08 Agosto 2008 Seguir en 
WASHINGTON.- Salim Ahmed Hamdan, ex chofer de Osama bin Laden, fue condenado ayer a cinco años y medio de prisión por un tribunal especial del Ejército estadounidense en la base de Guantánamo, Cuba. El jurado, integrado por seis miembros, decidió una pena muy por debajo de los 30 años de cárcel que había solicitado la fiscalía por apoyo al terrorismo.
Los 61 meses que Hamdan, yemení de 37 años, ya pasó en prisión, le son computados a la condena, indicó un vocero militar, por lo que le faltan cinco meses para cumplir la sentencia. Sin embargo, el ex chofer está lejos de salir de Guantánamo. Como la mayoría de los 265 actuales detenidos en la prisión de la base, es “combatiente enemigo”, un estatus que permite al gobierno detenerlo indefinidamente, pero que la Corte Suprema de Justicia consideró inconstitucional. Jonathan Drimmer, profesor de derecho experto en crímenes de guerra, comentó que el juicio a Hamdan fue una prueba para desatar los nudos del nuevo sistema jurídico y así poder prepararse para casos más complicados.
El proceso contra el yemení fue el primero llevado a cabo en Estados Unidos por crímenes de guerra después de la II Guerra Mundial. Hamdan fue hallado culpable el miércoles del cargo de apoyar el terrorismo. En cambio, el jurado militar lo declaró inocente del cargo de conspiración en un acto de terrorismo.
La defensa de Hamdan pidió que se revise la sentencia. Argumentó que él aceptó el trabajo de chofer sólo porque necesitaba dinero. Hamdan estaba acusado de ser prácticamente guardaespaldas de Bin Laden y de ayudarle a escapar de la persecución estadounidense. Sin embargo, al comienzo del proceso el tribunal declaró inservible el testimonio del acusado porque actuó bajo torturas. Los procesos ante el tribunal especial son internacionalmente controvertidos porque los inculpados tienen menos derechos que en procesos militares normales o procesos civiles.
Hamdan fue detenido en 2001 en un retén policial en Afganistán y llevado a Guantánamo. Fue uno de los primeros en llegar a la base naval, que fue constituida en lugar de detención luego del 11-S. Su proceso fue el primero en Guantánamo, pero no la primera sentencia: el australiano David Hicks se declaró culpable en 2007 y fue trasladado sin proceso a su país natal. Hoy vive en libertad junto con su familia. (DPA)
Los 61 meses que Hamdan, yemení de 37 años, ya pasó en prisión, le son computados a la condena, indicó un vocero militar, por lo que le faltan cinco meses para cumplir la sentencia. Sin embargo, el ex chofer está lejos de salir de Guantánamo. Como la mayoría de los 265 actuales detenidos en la prisión de la base, es “combatiente enemigo”, un estatus que permite al gobierno detenerlo indefinidamente, pero que la Corte Suprema de Justicia consideró inconstitucional. Jonathan Drimmer, profesor de derecho experto en crímenes de guerra, comentó que el juicio a Hamdan fue una prueba para desatar los nudos del nuevo sistema jurídico y así poder prepararse para casos más complicados.
El proceso contra el yemení fue el primero llevado a cabo en Estados Unidos por crímenes de guerra después de la II Guerra Mundial. Hamdan fue hallado culpable el miércoles del cargo de apoyar el terrorismo. En cambio, el jurado militar lo declaró inocente del cargo de conspiración en un acto de terrorismo.
La defensa de Hamdan pidió que se revise la sentencia. Argumentó que él aceptó el trabajo de chofer sólo porque necesitaba dinero. Hamdan estaba acusado de ser prácticamente guardaespaldas de Bin Laden y de ayudarle a escapar de la persecución estadounidense. Sin embargo, al comienzo del proceso el tribunal declaró inservible el testimonio del acusado porque actuó bajo torturas. Los procesos ante el tribunal especial son internacionalmente controvertidos porque los inculpados tienen menos derechos que en procesos militares normales o procesos civiles.
Hamdan fue detenido en 2001 en un retén policial en Afganistán y llevado a Guantánamo. Fue uno de los primeros en llegar a la base naval, que fue constituida en lugar de detención luego del 11-S. Su proceso fue el primero en Guantánamo, pero no la primera sentencia: el australiano David Hicks se declaró culpable en 2007 y fue trasladado sin proceso a su país natal. Hoy vive en libertad junto con su familia. (DPA)







