Dos personas murieron aplastadas cuando un camión enganchó un colectivo en La Reducción

Una de las víctimas descendía del ómnibus y la otra esperaba en el refugio, a la vera de la ruta 301, que se desplomó tras la colisión. Dos mujeres y un chico de 10 años sufrieron heridas y debieron ser hospitalizados. Los vecinos afirman que ese tramo es peligroso.

DRAMA. El interno de la empresa Exprebus arrastró los pilares del refugio, provocando que el techo se desplomara sobre una de las víctimas. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
DRAMA. El interno de la empresa Exprebus arrastró los pilares del refugio, provocando que el techo se desplomara sobre una de las víctimas. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
29 Julio 2008
"Parecía una película de guerra. La mujer, atropellada por el ómnibus, apenas respiraba. Y el hombre murió en el acto, cuando se le cayó el techo del refugio encima. Todo por un estúpido accidente". Con contundencia, Mario Lencina describió la tragedia que se desencadenó ayer a la mañana a metros del ingreso de la planta de Arcor. Dos muertos y tres personas heridas -entre ellas, un niño de 10 años- fue el resultado del accidente ocurrido en la ruta 301.
A las 11, Oscar Orlando Martínez, chofer del interno 41 de la empresa Exprebus, en la que viajaban unos 30 pasajeros, circulaba de sur a norte con destino a la capital. El micro se detuvo para que al menos cuatro personas descendieran en la parada ubicada al frente de la comisaría de La Reducción y en diagonal al santuario de la Virgen del Valle. Cuando los pasajeros estaban bajando, un camión Scania 111 que llevaba bagazo a la Papelera y transitaba en el mismo sentido, conducido por José Luis Rodríguez, de 26 años, de Simoca, se enganchó del costado del micro y lo arrastró varios metros.
El ómnibus, en su desplazamiento, derribó el refugio, que cayó encima de Raúl Angel Villafañe, oriundo de Famaillá y de 40 años, quien murió en el acto. También atropelló a Rosa del Carmen Gutiérrez, de 42 años, domiciliada en esa misma zona, que falleció cuando era trasladada en ambulancia al hospital Padilla. Daniela Beatriz Guzmán (36), María Victoria Roldán (42) y Tadeo Alejandro Saavedra (10), que estaban bajando del micro, resultaron con heridas menores. Fueron asistidos y dados de alta.
María del Carmen Herrera, una vecina, relató: "escuchamos el ruido y no entendíamos qué había pasado. Vimos que el camión se había detenido a unos 200 metros del lugar donde se produjo el accidente. Cuando escuchamos los gritos desesperados de la gente, nos dimos cuenta de que había ocurrido una tragedia".
Mario Bazán, habitante de La Reducción, opinó que la tragedia pudo haber sido mayor. "El camión, como si el ómnibus hubiera sido una lata de sardinas, le quitó gran parte de la chapa. Los pasajeros que estaban del lado izquierdo se salvaron de milagro", expresó el bombero voluntario de Lules Juan Martorini.
En cuestión de minutos arribaron ambulancias y policías. "Al llegar, encontramos varias personas heridas y una fallecida. Nuestra misión fue la de organizar un poco las tareas de rescate. Fue un trabajo fuera de lo común, porque se trató de un insólito accidente, una fatalidad", comentó Martorini.

Las dudas
"El chofer del ómnibus aseguró que estaba totalmente detenido en la parada, pero tenemos dudas de cuál era su posición exacta, ya que no hay ningún tipo de frenada. Todo se esclarecerá cuando estén listos los resultados de la pericia. El camionero todavía no dio ninguna explicación", informó el comisario Jorge Racedo, jefe de la Unidad Regional Oeste.
Federico García, vecino del lugar, expresó que los investigadores deberían determinar qué posición ocupaba el micro cuando fue embestido por el camión. "Este sector es peligroso porque nadie se estaciona en la banquina, y siempre queda parte de los vehículos sobre la ruta. A lo mejor el conductor del camión vio que tenía un vehículo de frente y por eso lo rozó", explicó. Racedo, que dirigió las tareas de los peritos hasta que llegó el fiscal Guillermo Herrera, confirmó que ese sector de la ruta 301 es peligroso. "A los camiones que trasladan caña de azúcar, bagazo y limones, se les deben sumar los automóviles y los ómnibus. Además, no muchos manejan con prudencia", se quejó el jefe policial.

Comentarios