Detuvieron al cuarto sospechoso por la venganza que conmueve a Buenos Aires

Fue capturado en las últimas horas. Se cree que tuvo una participación activa en el cuádruple homicidio. Sepultan hoy a los hermanitos. Imágenes.

04 Agosto 2008
BUENOS AIRES.- El cuarto sospechoso de haber participado del crimen de la familia Mansilla se entregó junto con su esposa y quedó detenido, informaron hoy fuentes policiales. Se trata de Darío Gabriel Vera, alias "El Sordo", y su mujer, Miriam Aquino, que quedaron imputados en la causa por el cuádruple homicidio, en la cual ya hay tres detenidos.

"El Sordo" se presentó en la seccional 10 minutos después de que su padre hablara con el capitán de la dependencia, Jorge Tanoni, y reconociera que su hijo y la esposa querían entregarse por estar vinculados al hecho. Ambos quedaron a disposición judicial para ser indagados en las próximas horas en el marco del caso que investiga el fiscal Marcelo Pernici.

Participación activa
Según fuentes policiales, "El Sordo" conocía a Angel Antonio Fernández, a su hijo Cristian y a Jesús Osvaldo Cáceres, los otros tres imputados por los asesinatos. "Creemos que tuvo una participación activa en el caso más allá de que las sospechas apuntan a Fernández y a su hijo como los principales autores", explicó un vocero de la pesquisa.

Fue el imputado Cristian Fernández quien colaboró con la investigación al entregarse el viernes y aportar los datos que permitieron hallar los cuerpos de Agustín, de 11 años, y de Milagros, de ocho, los hijos de Marcelo Mansilla y su esposa Sandra Rabago. El paradero de los pequeños había sido un enigma desde el martes pasado, cuando se hallaron los cadáveres del matrimonio.

Al presentarse ante la Policía, el acusado se declaró inocente, confirmó que los niños también habían sido asesinados y que el motivo de los crímenes fue "bronca personal". Los otros dos sospechosos fueron detenidos el jueves a la noche en una casa de la localidad bonaerense de Los Polvorines y puestos a disposición del fiscal.

Sepultados con sus padres
Miriam, tía de Agustín y Milagros, indicó que la familia espera recibir entre las 14 y 15 los cuerpos de los hermanitos, que no serán velados sino directamente inhumados junto con sus padres. Los pequeños fueron encontrados el sábado a la madrugada en un zanjón al costado de la ruta Panamericana, a la altura del kilómetro 66, en el partido de Campana.

Según revelaron las autopsias, fueron asesinados con el mismo elemento que sus padres -posiblemente un hacha-, entre el 25 y el 26 de julio, con poca diferencia horaria de la muerte del matrimonio, cuyos cuerpos fueron hallados en una zona de pastizales al costado de la Panamericana, a la altura del kilómetro 60.

De acuerdo con los peritajes, la familia estuvo un día retenida en algún lugar antes de ser ultimada y sus restos fueron arrojados en distintos momentos y lugares.

Al ser detenido, Angel Fernández se encontraba con arresto domiciliario con monitoreo electrónico, mediante una pulsera que, al parecer, no funcionaba, ya que varios testigos lo vieron fuera de su vivienda en reiteradas oportunidades. Su hijo también tenía libertad monitoreada como consecuencia de un robo calificado y portación de arma de guerra.

Amantes
Según los últimos detalles que se conocieron del caso, Rabago y el mayor de los Fernández habrían sido amantes. De acuerdo con una nota del diario "Clarín", el asesino y su familia llegaron hace 15 años al barrio Frino, de José C. Paz, y ocuparon una casa en una esquina de la calle Washington al 3.400. A pocos metros vivía la familia Mansilla. Poco tiempo después, las parejas se hicieron amigas y los chicos les comenzaron a decir "tíos" a Fernández y a su mujer.

Los allegados señalaron que no se sabía bien de qué trabajaba Fernández, pero en 1991 terminó en la cárcel acusado de violación y homicidio, y luego se supo que tenía antecedentes por robo. Sin que lo supiera nadie, Sandra empezó a visitar a Fernández en el penal y de esa manera se convirtieron en amantes. La relación continuó, y a mediados de 2002 Fernández salió en libertad.

Según los vecinos, los dos empezaron a robar casas. En 2006, Fernández fue detenido de nuevo, en este caso por el robo a una casa cercana. Lo llamativo fue que quien lo acusó del ilícito fue Sandra. Los investigadores -agrega la nota- todavía no determinaron los motivos de esa decisión, pero sospechan que la mujer lo entregó para no caer ella.

Aparentemente, desde entonces, Fernández le juró venganza. Luego de lograr el beneficio de prisión domiciliaria, en julio de 2007, el principal acusado de los crímenes y su familia se mudaron a Los Polvorines. Allí se cree que estuvieron cautivos Sandra, su marido y sus hijos antes de ser asesinados. (Télam-NA-Especial)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios