Tarcos añejos y peligrosos

En épocas de vientos y tormentas pueden causar accidentes.

07 Enero 2003
El tarco es uno de los árboles más entrañables de la flora tucumana. "La luna templó mis sueños, un arroyo me cantó lejos y el tarco me dio, cerreño, las nubes lilas de un sueño", dice Rolando "Chivo" Valladares en una de sus canciones. Sin embargo, el tarco no ha tenido la misma suerte de su hermano, el lapacho, porque no ha sido renovado como podría esperarse. Los ejemplares que aún sobreviven superan en muchos casos el medio siglo y en épocas de vientos y tormentas pueden transformarse en un peligro para el hombre.
Ello sucede en Tafí Viejo, por ejemplo. En la madrugada del domingo, un añejo tarco cayó sobre los cables de alta tensión en 9 de Julio al 100, y toda la manzana quedó sin luz. En enero del año pasado, en la misma cuadra, pero al 200, se desplomó una imponente rama y destruyó un auto estacionado. Afortunadamente no hubo víctimas.
Una ordenanza municipal impide la poda de los árboles, pero nada se hace, por otro lado, para evitar estos riesgos que algún día no tan lejano pueden cobrar una víctima. Tampoco se conoce un plan municipal de reforestación que permita reemplazar los ejemplares viejos por los nuevos. De manera que cuando hay furiosas tormentas muchos taficeños andan con el Jesús en la boca, rogando que ningún árbol caiga sobre sus casas. Cuidar la naturaleza es bueno, pero nunca está de más recordar que la vida no tiene precio.

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