Bajo el amparo del Gobierno provincial, que le aporta dinero para pagar sueldos, el intendente Antonio Alvarez tiene la Municipalidad pacificada. Pero la ciudad se parece cada vez más a una tierra de nadie, surcada por taxis y ómnibus destartalados, inundada de vendedores ambulantes y servicios ilegales, con calles llenas de baches y veredas rotas. La autoridad parece haber desaparecido y los funcionarios intentan mostrar fortaleza con golpes de efecto, como anunciar que rescindirán el contrato con la empresa de la basura o con la concesionaria de las grúas de tránsito. Pero los anuncios no llegan a nada.El último conflicto ha sido el de los empresarios del servicio de ómnibus, que se quejan de que los costos se les fueron a las nubes y que no hay control de los remises "truchos", y por ello piden no sólo aumento de precio del boleto, sino reducir el pago de tasas y quitar beneficios como el abono escolar.
Táctica errónea
Por una semana se aventó ayer la crisis y se evitó que desde el lunes haya reducción del servicio de colectivos. Pero los funcionarios de Alvarez, en vez de pensar en el usuario (para evitar los aumentos), prefieren conceder los pedidos empresariales y eluden el combate al transporte ilegal, que es el principal causante del problema de los empresarios de ómnibus. Ya el servicio precario está dando dolores de cabeza a los usuarios. Y cuando no haya ómnibus, los ilegales manejarán las tarifas y los horarios como quieran. Así ocurre en Santiago del Estero, y así está ocurriendo en localidades tucumanas como Colombres.
La poca convicción para ejercer la autoridad se nota en el caso del ex Mercado de Abasto. Se ha permitido la ocupación ilegal de los puesteros liderados por Said Ale, padre de Angel y Rubén Ale. El subsecretario de Servicios Públicos, Rodolfo Cruz, dio vueltas con el asunto, dilató las definiciones y ahora elude el tema. Todos saben que los Ale son amigos del ministro de Gobierno provincial, Fernando Juri, y nadie los sacará del mercado. Incluso Said Ale dice que los funcionarios municipales hicieron un acuerdo con ellos. En el Concejo Deliberante se dice que el que hizo el acuerdo fue el director de Urbanidad e Higiene, Juan Jesús Soria, ex asesor del gobernador Julio Miranda.
También el intendente ha cedido ante los puesteros del Mercado del Norte que, por tercera vez en una década, prometieron mejoras que en el pasado no hicieron; y ante los ambulantes en el complejo ferroviario Terán, para hacer el mercado de pulgas. A diario se ve a las autoridades flaquear ante los verduleros adueñados de la esquina de Córdoba y Maipú. Pero la peor de las agachadas de cabeza se da frente al transporte ilegal. En medio de la crisis económica que está destruyendo a taxistas y a remiseros, los que ganan son los que viven en la ilegalidad, sin pagar tasas ni seguros y circulando sin otra ley que la de la calle.
Ceder no lleva al sostén de la autoridad, sino que perjudica a los vecinos. Aunque haya una falsa sensación de paz, los ciudadanos saben que están en manos de cualquiera que sepa ejercer la presión necesaria para adueñarse de la ciudad.







