Una terrible venganza conmueve a Buenos Aires
Un grupo de delincuentes mató a una pareja a hachazos y anoche se creía que los hijos de las víctimas también habían sido asesinados. Suponen que los homicidas arrojaron los cuerpos de los menores en cercanías del lugar en el que aparecieron los cuerpos de los padres.
02 Agosto 2008 Seguir en 
Buenos Aires.- El hombre sospechado de haber matado a un matrimonio en Altos Los Cardales se entregó ayer a la tarde y aseguró que los hijos de las víctimas también fueron asesinados, en un caso que conmueve a toda la provincia.
Cristian Fernández, de 22 años, se declaró inocente y reveló que en su casa escuchó que a Agustín (12) y a Milagros (8) los mataron por bronca personal y que los tiraron un poco antes de donde fueron hallados los cadáveres de sus padres, Marcelo Mansilla (41) y Sandra Rabago (37), a la vera de la ruta Panamericana, en el partido de Campana.
Decenas de policías comenzaron a rastrillar ayer los alrededores de la autopista entre los kilómetros 58 y 60, por orden del fiscal del caso, Marcelo Pernice. El operativo se suspendió a la noche por falta de luz.
No obstante, continuaban las investigaciones en un descampado de la localidad bonaerense de Glew, partido de Almirante Brown, donde también por la tarde fue hallado el cadáver de un niño. Cristian Fernández es hijo de Angel Antonio Fernández (41), quien ya estaba detenido junto a Jesús Osvaldo Cáceres (47), por el crimen del matrimonio Mansilla. Respecto al móvil del caso, los Mansilla habían declarado como testigos por el robo a una quinta cercana a la casa donde el matrimonio vivía en el Barrio Frino de José C. Paz e involucraron a estos sospechosos. Fernández padre estaba con arresto domiciliario con monitoreo, mediante una pulsera electrónica que, al parecer, no funcionaba, ya que varios testigos lo vieron fuera de su vivienda en reiteradas oportunidades. "Lo cierto es que esta persona estaba con pulsera y era visto fuera de su casa todo el tiempo", dijo el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, y reconoció que se investiga si la pulsera se la colocaba a su hijo de nueve años y si existe un método para desactivarla. Angel Fernández había sido condenado en 1991 a 25 años de cárcel por una violación seguida de muerte. Pero, el 2 de julio de 2007, el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín le otorgó a Fernández el beneficio de cumplir una prisión domiciliaria monitoreada por pulsera magnética.
Por su parte, Cristian fue detenido el 22 de enero de 2005 por robo calificado y portación de arma de guerra y beneficiado con un arresto domiciliario por el Tribunal Oral 2 de San Martín, que ordenó que sea monitoreado por una pulsera electrónica igual que su padre. Cristian Fernández había logrado escapar por los techos en la noche del jueves cuando los detectives de la Subdelegación de Investigaciones de José C. Paz allanaron la casa de su padre. De Cáceres (47), aún no se sabe si tiene antecedentes delictivos.
Varios testigos afirmaron haber visto en la casa de Fernández, en Los Polvorines, el auto Volkswagen Polo que el miércoles apareció calcinado en esa misma localidad.
Elementos incriminatorios
Los pesquisas encontraron los electrodomésticos robados en la casa de las víctimas -un DVD y una computadora-, un rollo de cinta de embalar idéntica a la que utilizaron los asesinos para vendar y maniatar al matrimonio y ropas manchadas con sangre que fueron enviadas a laboratorio.
