Un taxista mató a la mujer que quería asaltarlo
Las víctima, de 28 años, había estado detenida hasta la tarde del sábado, y ayer recibió un balazo tras pelear con el conductor. Se sospecha que la delincuente, conocida como "La Gata", actuó con un socio, que permanece prófugo. Tenía tres hijos y no vivía en un lugar fijo. Versiones.
04 Agosto 2008 Seguir en 
Todavía tenía las yemas de los dedos pintados. Catorce horas después de que la liberaron, tras haber sido acusada de intentar robarle a un taxista, la mataron de un disparo, después de haber intentado asaltar otro taxista. Ayer a las 8, el cuerpo de la mujer apareció tirado en el barro de una de las calles del barrio Antena, en Banda del Río Salí.
La mujer era una conocida de la Policía; le decían “La Gata” o “La Yula”. Su esposo está condenado por robos agravados, y permanece recluido en la cárcel de Villa Urquiza. Las víctimas preferidas de la mujer, dijeron los informantes, eran los taxistas o los remiseros. Aparentemente ascendía a vehículos en el centro o en la terminal de ómnibus y les pedía a los choferes que la llevaran hasta Banda del Río Salí. Cuando estaba por bajar, aparecían uno o dos cómplices, que asaltaban al conductor. Ella era la entregadora, aunque también protagonizó asaltos como autora, reconocieron en la Policía. Sus datos fueron informados por el fiscal Guillermo Herrera: Claudia Roxana Porcel tenía 28 años, tres hijos y vivía indistintamente en calle Las Piedras al 3.000 o en calle Ecuador primera cuadra, de El Palomar, en Banda del Río Salí. Estaba vestida con zapatillas, un jean, una remera, pulóver y una campera de nailon. No lleveba documentos ni dinero.
Un hombre fue el único que accedió a dar información a la Policía, en una zona en la que el silencio es regla. Este hombre dijo que como a las 8 escuchó un tiro en calle Salta al 200, a metros de un pasaje sin nombre. Cuando miró, vio una mujer que caía, y a un auto blanco con plafón en el techo que se alejaba velozmente. Entre la víctima y el auto había unos 12 metros. El disparo ingresó por la axila derecha y salió por la espalda, a la altura del pulmón izquierdo. Según los peritos, el balazo fue disparado casi a quemarropa, por lo que se supone que todo ocurrió dentro del vehículo y que el tiro que escuchó el testigo fue efectuado ya fuera del auto, cuando ella intentaba escapar, aunque ese proyectil no dio en el blanco. El autor del disparo utilizó presumiblemente un revólver calibre 32. No se encontró la vaina del proyectil ya que, al contrario de lo que sucede con una pistola, quedó en el tambor del revólver. Porcel, según la información que manejan los comisarios Miguel Gómez, de Homicidios, y Miguel Alanís, Mario Francisco Ponce Madrid y Abel Soria, de la Regional Este, actuó con un cómplice conocido como “El Asesino” o “El Amarillo”. Lo que hasta el momento no se pudo determinar es quién es el taxista, ya que el testigo no vio ni la chapa patente ni el número de licencia.
“Amigo, por aquí hay asaltos todos los días. Los choros son choros y saben a lo que se exponen. Ellos dicen que van a morir en su ley”, dijo Mario, un vecino que pidió que su apellido no se publicara. El barrio estaba convulsionado, y aunque Porcel no vivía en esa zona, varios la conocían. “Mirá a ‘La Gata’. Qué macana, che...”, le comentaba un hombre a su esposa, mientras miraba cómo trabajaban los peritos. Luego llegó su padrastro, José Borquez, quien reconoció el cuerpo y explicó que la mujer solía vivir en su casa, aunque no se quedaba mucho tiempo en ningún lugar fijo. Marcos, otro vecino, dijo que la zona es muy insegura. “Es complicado hasta para los que trabajamos honradamente. A mí me pasó que me asaltó un pendejo que vive en la otra cuadra de mi casa. Yo le decía ‘che, pero vos me conocés a mí’, pero no le importaba nada. Andá después a reclamarle”, dijo.
El fiscal Herrera investiga un episodio contradictorio. El sábado a las 8, la mujer había intentado robarle la billetera a un taxista en la esquina de Benjamín Aráoz y Coronel Suárez. En Banda del Río Salí ella había ascendido al auto de José David Villacorta, de 42 años. Aparentemente intentó manotearle la recaudación al taxista, pero este se dio cuenta y la atrapó. Luego cruzó en diagonal hasta la seccional 11ª, donde la entregó. Según información policial, el fiscal Herrera ordenó a las 18 que la liberaran, pero Herrera le negó esto a LA GACETA. “Yo no firmé ninguna libertad por hurto en grado de tentativa. Tal vez la hayan detenido como si hubiera sido una contravención, y luego la liberaron”, dijo. Sin embargo, en la seccional 11a dijeron que había sido puesta a disposición de la fiscalía de Herrera. Fue en esa comisaría donde le pintaron los dedos para luego hacer el cotejo con la planilla de antecedentes. Así, ayer a la mañana, rápidamente supieron que la mujer a la que habían matado era “La Gata”. Otro taxista había puesto fin a sus ataques.
