Sandra Rabago habría sido amante de su asesino

Según dicen los vecinos, la esposa de Marcelo Mansilla había iniciado una relación con Angel Fernández cuando este estaba en la cárcel. La mujer denunció por un robo al principal acusado del hecho. Juramento de venganza. No saben si velarán los cuerpos de los chicos.

UNA TAREA PENOSA. Policías bonaerenses levantan los cadáveres de Milagros y Agustín Mansilla, que fueron arrojados a la vera de la ruta Panamericana.  NA
UNA TAREA PENOSA. Policías bonaerenses levantan los cadáveres de Milagros y Agustín Mansilla, que fueron arrojados a la vera de la ruta Panamericana. NA
04 Agosto 2008
BUENOS AIRES.- Se conocieron más detalles sobre el cuádruple crimen del que fue víctima la familia Mansilla, que vivía en la localidad bonaerense de José C. Paz. Según vecinos, Sandra Rabago, esposa de Marcelo Mansilla y madre de los pequeños Milagros, de 8 años, y Agustín, de 12, todos asesinados, mantuvo una larga relación con el principal acusado de los crímenes: Angel Antonio Fernández, de 41 años.
Según una nota del diario "Clarín", Fernández llegó hace unos 15 años al barrio Frino, de José C. Paz, con su esposa Stella Maris y con su hijo Cristian (de 22, también acusado por los asesinatos); los tres ocuparon una casa en una esquina de la calle Washington al 3.400. A pocos metros vivían el matrimonio Mansilla y sus dos hijos. Poco tiempo después, las dos parejas se hicieron amigas y los chicos les comenzaron a decir "tíos" a Fernández y a su mujer.
Según un vecino, no se sabía bien de qué trabajaba Fernández. Pero en 1991 terminó en la cárcel acusado de violación y homicidio, y luego se supo que tenía antecedentes por robo. Sin que lo supiera nadie, Sandra empezó a visitar a Fernández en el penal. Y de esa manera se convirtieron en amantes. La relación -según los vecinos- continuó, y a mediados de 2002 Fernández salió en libertad.
"Los dos empezaron a robar casas. Sandra se encargaba de conseguir las llaves y él, con algún amigo, entraba y las vaciaba. Acá en la zona limpiaron a varios", dijo Alejandro, un hombre que vive enfrente de la casa de las víctimas. Una mujer, a su vez, sostuvo que Sandra era "medio turbia" y que todos lo sabían. Su marido mantenía la casa: se levantaba temprano e iba a trabajar a una estación de servicio, agrega la nota.
Compañeros de trabajo de Mansilla contaron que el hombre les había confesado que su mujer le era infiel y que sospechaba de un amigo. En 2006, Fernández fue detenido de nuevo, en este caso por el robo a una casa cercana. Lo llamativo fue que quien lo acusó del ilícito fue Sandra. Los investigadores -sigue la nota- todavía no determinaron los motivos de esa decisión, pero sospechan que la mujer lo entregó para no caer ella.
"En esa época, en el barrio se comentaba que Fernández le había jurado venganza", dijo Claudio, comerciante de la zona. Luego de lograr el beneficio de prisión domiciliaria con pulsera, en julio de 2007, el principal acusado de los crímenes y su familia se mudaron a Los Polvorines, a la casa de la madre de Stella Maris. Allí se cree que estuvieron cautivos Sandra, su marido y sus hijos antes de ser asesinados.

"Que se pudra en prisión"
En otro orden, Ariel, tío de Agustín y de Milagros dijo ayer no estar seguro sobre el velatorio de los chicos, "pero sí que van a estar junto a sus padres para descansar en paz". Señaló estar muy dolido por lo sucedido con los chicos y sus progenitores. "Soy docente y sé que mañana, pasado o el mes que viene van a suceder otros crímenes; pero tenemos que seguir viviendo con este dolor enorme por el resto de nuestras vidas. En principio, no creo que los chicos sean velados; me parece que van a ser llevados directamente al cementerio", indicó.
Agustín y Milagros fueron asesinados con el mismo elemento que sus padres, una maza, pocas horas después, entre la noche del 25 y la madrugada del 26 de julio. "Yo pido, como creo que lo hacen todos los familiares, amigos y vecinos, que Angel Fernández se pudra en la cárcel. No estoy de acuerdo con la pena de muerte, pero debe pagar por lo que hizo con Agustín y Milagros y con sus padres, Marcelo y Sandra, que hasta se sentaron a la misma mesa y compartieron comidas en familia con ellos. Son asesinos, nada más, y hay que actuar contra los delincuentes", declaró Ariel ahogado por las lágrimas.
Además de Fernández y de su hijo Cristian, está también detenido por el cuádruple crimen Jesús Osvaldo Cáceres. Cristian, que cuando se entregó a la Policía dijo ser inocente, fue quien contó que los hijos de las víctimas también habían sido asesinados y que el motivo de los crímenes fue "bronca personal".
También indicó que a los cuerpos de los niños los habían tirado "un poco antes" de donde fueron hallados los cadáveres de sus padres, a la vera de la ruta Panamericana. (Especial-NA)

Comentarios