El director de “Bajos instintos” sigue sacudiendo al espectador

El holandés Paul Verhoeven, que hoy cumple 70 años, prepara el rodaje de la segunda parte de "El caso Thomas Crown", con Pierce Brosnan.

SIN PUDOR. Paul Verhoeven admite que le gusta desconcertar al espectador.
SIN PUDOR. Paul Verhoeven admite que le gusta desconcertar al espectador.
18 Julio 2008
Los Angeles.- El director Paul Verhoeven, conocido por su tendencia a mostrar mucha piel y violencia en la gran pantalla, vuelve a Hollywood tras una pausa de ocho años. El holandés, que hoy cumple 70 años, prepara la segunda parte de “El caso Thomas Crown”, con Pierce Brosnan como un seductor ladrón. Su anterior película, “El hombre sin sombra” (2006) no gustó a la crítica estadounidense.
En su patria y en Alemania filmó su último trabajo “Zwartboek” (“Libro negro”), el primero que rodaba en Europa desde 1983. Este thriller ambientado en la Segunda Guerra Mundial relata la historia de una cantante judía (Carice van Houten) que se enamora de un destacado miembro de la SS (Sebastian Koch). La cinta emprendió la carrera por el Oscar a la mejor película extranjera en 2007, pero no llegó a la ronda final. “Reconozco que me gusta desconcertar al espectador”, admitió Verhoeven. Hijo de historiadores nacido en Amsterdam en 1938, a Verhoeven siempre le gustó ir contra las disposiciones de las comisiones cinematográficas y contra las normas del buen gusto.
Aunque estudió física y se doctoró en la teoría de la relatividad de Einstein, trabajó en televisión y en 1971 rodó su primera película de ficción, una comedia sexual en un ambiente de prostitución. Dos años después consiguió sorpresivamente su primera nominación al Oscar como mejor película extranjera por “Turks fruit”. A este provocador pronto Holanda pronto le quedó pequeña. “En mi país tenía que humillarme permanentemente, arrodillarme para poder trabajar”, dijo Verhoeven tras marchar a Hollywood en los años 80.
Su primera película en Estados Unidos fue “Flesh+Blood” (1985). Sangre, carne y brutales escenas violentas marcaron la carrera de Verhoeven, que tras “Robocop”, rodó en los años 90 con Arnold Schwarzenegger “El vengador del futuro” y pasó a ser considerado uno de los diez realizadores más poderosos de Hollywood. Enormes titulares, protestas de organizaciones de mujeres y cines con salas llenas fue lo que Verhoeven consiguió en 1991 con “Bajos instintos”. Con la escena que rompía tabúes en la que Sharon Stone sin ropa interior hacía un cruce de piernas mientras la policía la interrogaba, el director hizo historia. Unos años después, en “Showgirls”, Verhoeven mostraba mucha piel, pero ni la crítica ni los espectadores le siguieron el juego. La cinta, a la que la revista especializada “Variety” calificó como la peor caída de la historia del cine, resultó un rotundo fracaso financiero. Tampoco recibió comentarios positivos con la cinta de ciencia ficción “Invasión” (1997), que fue calificada como de “deleite sadista” por su enaltecimiento del fascismo. Verhoeven no elude la controversia. Con “Zwartboek” aborda el tema tabú de los “nazis buenos”, lo que algunos compatriotas vieron como una osadía. “Siempre me gustó provocar”, fue la respuesta lacónica del realizador. (DPA)

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios