18 Julio 2008 Seguir en 
"Bodas de sangre" resume en sí misma lo que es la tragedia; en esta obra escrita en 1931 por Federico García Lorca, y estrenada en 1933, las pulsiones y los instintos de los seres humanos aparecen en un primer plano, crudamente planteados. Y precisamente son estas pulsiones, las que la hacen tan vigente. Así lo explica Nicolás Aráoz, que esta noche a las 22 dirigirá la puesta en la sala Orestes Caviglia. "La obra es algo terrible, trágico, pero muy vital a la vez; pertenece al orden de la vida y de la muerte", dice.
"Bodas de sangre", del Elenco Estable, será interpretada por Alicia López Vera, Teresita Terraf, Jorge García, Héctor Marcaida, Lilian Mirkin, Raúl Schuttenberger, Daniel Cabot, Olga Vides, Daniela Villalba, Guillermo Arana, Noé Andrade, Marcos Acevedo, Iván Balsa, Carlos Segura, Cecilia Valle, Gabriela Ruiz y Sebastián Adorno. La escenografía es de Andrés Di Lullo. Las funciones se realizarán los viernes y los sábados a las 22, y los domingos a las 21.
"Pensé que tenía que ser un clásico, porque aquí existe una infraestructura adecuada para ello. Y elegí ?Bodas de sangre?, porque me persigue desde hace mucho tiempo: primero como actor, en 1992, y luego como docente. De todos modos, siempre fueron versiones distintas", comenta Aráoz en su diálogo con este diario.
"La adaptación que hice ahora juega mucho con lo onírico, y rompe la cronología; va y vuelve en el tiempo, como si fueran sueños", describe el director, añadiendo que el recorte que hizo de la obra de García Lorca incluye los momentos más dolorosos, los más trágicos. Aráoz aclara que partió de un guión (o libreto) riguroso pero luego, durante los ensayos se fue reescribiendo: "creo que los actores marcaron mucho el camino".
Para ubicar esta situación onírica, el director y el escenógrafo plantearon un espacio real dividido, en el que sucederán escenas distintas simultáneamente, lo que garantiza una mayor dinámica. "La puesta es visual pero no trata de impresionar, sino de acompañar el clima trágico", señala Di Lullo.
Nicolás Aráoz dice que "Bodas de sangre" necesita un espectador atento, porque posee una dimensión poética. "Requiero que el espectador haga el esfuerzo de estar tranquilo, y se siente dispuesto a recibir lo que se le está entregando".
Federico García Lorca tardó cinco años en escribir "Bodas de sangre", obra que inició inspirado en la crónica periodística de un asesinato ocurrido en la víspera de una boda. Su intención, según sus propias palabras, fue crear un documental fotográfico en el cual concebía a los personajes como un hecho poético, pese a que podía reconocerlos en algunos rasgos de personas que lo rodeaban.
La obra se estrenó en marzo de 1933. En esos días Adolf Hitler asumía el mandato en Alemania. García Lorca insistió a los actores que daban carnadura a los personajes de su obra: "sin grandilocuencias, sin lorquismos". Estaba convencido de que era primordial respetar los propios instintos. "El día que uno deja de luchar contra sus instintos, ese día se ha aprendido a vivir", decía. García Lorca murió fusilado en agosto de 1936, a los 38 años de edad, a poco de haberse iniciado la Guerra Civil Española.
"Bodas de sangre", del Elenco Estable, será interpretada por Alicia López Vera, Teresita Terraf, Jorge García, Héctor Marcaida, Lilian Mirkin, Raúl Schuttenberger, Daniel Cabot, Olga Vides, Daniela Villalba, Guillermo Arana, Noé Andrade, Marcos Acevedo, Iván Balsa, Carlos Segura, Cecilia Valle, Gabriela Ruiz y Sebastián Adorno. La escenografía es de Andrés Di Lullo. Las funciones se realizarán los viernes y los sábados a las 22, y los domingos a las 21.
"Pensé que tenía que ser un clásico, porque aquí existe una infraestructura adecuada para ello. Y elegí ?Bodas de sangre?, porque me persigue desde hace mucho tiempo: primero como actor, en 1992, y luego como docente. De todos modos, siempre fueron versiones distintas", comenta Aráoz en su diálogo con este diario.
"La adaptación que hice ahora juega mucho con lo onírico, y rompe la cronología; va y vuelve en el tiempo, como si fueran sueños", describe el director, añadiendo que el recorte que hizo de la obra de García Lorca incluye los momentos más dolorosos, los más trágicos. Aráoz aclara que partió de un guión (o libreto) riguroso pero luego, durante los ensayos se fue reescribiendo: "creo que los actores marcaron mucho el camino".
Para ubicar esta situación onírica, el director y el escenógrafo plantearon un espacio real dividido, en el que sucederán escenas distintas simultáneamente, lo que garantiza una mayor dinámica. "La puesta es visual pero no trata de impresionar, sino de acompañar el clima trágico", señala Di Lullo.
Nicolás Aráoz dice que "Bodas de sangre" necesita un espectador atento, porque posee una dimensión poética. "Requiero que el espectador haga el esfuerzo de estar tranquilo, y se siente dispuesto a recibir lo que se le está entregando".
Federico García Lorca tardó cinco años en escribir "Bodas de sangre", obra que inició inspirado en la crónica periodística de un asesinato ocurrido en la víspera de una boda. Su intención, según sus propias palabras, fue crear un documental fotográfico en el cual concebía a los personajes como un hecho poético, pese a que podía reconocerlos en algunos rasgos de personas que lo rodeaban.
La obra se estrenó en marzo de 1933. En esos días Adolf Hitler asumía el mandato en Alemania. García Lorca insistió a los actores que daban carnadura a los personajes de su obra: "sin grandilocuencias, sin lorquismos". Estaba convencido de que era primordial respetar los propios instintos. "El día que uno deja de luchar contra sus instintos, ese día se ha aprendido a vivir", decía. García Lorca murió fusilado en agosto de 1936, a los 38 años de edad, a poco de haberse iniciado la Guerra Civil Española.
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