CARTAS

05 Enero 2003
LA GUARDIA DEL HOSPITAL PADILLA
El pasado 31 de diciembre, mi hijo Gustavo sufrió un accidente de tránsito, con politraumatismo de cráneo y golpes varios. Lo derivamos al hospital Angel Padilla. En la guardia era impresionante la cantidad de gente que ingresaba con diferentes cuadros. El equipo humano se portó de modo excelente; con el escaso material con que contaban hacían maravillas; allí se veía de todo. Felicito con todo mi corazón al equipo de neurólogos, traumatólogos, paramédicos, enfermeros, etcétera. Gracias. Esto levanta de veras la moral y nos hace sonreír un poco en este duro transitar por la vida.
Daniel Francisco Leccese
Manzana C - Casa 76
Bº Güemes
Alderetes-Tucumán

TRIBUNAL DE CUENTAS
En la última sesión del año 2002, la Legislatura dio sanción a un proyecto de ley que en la práctica convierte en vitalicia la duración del mandato de cuatro años de los vocales del Tribunal de Cuentas. Siempre existen razones para justificar el manoseo político de las instituciones, cuando de por medio juega el interés personal apoyado por acuerdos partidarios, que nada tienen que ver con la transparencia que se invoca, para justificar oscuras intenciones al modificar normas legales. Queda al descubierto que, por la finalización del mandato de cuatro años de los actuales integrantes del Tribunal, se movieron los hilos para asegurar su permanencia. Se repite la historia de la arbitrariedad ya consumada por la ley 6672, que dejó de lado las previsiones del capítulo XI de la ley 6667, respecto de la participación del nunca integrado Consejo Asesor de Cuentas para la designación de sus miembros. Es el mismo cuerpo con otros actores, que en un vergonzoso final de fiesta, dejó en manos del cotizado dedo de su presidente, la designación de los miembros del cuerpo que, removidos por el actual Gobierno, iniciaron juicio. Se ampararon en el carácter de inamovibles dado por la ley 6667 que algunos de ellos, siendo legisladores, votaron en su propio beneficio, como premio por los importantes y patrióticos servicios prestados por sancionar leyes de "perversión jurídica" como la 6398, que modifica la Ley de Contabilidad, y que permitió un latrocinio "cuasi legalizado". Porque se eximió de la obligación de rendir cuentas documentada de los gastos de bloque del Legislativo y de gastos reservados en el Ejecutivo y Judicial, con la complicidad de los órganos de control de legalidad.
Vicente Navarro
Catamarca 79
S. M. de Tucumán

MANIQUEISMO
Para poner fin al ciclo de "Reflexiones sobre la crisis", Daniel A. Dessein, director de LA GACETA Literaria, dice: "hombres con posiciones muy enfrentadas aceptaron formar parte de un esfuerzo conjunto para analizar la situación del país y buscar salidas. Esta es quizás la lección más trascendente del ciclo para un país prolífico en ciudadanos brillantes, estéril en proyectos colectivos e históricamente escindido por destructivos maniqueísmos". Dessein califica con acierto de "destructivos" a los maniqueísmos. Maniqueo es un adjetivo que sirve para calificar a aquellos simpatizantes de los errores de Maniqueo -heresiarca babilonio del siglo III de nuestra era-, cuya doctrina admitía dos principios creadores, uno para el bien y otro para el mal. Actualmente un gran maniqueo, a nivel planetario, es el belicoso emperador -autodefinido como "representante del bien"- George W. Bush, quien dijo: "están con nosotros o en contra de nosotros". El maniqueísmo en este país se manifiesta popularmente así: todos los gobernantes son ineficientes y corruptos; todos los gobernados -en cambio- sólo somos seres maravillosos víctimas de los anteriores. Jorge Luis Borges, en un cuento que está inserto en el ensayo "El tiempo circular", dice: "un teólogo consagra toda su vida a confutar a un heresiarca; lo vence en intrincadas polémicas, lo denuncia, lo hace quemar; en el cielo descubre que para Dios el heresiarca y él forman una sola persona".
Jorge M. Murillo
Centenario 408
Tafí Viejo-Tucumán

NOCHE DE REYES
Este nuevo año celebramos la mágica noche de Reyes, noche por la cual tuve el privilegio en mi niñez de tener la llama viva del misterio y la inocencia de que algo me aguardaba a la par de mis zapatos. Privilegio que hoy muchos niños de mi provincia no tendrán, ya que, al levantarse, buscarán quizás sus zapatillas raídas, pero para salir a ganarse la moneda o el pedazo de pan y poder seguir sobreviviendo. Siento, como ciudadano, bronca e impotencia de palpar esta realidad en que la miseria, desde ya, condiciona a esta generación por la falta de trabajo, educación y salud, pilares básicos y necesarios de la sociedad. Hoy, quienes tienen que dar respuestas concretas y reales y no parches precarios para aquietar la desesperación, deben salir de sus guaridas y tener un gesto de generosidad hacia este, su pueblo, que con el voto les dio la confianza. Muchos de nosotros, como hijos de esta tierra, estamos brindando una parte de nuestras limitaciones para ese hermano que hoy nos necesita y es por eso que hice mío el mensaje de un grande de la música -John Lennon- que dice: "No quise seguir siendo el acróbata de sueños falsos y falsas esperanzas; no hay nada mejor que amar a alguien y dar la vida para hacer que sea feliz".
Rubén Roberto Toledo
Avenida Roca 952
S. M. de Tucumán

JUGUETES
No hay un solo momento del día, desde aquel desgraciado suceso del 11 de setiembre de 2001 en Nueva York, en el que el clima de guerra esté ausente. Las continuas manifestaciones del presidente de los Estados Unidos sobre la guerra a la que su país está dispuesto contra el terrorismo internacional y con los países integrantes del "eje del mal", nos introducen en un clima de guerra que genera -ya desde la preparación para el enfrentamiento armado- angustias, preocupaciones, temores y un estado de intranquilidad en todos los órdenes. Aun en nuestro propio país sumido en tan desmesurada situación de pobreza, de abandonos y desarticulación de sus estructuras productivas, los efectos de esta preparación para la guerra, para la "guerra preventiva" ideada por los poderosos de turno, serán my perjudiciales. Por ello mismo y por la tradición pacifista de nuestro pueblo, será necesario que en estas celebraciones tan esperadas por los niños, la de los Reyes Magos, todas las jugueterías de Tucumán se adhieran al proyecto de "Desarme en las jugueterías" del "Llamamiento de los cien para seguir viviendo", para que los niños no se entusiasmen con tantos juguetes bélicos y videojuegos de violencia. Nuestra responsabilidad como adultos, la responsabilidad de los propios medios de difusión, deben ser un compromiso por la dignidad de la persona humana, en contra de la guerra, "ese monstruo grande que pisa fuerte", como expresó León Gieco (uno de los fundadores del Llamamiento) en ese hermoso himno por la paz que es "Sólo le pido a Dios".
Carlos Duguech
25 de Mayo 736
S. M. de Tucumán

MEDALLAS
Cuando creía haber llegado al límite de mi capacidad de asombro y rechazo por los políticos de mi provincia, me faltaba leer que cada uno de los que fueron legisladores desde 1999, recibirán una medalla de oro. Poco importa que la tengan que pagar de su bolsillo (¡faltaría más que saliera del nuestro!). Una medalla, aunque sea conmemorativa, es un reconocimiento a un buen trabajo. ¿Cuál de estos políticos hizo méritos para recibirla? ¿A cuántas sesiones de la Legislatura asistieron para merecerla? Si tienen que desembolsar entre 200 a 300 pesos por legislador, sería mejor que ese dinero lo envíen a los hospitales que carecen de todo, a los comedores infantiles donde falta comida, a las villas de emergencia donde se mueren los chicos. Es inmoral en la situación que vive la provincia, entregar una -y en algunos casos hasta dos- medalla de oro a quienes no lo merecen, pues lo único que hicieron muy bien fue lucrar en los cargos que en una mala hora el pueblo de Tucumán les otorgó.
Poldy Abbate
poldyabbate@hotmail.com

LA UTOPIA
Muchas veces no hace falta grandilocuencia de conceptos para definir lo que nos pasa como argentinos. Ocurre que deberíamos procurar tener en común un sueño de identidad nacional. Para ello, hace falta aferrarse ferviente y esperanzadoramente a una utopía, que verdaderamente nos contenga a todos; esa que está en el horizonte y que cada vez que avanzamos para tomarla se desplaza, evitando una y otra vez que la consigamos. Entonces cabría preguntar ¿para qué sirve la utopía? Y es para eso, para obligarnos a caminar en pos de una meta de grandeza para nuestra nación.
Pedro Daniel Fe
danielfe@arnet.com.ar

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