Fotia insiste en que el trabajo en negro persiste en el campo

Inspecciones diarias del gremio que agrupa a los trabajadores del sector azucarero. Se detectaron familias enteras que viven en habitaciones precarias. El apoyo oficial se limita a la Secretaría de Trabajo.

SITUACION DESESPERANTE. Los obreros del surco que se desempeñan en la informalidad suelen trabajar en condiciones laborales pésimas.
SITUACION DESESPERANTE. Los obreros del surco que se desempeñan en la informalidad suelen trabajar en condiciones laborales pésimas.
17 Julio 2008
El trabajo en negro continúa siendo la gran preocupación de la dirigencia de Fotia, que lucha contra contratistas y cañeros inescrupulosos que se aprovechan de las necesidades laborales de miles de personas humildes.
"Estamos muy preocupados por el trabajo en negro, en especial porque muchos empresarios que todavía siguen con viejas prácticas de someter a maltratos a la gente, en lo laboral y en las viviendas que proporcionan", dijo a LA GACETA el secretario adjunto de Fotia, Luis González. El sindicalista comentó que Fotia viene realizando inspecciones diarias en toda la provincia y que en esos controles se detectó una creciente presencia de trabajadores oriundos de Santiago del Estero y de Bolivia. "Hemos descubierto casos muy dramáticos, como el de familias enteras, con niños incluidos, que viven hacinadas en habitaciones de dos por dos metros, con techos hechos con restos de despunte de cañas y paredes de lona. Obviamente, no tienen baños; el baño es el cañaveral, y eso que hay mujeres", recalcó González.
El dirigente de Fotia se sumó al reclamo que días atrás había formulado el secretario general de la organización gremial, Roberto Palina, que dejó en claro que el 80% de los 6.000 trabajadores del surco está en negro. Palina había denunciado que los ingresos de la obra social de Fotia se vienen desplomando por la proliferación de contratistas que emplean trabajadores para que les realicen la cosecha de caña a los ingenios y a los cañeros. También mencionó que se informó sobre esta situación a la Dirección General de Rentas y a la AFIP, sin éxito hasta el momento. "Seguimos sin ser atendidos por los funcionarios de Rentas", agregó González. LA GACETA intentó infructuosamente consultar sobre esta denuncia con las autoridades del organismo recaudador.
"Estamos recibiendo apoyo de la Secretaría de Trabajo, pero todavía no logramos hablar con la gente de Rentas", añadió el secretario adjunto de Fotia. "Es increíble que todavía se apliquen estas prácticas propias de muchas décadas atrás. Felizmente, estamos asistiendo a un cambio cultural en los trabajadores, que se animan y realizan denuncias. Frente a este problema, esperamos contar con un mayor apoyo del Estado", finalizó González.

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