29 Julio 2008 Seguir en 
"Inquieta, alegre, simple, de sonrisa transparente, comprometida con los demás, dando lo mejor de vos, de tu vocación docente; con esa entrega incondicional para todos -en especial para tus alumnos-. Así te recuerdo y así quisiera encontrarte´, dónde quiera que estés, hermana querida.
Pasaron dos años desde esa fría y oscura mañana, donde llevabas toda la alegría, ilusionada por ver realizada tu carrera, iniciando otra etapa; la felicidad, entusiasmada, te acompañaba.
En un viaje sin retorno, que cambió tu destino, la oscuridad te rodeaba, pero no la notabas ¿cómo ibas a imaginarte que dentro de esas tan queridas paredes de tu colegio, tu segundo hogar, te asechaban unas enemigas?
Vivimos en democracia pero, desgraciadamente, parece que vos, hermana querida, pasaste a formar parte de esa legión de desaparecidos que inauguró el proceso militar.
Pero seguiremos exigiendo a las instituciones competentes que la causa Betty Argañaráz no quede en polvorientos armarios, como tantas otras.
Creo en la justicia humana y divina y seguiremos luchando. No voy a callar ni a bajar los brazos. No lo hice antes y menos ahora. Porque como familia sabemos que el silencio es el mejor cómplice, y la palabra, la mejor espada.
Ha pasado un año más, muy difícil sin lugar a dudas, pero debo agradecer a aquellas personas que, con la fuerza de voluntad, hicieron y hacen lo posible para que esta causa, nuestra y tuya, tenga justicia.
Por último, quiero recordarles que tiempo y olvido son una mezcla peligrosa, que suele matar. Mis fuerzas y mi voluntad de justicia siguen intactas, siempre abocadas a tu búsqueda y verdad.
A ustedes, cuidadanos que acompañaron paso a paso este dolor e incertidumbre, que se llevó a Mamá, sin saber ni entender la desaparición de su querida hija, les pido su ayuda. No olviden a Betty. Ella los necesita. Betty tiene que ser recuperada".
Pasaron dos años desde esa fría y oscura mañana, donde llevabas toda la alegría, ilusionada por ver realizada tu carrera, iniciando otra etapa; la felicidad, entusiasmada, te acompañaba.
En un viaje sin retorno, que cambió tu destino, la oscuridad te rodeaba, pero no la notabas ¿cómo ibas a imaginarte que dentro de esas tan queridas paredes de tu colegio, tu segundo hogar, te asechaban unas enemigas?
Vivimos en democracia pero, desgraciadamente, parece que vos, hermana querida, pasaste a formar parte de esa legión de desaparecidos que inauguró el proceso militar.
Pero seguiremos exigiendo a las instituciones competentes que la causa Betty Argañaráz no quede en polvorientos armarios, como tantas otras.
Creo en la justicia humana y divina y seguiremos luchando. No voy a callar ni a bajar los brazos. No lo hice antes y menos ahora. Porque como familia sabemos que el silencio es el mejor cómplice, y la palabra, la mejor espada.
Ha pasado un año más, muy difícil sin lugar a dudas, pero debo agradecer a aquellas personas que, con la fuerza de voluntad, hicieron y hacen lo posible para que esta causa, nuestra y tuya, tenga justicia.
Por último, quiero recordarles que tiempo y olvido son una mezcla peligrosa, que suele matar. Mis fuerzas y mi voluntad de justicia siguen intactas, siempre abocadas a tu búsqueda y verdad.
A ustedes, cuidadanos que acompañaron paso a paso este dolor e incertidumbre, que se llevó a Mamá, sin saber ni entender la desaparición de su querida hija, les pido su ayuda. No olviden a Betty. Ella los necesita. Betty tiene que ser recuperada".
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