La venganza tiene historia

POR MANO PROPIA. Los aztecas se sublevaron por el poder dado a Cortés (de rodillas).
POR MANO PROPIA. Los aztecas se sublevaron por el poder dado a Cortés (de rodillas).
Por Redacción LA GACETA 29 Julio 2008
Aunque hoy resulta penalmente inconcebible, la justicia (o venganza más bien) por mano propia es otra imagen recurrente. La muestra de la Comunidad de Madrid, a la que asistió LA GACETA, aborda esa perspectiva por medio del derrotero del emperador Moctezuma, que murió apedreado por el pueblo azteca. Moctezuma gobernaba ese imperio precolombino cuando el conquistador español Hernán Cortés (1485-1547) llegó a las costas de México. Tras quemar los navíos (para evitar la fuga de los soldados), Cortés marchó a Tenochtitlán ?ciudad capital que recibió luego el nombre de Distrito Federal-. Según la leyenda, Moctezuma confundió al conquistador con una deidad y le permitió entrar en el corazón del imperio. Fortalecido por esta bienvenida, Cortés pudo gobernar por medio del emperador, al que tomó como rehén.
El malestar de los aztecas crecía conforme empeoraba la situación del pueblo sometido a las reglas de los recién llegados. Los excesos de los conquistadores provocaron la ira de Tenochtitlán y la sublevación en masa contra Moctezuma. De acuerdo con la interpretación del artista anónimo que en 1776 pintó "Cortés determina prender a Moctezuma en su palacio", el momento fatal del emperador no fue la exposición a la piedra que lo mató sino el exceso de ingenuidad que le impidió identificar al enemigo cuando este entraba en la ciudad.

La balanza es equilibrio
Otra imagen de la justicia se consolida en los comienzos de la Modernidad. El catedrático Salvador Andrés Ordax la describe: "la espada para hacer cumplir las decisiones, y la balanza para sopesar bien las acciones y para equilibrar las culpas y los castigos".
En el Renacimiento, el jurista Andrea Alciato habla por primera vez de "las manos limpias del juez". En la misma época (siglo XVI), el codificador Cesare Ripa ensaya esta figura: "mujer vestida de blanco con los ojos vendados, que tiene en la mano diestra un haz hecho de varas, mientras que con la izquierda sostiene una llama de fuego. A su lado hay un avestruz para que, o bien tenga la espada o bien tenga la balanza".
Los ojos vendados aluden a la objetividad e independencia. La llama de fuego es un elemento secundario que hace referencia a la purificación y a la iluminación del juzgador. Ripa explica el porqué de sumar también al avestruz: "que las cosas que vienen a juicio, por intrincadas que sean, no se han de dejar nunca sin la debida investigación. Con la mayor de las paciencias (hay que proceder), del mismo modo que digiere el hierro el avestruz".

Comentarios