02 Agosto 2008 Seguir en 
La Argentina no aprovecha la oportunidad de los buenos precios mundiales para producir más. Se redujo la financiación desde los bancos a las empresas y hay menos salidas a cotizar en la pizarra de la Bolsa. El sistema financiero que tuvo el objetivo de crecer en préstamos prefiere hoy recuperar los créditos. En 2007 las empresas se fondearon un 73% desde los bancos locales, el 27% desde el exterior y sólo un 15% obtuvo fondos del sistema bursátil. Este año, por el crujido del crédito afuera, se frenó la financiación externa, y localmente se presta menos. Los depósitos en julio igualaban a los de abril. Sin ahorro local no hay crédito. Además se fueron US$ 10.600 millones en el primer semestre -salida récord- por malas expectativas y por desconfianza. De nuevo se usan fondos de la Anses para atender los vencimientos de deuda estatal, y ahora los fideicomisos financieros -salvo los de obra pública- y los fondos comunes de inversión pagarán el impuesto a las Ganancias, por la necesidad de recaudar más.
Hay una pérdida de competitividad que desaprovecha un escenario favorable, y no debería haber una fuga de dólares de tanta magnitud. En la semana que pasó, el Ministerio de Economía levantó la traba para traer capitales -sólo por 30 días-, suspendiendo la restricción que inmovilizaba el 30% desde 2005 a través del encaje al ingreso de divisas. Para recuperar posiciones, se apela al capital golondrina, y los mercados perciben una fuerte intervención del Estado en el tipo de cambio, los precios, los bonos y el ahorro de los jubilados. Por todo esto, en julio, la Bolsa porteña perdió 8,9%.







