06 Agosto 2008 Seguir en 
Mezcla de ingenio, de impotencia y de hartazgo, los propietarios de un quiosco ubicado en Ayacucho primera cuadra cubrieron esta mañana el frente de su negocio con carteles realizados a mano en los que exteriorizaron su malestar tras haber sido asaltados ayer, a las 18. "¿A qué hora hay que trabajar para que no te afanen?", se leía en una de las cartulinas adheridas a la vidriera del local.
De acuerdo a los relatos de los vecinos, los delincuentes se adueñaron de la zona, que es blanco constante de sus fechorías. De hecho, con éste, el drugstore lleva ya 10 atracos en los últimos meses. "No había ni un policía. Ayer hice la denuncia, pero ¿para qué voy a ir a la comisaría?", se preguntó la dueña del negocio, María Arriazu.
El local se encuentra ubicado a la vuelta del Tribunal Oral en lo Criminal Federal, donde usualmente se encuentran apostados un par de efectivos de Gendarmería. Ayer, incluso, con motivo de las audiencias inaugurales del primer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en Tucumán, cientos de efectivos se hallaban en el lugar.
La ocurrencia de los comerciantes despertó curiosidad en los transeúntes que pasaban por allí, quienes se detuvieron a leer los mensajes. LA GACETA ©
De acuerdo a los relatos de los vecinos, los delincuentes se adueñaron de la zona, que es blanco constante de sus fechorías. De hecho, con éste, el drugstore lleva ya 10 atracos en los últimos meses. "No había ni un policía. Ayer hice la denuncia, pero ¿para qué voy a ir a la comisaría?", se preguntó la dueña del negocio, María Arriazu.
El local se encuentra ubicado a la vuelta del Tribunal Oral en lo Criminal Federal, donde usualmente se encuentran apostados un par de efectivos de Gendarmería. Ayer, incluso, con motivo de las audiencias inaugurales del primer juicio por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura militar en Tucumán, cientos de efectivos se hallaban en el lugar.
La ocurrencia de los comerciantes despertó curiosidad en los transeúntes que pasaban por allí, quienes se detuvieron a leer los mensajes. LA GACETA ©







