y rechazado
En la misma línea de Quintana, Morales se había referido ayer a la presencia de una "dictadura civil" en su país, encarnada por la oposición conservadora, tras lo cual llamó a la unidad nacional.
En el discurso que ofreció durante el acto por el aniversario de las Fuerzas Armadas, el mandatario expresó: "hago un llamado a defender la democracia y a nuestras instituciones, para que el pueblo tenga derecho a decidir el destino del país y de sus autoridades".
La crisis política y social en la que está inmersa Bolivia cercó a Morales a su feudo de La Paz, en la medida en que se vio obligado a suspender varias visitas a diferentes ciudades del país ante las protestas de los opositores.
El mandatario intentó llevar su campaña por el "sí" a todos los rincones bolivianos, pero no tuvo éxito. En Santa Cruz, por caso, ni siquiera pudo abandonar el aeropuerto, que fue bloqueado por los autonomistas, según informa el diario español "El País". Sus asesores le aconsejaron regresar a La Paz y olvidar su intención de reunirse con simpatizantes oficialistas.
Ese mismo día, Evo desistió también de volar a Trinidad, la capital de Beni, por la misma razón. Tarija y Sucre constituyen otros de los lugares negados para el jefe de Estado.
Ayer, tuvo lugar el último rechazo de los opositores al presidente. Al enterarse de que intentaría llegar a Cobija, cientos de personas con palos se congregaron en el aeropuerto del lugar gritando: "¡Evo asesino!".
La Policía antidisturbios llegó en helicópteros para despejar la zona, pero fue acorralada por los manifestantes. Finalmente, los uniformados debieron abandonar la aeroestación y refugiarse en una gasolinera. (Télam-Especial)