La mujer era una conocida de la Policía; le decían “La Gata” o “La Yula”. Su esposo está condenado por robos agravados, y permanece recluido en la cárcel de Villa Urquiza. Las víctimas preferidas de la mujer, dijeron los informantes, eran los taxistas o los remiseros. Aparentemente ascendía a vehículos en el centro o en la terminal de ómnibus y les pedía a los choferes que la llevaran hasta Banda del Río Salí. Cuando estaba por bajar, aparecían uno o dos cómplices, que asaltaban al conductor. Ella era la entregadora, aunque también protagonizó asaltos como autora, reconocieron en la Policía. Sus datos fueron informados por el fiscal Guillermo Herrera: Claudia Roxana Porcel tenía 28 años, tres hijos y vivía indistintamente en calle Las Piedras al 3.000 o en calle Ecuador primera cuadra, de El Palomar, en Banda del Río Salí. Estaba vestida con zapatillas, un jean, una remera, pulóver y una campera de nailon. No lleveba documentos ni dinero.
Un hombre fue el único que accedió a dar información a la Policía, en una zona en la que el silencio es regla. Este hombre dijo que como a las 8 escuchó un tiro en calle Salta al 200, a metros de un pasaje sin nombre. Cuando miró, vio una mujer que caía, y a un auto blanco con plafón en el techo que se alejaba velozmente. Entre la víctima y el auto había unos 12 metros. El disparo ingresó por la axila derecha y salió por la espalda, a la altura del pulmón izquierdo. Según los peritos, el balazo fue disparado casi a quemarropa, por lo que se supone que todo ocurrió dentro del vehículo y que el tiro que escuchó el testigo fue efectuado ya fuera del auto, cuando ella intentaba escapar, aunque ese proyectil no dio en el blanco. El autor del disparo utilizó presumiblemente un revólver calibre 32. No se encontró la vaina del proyectil ya que, al contrario de lo que sucede con una pistola, quedó en el tambor del revólver. Porcel, según la información que manejan los comisarios Miguel Gómez, de Homicidios, y Miguel Alanís, Mario Francisco Ponce Madrid y Abel Soria, de la Regional Este, actuó con un cómplice conocido como “El Asesino” o “El Amarillo”. Lo que hasta el momento no se pudo determinar es quién es el taxista, ya que el testigo no vio ni la chapa patente ni el número de licencia.
“Amigo, por aquí hay asaltos todos los días. Los choros son choros y saben a lo que se exponen. Ellos dicen que van a morir en su ley”, dijo Mario, un vecino que pidió que su apellido no se publicara. El barrio estaba convulsionado, y aunque Porcel no vivía en esa zona, varios la conocían. “Mirá a ‘La Gata’. Qué macana, che...”, le comentaba un hombre a su esposa, mientras miraba cómo trabajaban los peritos. Luego llegó su padrastro, José Borquez, quien reconoció el cuerpo y explicó que la mujer solía vivir en su casa, aunque no se quedaba mucho tiempo en ningún lugar fijo. Marcos, otro vecino, dijo que la zona es muy insegura. “Es complicado hasta para los que trabajamos honradamente. A mí me pasó que me asaltó un pendejo que vive en la otra cuadra de mi casa. Yo le decía ‘che, pero vos me conocés a mí’, pero no le importaba nada. Andá después a reclamarle”, dijo.
El fiscal Herrera investiga un episodio contradictorio. El sábado a las 8, la mujer había intentado robarle la billetera a un taxista en la esquina de Benjamín Aráoz y Coronel Suárez. En Banda del Río Salí ella había ascendido al auto de José David Villacorta, de 42 años. Aparentemente intentó manotearle la recaudación al taxista, pero este se dio cuenta y la atrapó. Luego cruzó en diagonal hasta la seccional 11ª, donde la entregó. Según información policial, el fiscal Herrera ordenó a las 18 que la liberaran, pero Herrera le negó esto a LA GACETA. “Yo no firmé ninguna libertad por hurto en grado de tentativa. Tal vez la hayan detenido como si hubiera sido una contravención, y luego la liberaron”, dijo. Sin embargo, en la seccional 11a dijeron que había sido puesta a disposición de la fiscalía de Herrera. Fue en esa comisaría donde le pintaron los dedos para luego hacer el cotejo con la planilla de antecedentes. Así, ayer a la mañana, rápidamente supieron que la mujer a la que habían matado era “La Gata”. Otro taxista había puesto fin a sus ataques.
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