Heller pedía modestia republicana

Por Redacción LA GACETA 29 Julio 2008
En el discurso que Juan Heller, ex presidente de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán, pronunció el 15 de febrero de 1939 durante la inauguración del actual Palacio de los Tribunales demuestra que tenía claro el valor simbólico que, conectado con la actividad que iba a desarrollarse en él, el edificio expresaba.
Los jueces, según Heller, por fin iban a disponer de un ambiente de decencia y comodidad que el progreso reclamaba. “La fábrica es magnífica y adecuada con su destino por el decoro de su arquitectura, por los detalles de su disposición, por la correspondencia de sus ambientes diversos con el temple de la tierra. Falta a sus muros desnudos el ornamento de la decoración y artistas argentinos dejarán algún día en ellos la belleza de sus creaciones”, afirmó, según consta en Juan Heller (1883-1950), noticia biográfica y selección de textos, de Carlos Páez de la Torre (h).
Heller era consciente de que la imagen de orden y justicia, que la obra del arquitecto Francisco Squirru pretendía traslucir, debía movilizar a sus moradores. “En medio de esta grandeza y majestad los jueces de la provincia conservaremos la severa modestia republicana tan querida de nuestro pueblo e impuesta por herencia de Castilla: ser leales y de buena fama, sin mala codicia, mansos y de buena palabra a los que vinieren a juicio, con sabiduría para juzgar los pleitos derechamente: juzgadores llamados jueces, que quiere tanto decir como hombres buenos puestos para mandar y hacer derecho”, decía. Emotivamente, el magistrado remató así: “quien arriba de la campaña a esta ciudad, ve desde muy lejos levantarse la blanca mole dominante de este palacio y el viajero puede saludarlo como el pritaneo de las ciudades antiguas: faro de justicia, ara de las libertades civiles, hogar de la fraternidad argentina”.

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