22 Julio 2008 Seguir en 
MADRID.-"El arte trata de la vida; el mercado del arte, de dinero". A esta frase de Damien Hirst, el artista más rico del mundo, quien ha sido capaz de crear y vender este año una calavera de platino y diamantes por la astronómica cifra de 63 millones de euros, se podría añadir "de mucho dinero".
El arte contemporáneo y moderno está viviendo el mejor momento de su historia, según afirma una investigación del diario "El País". Los nuevos e ingentes flujos de capital procedentes de Rusia, China, India y los países árabes están provocando que la crisis económica se deslice por el arte con la suavidad de la témpera sobre el papel. Además, la debilidad del dólar hace que los compradores europeos se lancen en tropel a comprar artistas americanos o que vendan sus obras contra el billete verde. E incluso se da, como si se tratara del petróleo, la especulación más descarada.
El arte se empieza a ver como un refugio similar al oro o al franco suizo; además, los nuevos museos del Golfo y China necesitan contenido para sus salas. A esto hay que agregar que las casas de subasta evitan preguntar de dónde procede el dinero. "Muchos tratantes están adquiriendo obras de artistas europeos contemporáneos para revenderlas a medio y corto plazo a alguno de los casi 1.000 museos que China construirá en los próximos años", critica el coleccionista Emilio Pi. Y es que en el gigante asiático sucede que hay cientos de espacios artísticos, pero no obras con que rellenarlos.
Esta conjunción de factores ha llevado la euforia a las casas de subasta de medio mundo. Sotheby's registraba el pasado mes de mayo en Nueva York las ventas más altas en arte contemporáneo de sus 264 años de historia. Escasas semanas después, la filial europea hacía lo propio para el mercado del Viejo Continente y dentro de una subasta de verano (120 millones de euros), que, por historia, no suele ser la más pujante. Christie's no le iba a la zaga, y en su subasta de arte impresionista y moderno -que recaudó 180 millones-, el cuadro de Claude Monet titulado "Le Bassin aux Nymphéas" alcanzaba los 50,4 millones, el doble de lo estimado.
Uno de los que se están mostrando más activos es el magnate ruso del petróleo Roman Abramovich, quien habría pagado en la subasta de mayo de Sotheby's 54 millones por un tríptico del pintor inglés Francis Bacon y 22 millones por el óleo de Lucian Freud. (Especial)
El arte contemporáneo y moderno está viviendo el mejor momento de su historia, según afirma una investigación del diario "El País". Los nuevos e ingentes flujos de capital procedentes de Rusia, China, India y los países árabes están provocando que la crisis económica se deslice por el arte con la suavidad de la témpera sobre el papel. Además, la debilidad del dólar hace que los compradores europeos se lancen en tropel a comprar artistas americanos o que vendan sus obras contra el billete verde. E incluso se da, como si se tratara del petróleo, la especulación más descarada.
El arte se empieza a ver como un refugio similar al oro o al franco suizo; además, los nuevos museos del Golfo y China necesitan contenido para sus salas. A esto hay que agregar que las casas de subasta evitan preguntar de dónde procede el dinero. "Muchos tratantes están adquiriendo obras de artistas europeos contemporáneos para revenderlas a medio y corto plazo a alguno de los casi 1.000 museos que China construirá en los próximos años", critica el coleccionista Emilio Pi. Y es que en el gigante asiático sucede que hay cientos de espacios artísticos, pero no obras con que rellenarlos.
Esta conjunción de factores ha llevado la euforia a las casas de subasta de medio mundo. Sotheby's registraba el pasado mes de mayo en Nueva York las ventas más altas en arte contemporáneo de sus 264 años de historia. Escasas semanas después, la filial europea hacía lo propio para el mercado del Viejo Continente y dentro de una subasta de verano (120 millones de euros), que, por historia, no suele ser la más pujante. Christie's no le iba a la zaga, y en su subasta de arte impresionista y moderno -que recaudó 180 millones-, el cuadro de Claude Monet titulado "Le Bassin aux Nymphéas" alcanzaba los 50,4 millones, el doble de lo estimado.
Uno de los que se están mostrando más activos es el magnate ruso del petróleo Roman Abramovich, quien habría pagado en la subasta de mayo de Sotheby's 54 millones por un tríptico del pintor inglés Francis Bacon y 22 millones por el óleo de Lucian Freud. (Especial)







