Decir o hacer

En el PJ hablan de elección, pero piensan en el consenso.

08 Enero 2003
Por Juan Manuel Asis

El primer paso en el análisis de la conducta de los políticos debe ser la duda, especialmente si se trata de los justicialistas. Por eso, dejando un margen para la incredulidad, decimos que la conducción provincial del PJ resolvió aparentemente que los candidatos a gobernador, vicegobernador, diputados y senadores nacionales surjan de una elección interna. Es el mensaje puertas afuera del partido. En este caso -modificando el popular axioma de que mejor que decir es hacer-, para los justicialistas mejor que decir es decir. Los que conocen el paño saben que puede haber hasta fecha de comicios, pero que siempre se trabaja hasta el último minuto en un posible acuerdo entre los sectores supuestamente más fuertes. Los peronistas identifican esa movida como la del consenso en busca de la unidad.
Dicen que habrá elecciones, que el enfrentamiento será de todos contra todos. Es factible. Por lo menos así salió la última vez la postulación de Julio Miranda. Sin embargo, hoy las condiciones son otras. Los principales sectores en pugna, a la vez que tiran a sus candidatos a la parrilla -a algunos, para quemarlos-, tienden puentes de diálogo con el resto. Nadie cierra las puertas y nadie quiere ceder espacios en este tiempo de acomodamientos para la gran lucha, o el gran negocio. Perdón, consenso -le dicen- para la unidad del peronismo.
Sólo en un aspecto coinciden todos los justicialistas: que el tiempo juega a su favor si resuelven apurar los plazos electorales. Es que tienen a la oposición inmovilizada por la falta de definición sobre la fecha de la elección provincial. Y mantendrán esa incertidumbre por el tiempo que les convenga.
En ese panorama, se entiende que no se defina el día de los comicios provinciales y, en cambio, se apure una decisión sobre la interna peronista. Un razonamiento extremista nos haría concluir que tal vez antes que la fecha de la elección provincial estén en la calle los candidatos del PJ. Ya sea surgidos de unas democráticas elecciones internas o del gran consenso partidario.
Ahora bien, ¿hay otro motivo para el apuro electoral del PJ? Sí. Miranda querría adelantar para el mes próximo la interna partidaria para apresurar las definiciones en su propia tropa. Hasta habría sugerido la fecha: 16 de febrero. Pero su pretensión chocaría con una valla temporal. Eso no es posible, ya que la carta orgánica del PJ (artículo 68) fija que el llamado debe hacerse 60 días antes del comicio. De cualquier forma, mañana se resolvería, supuestamente por consenso.
Mientras tanto, cada aspirante a suceder a Miranda sigue con su estrategia: de perfil bajo (José Alperovich), silenciosa (Fernando Juri), de apoyos (Osvaldo Jaldo), de negociación (Ricardo Maturana) o de golpes de efecto (Osvaldo Cirnigliaro). De todos, a los que hay que seguir atentamente es a los ministros de la dupla "J-J", ya que, pese a jurar que siguen juntos, cada uno va por su propio camino en busca de respaldos para fortalecerse en el partido y en el propio binomio.
Juri se rezagó con respecto a sus eventuales contendientes en la precandidatura. Algunos piensan que es porque es el elegido de Miranda y otros estiman que dará la sorpresa al presentarse como el candidato de Carlos Menem en Tucumán.

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