08 Enero 2003 Seguir en 
Existen numerosos problemas urbanos que han ingresado ya en la categoría de indomables o de legendarios porque han derrotado sistemáticamente a funcionarios municipales de varias gestiones. Amparados en la indiferencia y en la escasa memoria visual de nuestros representantes, estos problemas sobreviven y se agrandan, y algunos gozan de una salud que envidiaría cualquier ser humano enfermo.
Por ejemplo, desde hace varios años -según señalan los vecinos-, en la calle Santo Domingo y Panamá, de Yerba Buena, existe un caño roto que pierde centenares de litros de agua por día. El líquido fluye incesantemente por varias arterias de ese municipio. Por otro lado, las calles Santo Domingo al 500 y Juan B. Terán, entre Brasil y Santo Domingo, se encuentran en un estado tan calamitoso que el tránsito vehicular y peatonal es cada vez más penoso.
Los vecinos de la calle Santo Domingo ya no saben qué hacer con su desdicha porque no son escuchados por sus representantes. Da la impresión de que los funcionarios recorren muy poco su ciudad, porque en un lustro alguien debería haberse percatado de que existe este problema.
Por ejemplo, desde hace varios años -según señalan los vecinos-, en la calle Santo Domingo y Panamá, de Yerba Buena, existe un caño roto que pierde centenares de litros de agua por día. El líquido fluye incesantemente por varias arterias de ese municipio. Por otro lado, las calles Santo Domingo al 500 y Juan B. Terán, entre Brasil y Santo Domingo, se encuentran en un estado tan calamitoso que el tránsito vehicular y peatonal es cada vez más penoso.
Los vecinos de la calle Santo Domingo ya no saben qué hacer con su desdicha porque no son escuchados por sus representantes. Da la impresión de que los funcionarios recorren muy poco su ciudad, porque en un lustro alguien debería haberse percatado de que existe este problema.







