04 Enero 2003 Seguir en 
La intención del Gobierno de frenar los aumentos de los principales artículos de la canasta familiar dividió las aguas. Los fabricantes y comerciantes aseguraron que la única alternativa a la que se puede recurrir es a una baja generalizada de la carga impositiva. Los consumidores, por su parte, sólo quieren que, sin importar los medios, se concrete el freno a los incrementos de los precios de varios productos.
Guillermo Saccomani, titular de la cámara que nuclea a los supermercadistas, aseguró que las autoridades no deben hacer grandes análisis para cumplir con el objetivo que se han propuesto. "La única alternativa es generalizar la baja del IVA al 10,5%, como ya ocurre en otros sectores, porque esa reducción se trasladará inmediatamente al precio final de los productos", explicó. El dirigente rechazó de plano la posibilidad de instaurar precios máximos o sugeridos a determinados artículos, y muchos menos incrementar las retenciones de algunos productos. "No tengo dudas de que los sectores perjudicados no sólo lo rechazarán, sino que además podrían trasladar los costos de estas pérdidas al mercado interno", agregó.
Vicente Cuozzo, del Centro Industrial de Panaderos, aseguró que este no es un tema sencillo de resolver. "Los arreglos tienen que producirse entre los grandes industriales y el Gobierno. Una vez que ellos lleguen a un acuerdo, recién podremos decir qué paso se podrá dar", anunció.
Tarea imposible
En las carnicerías y en las verdulerías esperan expectantes el final de esta historia, porque saben perfectamente que es imposible que el Gobierno pueda regular el equilibrio entre la oferta y la demanda. "Estos son mercados completamente distintos y por un decreto no se puede bajar el precio de determinada mercadería. Por ejemplo, ningún funcionario podrá frenar una sequía o un período de lluvia que genere una disminución en la cosecha y, por ende, un encarecimiento inmediato en el producto", argumentó un mayorista del Mercofrut.
Los consumidores, en cambio, no quieren escuchar una palabra de teorías o técnicas económicas. Simplemente, pretenden que el precio de algunos artículos de la canasta familiar baje cuanto antes o, por lo menos, que no sigan subiendo. "Esta situación no da para más. Ya es imposible hacer un presupuesto fijo. Eso complica el panorama a cualquier hogar", argumentó Lucrecia de Novillo, ama de casa.
Mientras realizaba las compras en el Mercado del Norte, Marcos Herrera, empleado de comercio, indicó que tarde o temprano tendrán que bajar los precios. "La gente no puede aguantar más esta situación y dejará de comprar muchas cosas. Ahí quiero ver qué harán las grandes empresas", concluyó.
Por las nubes
La leche y otros derivados lácteos fueron los primeros artículos en subir este año. Según informaron los supermercadistas, el aumento de estos productos oscila entre el 5 y el 10%. Las fuentes anunciaron además que, si se generaliza la suba de los combustibles se encarecerán los fletes, por lo que todos los artículos que forman parte de la canasta familiar aumentarán. Otro de los productos que incrementó bastante su valor fue la harina y, por ende, también lo hizo el pan.
Grave error
Desde la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) se opusieron terminantemente al aumento en las retenciones. "Si esa es la intención real del Gobierno iría en contra de los propios anuncios del Presidente, quien dijo que con la devaluación se apostó a la exportación y a la producción", señaló Guillermo Canteros, gerente de la SRT. Agregó que sería un grave error y que dejaría a la actividad en jaque, ya que el agro compró todos los insumos a valor del dólar libre.
Guillermo Saccomani, titular de la cámara que nuclea a los supermercadistas, aseguró que las autoridades no deben hacer grandes análisis para cumplir con el objetivo que se han propuesto. "La única alternativa es generalizar la baja del IVA al 10,5%, como ya ocurre en otros sectores, porque esa reducción se trasladará inmediatamente al precio final de los productos", explicó. El dirigente rechazó de plano la posibilidad de instaurar precios máximos o sugeridos a determinados artículos, y muchos menos incrementar las retenciones de algunos productos. "No tengo dudas de que los sectores perjudicados no sólo lo rechazarán, sino que además podrían trasladar los costos de estas pérdidas al mercado interno", agregó.
Vicente Cuozzo, del Centro Industrial de Panaderos, aseguró que este no es un tema sencillo de resolver. "Los arreglos tienen que producirse entre los grandes industriales y el Gobierno. Una vez que ellos lleguen a un acuerdo, recién podremos decir qué paso se podrá dar", anunció.
Tarea imposible
En las carnicerías y en las verdulerías esperan expectantes el final de esta historia, porque saben perfectamente que es imposible que el Gobierno pueda regular el equilibrio entre la oferta y la demanda. "Estos son mercados completamente distintos y por un decreto no se puede bajar el precio de determinada mercadería. Por ejemplo, ningún funcionario podrá frenar una sequía o un período de lluvia que genere una disminución en la cosecha y, por ende, un encarecimiento inmediato en el producto", argumentó un mayorista del Mercofrut.
Los consumidores, en cambio, no quieren escuchar una palabra de teorías o técnicas económicas. Simplemente, pretenden que el precio de algunos artículos de la canasta familiar baje cuanto antes o, por lo menos, que no sigan subiendo. "Esta situación no da para más. Ya es imposible hacer un presupuesto fijo. Eso complica el panorama a cualquier hogar", argumentó Lucrecia de Novillo, ama de casa.
Mientras realizaba las compras en el Mercado del Norte, Marcos Herrera, empleado de comercio, indicó que tarde o temprano tendrán que bajar los precios. "La gente no puede aguantar más esta situación y dejará de comprar muchas cosas. Ahí quiero ver qué harán las grandes empresas", concluyó.
La leche y otros derivados lácteos fueron los primeros artículos en subir este año. Según informaron los supermercadistas, el aumento de estos productos oscila entre el 5 y el 10%. Las fuentes anunciaron además que, si se generaliza la suba de los combustibles se encarecerán los fletes, por lo que todos los artículos que forman parte de la canasta familiar aumentarán. Otro de los productos que incrementó bastante su valor fue la harina y, por ende, también lo hizo el pan.
Desde la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) se opusieron terminantemente al aumento en las retenciones. "Si esa es la intención real del Gobierno iría en contra de los propios anuncios del Presidente, quien dijo que con la devaluación se apostó a la exportación y a la producción", señaló Guillermo Canteros, gerente de la SRT. Agregó que sería un grave error y que dejaría a la actividad en jaque, ya que el agro compró todos los insumos a valor del dólar libre.
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