Juegos de guerra en el justicialismo

La pelea entre Duhalde y Menem tiene en vilo al país.

05 Enero 2003
Por Darío Del Arco

BUENOS AIRES.- La interna sigue sin darle tregua al Presidente. Y el Presidente sigue sin darle tregua a la interna. Como en los últimos tiempos, Eduardo Duhalde continúa enfrascado en su lucha contra Carlos Menem y, por eso, reparte sus energías entre el Gobierno nacional y el quehacer partidario.
Los alquimistas de la Rosada trabajan a destajo en busca de destrabar la situación incómoda que embarga al primer mandatario, ávido por encontrar un candidato que le ponga fin a la porción de poder interno que hoy exhibe el riojano. Desde el entorno duhaldista siguen fogoneando la posibilidad de Duhalde-candidato. Una chance con la que el propio jefe de Estado coquetea, a través de reiteradas negativas y dichos a través de los cuales insinúa que, de no haber empeñado su palabra, pensaría en postularse. En la estrategia duhaldista se mezclan los juegos de guerra y la voluntad de preservar poder hasta el último día, con la idea pura de quedarse más tiempo en el poder. Hoy, el mandatario está a gusto con su administración y ya no sufre las depresiones que lo hostigaron en sus primeros días de gobierno.
Convencido de que el supuesto veranito económico es más sólido de lo que cree, alimenta su fantasía de alargar su mandato, sepultar políticamente a Menem y convertirse en el todopoderoso del peronismo que, excepto en Buenos Aires, siempre le ha sido esquivo a la hora de los apoyos.
En el PJ, por uno y otro lado, cada vez se cree más que la única forma de saldar la guerra Menem-Duhalde es a través de un enfrentamiento en las urnas. Menem dice que no tiene problemas. A Duhalde no se lo ve tan convencido. Sin embargo, el bonaerense sabe que, si no va a una lucha frontal, deberá al menos competir con Menem por la jefatura del partido. Caso contrario, fuera de la presidencia, sin cargo en el PJ y un tanto alejado del poder real de Buenos Aires, podría quedar a merced de su adversario.

La postulación de Solá
Mientras los "gurkas" del Presidente trazan sus estrategias, Duhalde ve con agrado las últimas declaraciones de Felipe Solá, respecto de que podría encabezar una fórmula. Imagina que si él mismo no se postula, una eventual candidatura de Solá le dejaría allanado el camino para una vuelta a la gobernación de Buenos Aires.
En el entorno de Solá algunos afirman que los dichos del mandatario provincial sólo buscaron desinflar una operación duhaldista que procura alejarlo de La Plata. Otros creen que el gobernador ha empezado a encandilarse con las luces del poder y que, de verdad, evalúa la chance de lanzarse.
Por lo pronto, el misionero Ramón Puerta ya salió a desalentar una eventual participación como segundo de Solá. Es más: en Misiones ya ha disparado su plan B, que contempla volver a la gobernación provincial, si no cuaja, finalmente, la ilusión de ser el candidato del consenso.
Está claro que en el PJ sigue todo convulsionado y confuso. A punto tal que un apriete duhaldista amilanó a Menem y a los suyos el viernes. "Vamos a una Ley de Lemas -aprobada en el Parlamento- o el 2 de marzo reúno al congreso nacional justicialista y elegimos ahí la fórmula a presidente y vice", les disparó a quemarropa a los menemistas el titular de ese cuerpo partidario, Eduardo Camaño.
El menemismo, temeroso de la jugada, aceptó ir en busca de una Ley de Lemas, a la que, incluso, consideran menos nociva que la ley Romero."La Ley de Lemas deja explícito que todos suman para el más votado. Con la ley Romero, uno depende de un pacto de caballeros y los peronistas muy caballeros no somos", conceden.
Ahora, el debate de si una Ley de Lemas es constitucional o no, ya está abierto. Pero no pocos creen que el radicalismo, más allá de las discusiones, podría llegar a apoyar esa instancia con una doble finalidad: licuar el papelón de su interna y, además, procurar una mejor performance en abril, con la posibilidad de más de un candidato.
Mientras la política chica consume horas y energía a la dirigencia -sobre todo a la peronista-, el Gobierno, tras los guiños públicos de Inácio "Lula" da Silva al Mercosur, aguarda con expectativa las semanas por venir.
Una misión del FMI llegará en los próximos días a la Argentina. Aunque el Gobierno aguarda que el acuerdo llegue antes de fin de enero, no son pocos lo que dudan de esa alternativa. La reunión del directorio del Fondo del próximo 8 de enero será, por eso, vital para la administración Duhalde.
Un Duhalde que sigue encontrando en el ministro Roberto Lavagna a uno de los pilares de su gobierno, hoy encantado por los niveles en que -con la colaboración de Alfonso Prat Gay- se ha colocado al dólar. (DyN)

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