05 Agosto 2008 Seguir en 
Buenos Aires.- A la polémica decisión judicial que le concedió el arresto domiciliario a uno de los acusados por el cuádruple crimen de Campana, se suma que también en junio de este año se le otorgó un permiso para salir a trabajar, para lo cual tenían que desconectarle la pulsera magnética con la que lo controlaban por satélite. Fuentes con acceso al expediente de Angel Fernández, uno de los acusados del crimen de un matrimonio y sus dos hijos en Campana, señalaron que el 20 de junio de este año la Sala III de la Cámara de Apelaciones y Garantías de San Martín le concedió permiso para salir a trabajar bajo el argumento de que el lugar de tareas era cercano.
Fernández, mientras cumplía prisión preventiva en su domicilio en una causa por tenencia ilegal de armas, solicitó permiso para salir a trabajar en mayo de 2007 y el Tribunal Oral Criminal N° 3 de San Martín se lo negó, pero apeló la medida ante la Sala III de la Cámara y le fue otorgado. Lo llamativo es que se ordenó que, entre las 8 y las 15, a Fernández se le desconectara la pulsera magnética para que pudiera asistir a pocos metros de su domicilio a realizar changas como albañil.
El acusado purgaba una condena de 25 años de prisión por violación seguida de muerte, dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de San Martín. Ese mismo tribunal le otorgó la libertad bajo caución juratoria, pero Fernández volvió a reincidir (por el delito de tenencia ilegal de armas), y la causa recayó en el juzgado de turno, en su entonces a cargo de Nicolás Schiavo, que le dictó la prisión preventiva pero con el beneficio de permanecer en su domicilio monitoreado con una pulsera magnética.
Por otro lado, un joven acusado de participar en la masacre de Campana se entregó a la Policía, con lo cual son cuatro los detenidos por el caso. Se trata de Darío Gabriel Vera, de 20 años, quien se entregó junto a su pareja, una joven de 17 años. La mujer quedó luego en libertad. Vera fue indagado por el fiscal Marcelo Pernici, quien determinó que continúe detenido. El llamado cuádruple homicidio tuvo como víctimas a Marcelo Mansilla, de 41 años, su esposa, Sandra Rabago, de 37, y los dos hijos del matrimonio, Agustín de 11 años y Milagros de ocho. Los pequeños fueron sepultados ayer en medio de tristes escenas de dolor. Con Vera son cuatro los detenidos por el caso ya que permanecen arrestados: el ya nombrado Angel Fernández (de 41 años), Jesús Cáceres (de 47) y el hijo del primero de ellos, Cristian Fernández (de 22). (NA-DyN)
Fernández, mientras cumplía prisión preventiva en su domicilio en una causa por tenencia ilegal de armas, solicitó permiso para salir a trabajar en mayo de 2007 y el Tribunal Oral Criminal N° 3 de San Martín se lo negó, pero apeló la medida ante la Sala III de la Cámara y le fue otorgado. Lo llamativo es que se ordenó que, entre las 8 y las 15, a Fernández se le desconectara la pulsera magnética para que pudiera asistir a pocos metros de su domicilio a realizar changas como albañil.
El acusado purgaba una condena de 25 años de prisión por violación seguida de muerte, dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal número 2 de San Martín. Ese mismo tribunal le otorgó la libertad bajo caución juratoria, pero Fernández volvió a reincidir (por el delito de tenencia ilegal de armas), y la causa recayó en el juzgado de turno, en su entonces a cargo de Nicolás Schiavo, que le dictó la prisión preventiva pero con el beneficio de permanecer en su domicilio monitoreado con una pulsera magnética.
Por otro lado, un joven acusado de participar en la masacre de Campana se entregó a la Policía, con lo cual son cuatro los detenidos por el caso. Se trata de Darío Gabriel Vera, de 20 años, quien se entregó junto a su pareja, una joven de 17 años. La mujer quedó luego en libertad. Vera fue indagado por el fiscal Marcelo Pernici, quien determinó que continúe detenido. El llamado cuádruple homicidio tuvo como víctimas a Marcelo Mansilla, de 41 años, su esposa, Sandra Rabago, de 37, y los dos hijos del matrimonio, Agustín de 11 años y Milagros de ocho. Los pequeños fueron sepultados ayer en medio de tristes escenas de dolor. Con Vera son cuatro los detenidos por el caso ya que permanecen arrestados: el ya nombrado Angel Fernández (de 41 años), Jesús Cáceres (de 47) y el hijo del primero de ellos, Cristian Fernández (de 22). (NA-DyN)