Masilla y Rabago y sus hijos fueron vistos por última vez el miércoles 23 de julio por la noche. Al día siguiente, a la mañana, un familiar escuchó al auto de Mansilla salir de la casa del Barrio Frino a gran velocidad y desde entonces no se supo nada del paradero de la familia, hasta que el martes fueron encontrados los cadáveres del matrimonio en un baldío al costado de la Panamericana, a la altura del kilómetro 60 del Ramal Campana, en la localidad de Altos Los Cardales. Los forenses determinaron que habían sido asesinados a hachazos en la cabeza en ese lugar y que llevaban muertos entre 72 y 96 horas. Desde entonces la pesquisa se centró en la búsqueda de los dos hijos de la pareja, que hasta el momento no aparecieron. (Télam).-
Cristian Fernández, de 22 años, se declaró inocente y reveló que en su casa escuchó que a Agustín (12) y a Milagros (8) los mataron por bronca personal y que los tiraron un poco antes de donde fueron hallados los cadáveres de sus padres, Marcelo Mansilla (41) y Sandra Rabago (37), a la vera de la ruta Panamericana, en el partido de Campana.
Decenas de policías comenzaron a rastrillar ayer los alrededores de la autopista entre los kilómetros 58 y 60, por orden del fiscal del caso, Marcelo Pernice. El operativo se suspendió a la noche por falta de luz.
No obstante, continuaban las investigaciones en un descampado de la localidad bonaerense de Glew, partido de Almirante Brown, donde también por la tarde fue hallado el cadáver de un niño. Cristian Fernández es hijo de Angel Antonio Fernández (41), quien ya estaba detenido junto a Jesús Osvaldo Cáceres (47), por el crimen del matrimonio Mansilla. Respecto al móvil del caso, los Mansilla habían declarado como testigos por el robo a una quinta cercana a la casa donde el matrimonio vivía en el Barrio Frino de José C. Paz e involucraron a estos sospechosos. Fernández padre estaba con arresto domiciliario con monitoreo, mediante una pulsera electrónica que, al parecer, no funcionaba, ya que varios testigos lo vieron fuera de su vivienda en reiteradas oportunidades. "Lo cierto es que esta persona estaba con pulsera y era visto fuera de su casa todo el tiempo", dijo el ministro de Seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, y reconoció que se investiga si la pulsera se la colocaba a su hijo de nueve años y si existe un método para desactivarla. Angel Fernández había sido condenado en 1991 a 25 años de cárcel por una violación seguida de muerte. Pero, el 2 de julio de 2007, el Tribunal Oral Criminal 3 de San Martín le otorgó a Fernández el beneficio de cumplir una prisión domiciliaria monitoreada por pulsera magnética.
Por su parte, Cristian fue detenido el 22 de enero de 2005 por robo calificado y portación de arma de guerra y beneficiado con un arresto domiciliario por el Tribunal Oral 2 de San Martín, que ordenó que sea monitoreado por una pulsera electrónica igual que su padre. Cristian Fernández había logrado escapar por los techos en la noche del jueves cuando los detectives de la Subdelegación de Investigaciones de José C. Paz allanaron la casa de su padre. De Cáceres (47), aún no se sabe si tiene antecedentes delictivos.
Varios testigos afirmaron haber visto en la casa de Fernández, en Los Polvorines, el auto Volkswagen Polo que el miércoles apareció calcinado en esa misma localidad.
Elementos incriminatorios
Los pesquisas encontraron los electrodomésticos robados en la casa de las víctimas -un DVD y una computadora-, un rollo de cinta de embalar idéntica a la que utilizaron los asesinos para vendar y maniatar al matrimonio y ropas manchadas con sangre que fueron enviadas a laboratorio.
Masilla y Rabago y sus hijos fueron vistos por última vez el miércoles 23 de julio por la noche. Al día siguiente, a la mañana, un familiar escuchó al auto de Mansilla salir de la casa del Barrio Frino a gran velocidad y desde entonces no se supo nada del paradero de la familia, hasta que el martes fueron encontrados los cadáveres del matrimonio en un baldío al costado de la Panamericana, a la altura del kilómetro 60 del Ramal Campana, en la localidad de Altos Los Cardales. Los forenses determinaron que habían sido asesinados a hachazos en la cabeza en ese lugar y que llevaban muertos entre 72 y 96 horas. Desde entonces la pesquisa se centró en la búsqueda de los dos hijos de la pareja, que hasta el momento no aparecieron. (Télam).-







