Recuperar la capacidad de compra será el gran objetivo

Brindar posibilidades a una población que perdió cerca de la mitad de su poder adquisitivo es tal vez el principal desafío para el próximo gobierno.

05 Enero 2003
Si bien son varios los que admiten que la economía nacional está pasando por un "veranito", muchos más son los que sufren porque están desocupados o porque sus salarios reales se han reducido a cerca de la mitad de los valores de 2001.
¿Cómo hacer para recuperar el poder adquisitivo de una población empobrecida?, será, indudablemente el gran desafío para el próximo gobierno, debido al escaso tiempo que le queda a la gestión duhaldista.
Entre los numerosos estudios que se realizaron a fines del año pasado sobre las tendencias salariales en el país figura el estructurado por el abogado laboralista Daniel Funes de Rioja, el experto en opinión pública Manuel Mora y Araujo, y el ejecutivo de KPMG Hernán Pflaum, en la presentación de la Encuesta de Tendencias Salariales 2002.
Los expertos no sólo destacaron que los salarios reales y el nivel de ocupación están por el piso, sino que además advirtieron que pueden seguir cayendo si la incertidumbre política se mantiene o crece.
Funes de Rioja, que es vicepresidente del Consejo de Administración de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), destacó que "la estructura productiva argentina está intacta y, frente a expectativas favorables, puede incorporar personal, como lo muestra el ejemplo de la industria frigorífica. Pero también hay sectores sobreocupados, que decidirán qué hacer después de las elecciones".
La encuesta que se presentó abarca sólo resultados de empresas con más de 200 empleados; por eso algunos números no representan la situación general del país. De los casos relevados, sólo el 14% bajó salarios, el 57% despidió personal y el 92% pagó el aumento de 100 pesos no remunerativo y obligatorio, establecido por el decreto 1273/02. Las firmas que aumentaron salarios abarcan alrededor de un cuarto de la muestra. De éstas, casi la mitad otorgó incrementos de entre 20% y 49%, seguidas por las que subieron las remuneraciones de 10% a 19%. Los puestos más favorecidos por los aumentos fueron supervisores (67% de las empresas que aumentaron los salarios), personal clave (64%), gerentes (61%) y directores (55%). Luego se ubicó el personal de convenio (51%) y bastante más lejos los que cobran bajos salarios (25%).
Entre las pocas empresas que redujeron sueldos -41 de 295- se vio el efecto inverso: los más perjudicados en este caso fueron gerentes (52%), supervisores (46%), directores (39%) y personal clave (15%).
Si los efectos de reducción de salarios y personal no fueron más drásticos es porque muchas empresas apostaron a preservar su capital humano mientras esperan que la economía mejore.
"Hay mucha incertidumbre pero se trata de preservar el capital ya formado; algunas compañías saben que echar más gente significa cerrar o salir del mercado", observó Mora y Araujo.
"Nadie duda hoy de la importancia del activo humano. Las compañías no se privaron de despedir más gente por paternalismo, sino porque creen que es mejor esperar una recuperación del mercado que cerrar", indicó Funes de Rioja.

Beneficios no dinerarios
Hasta fines del año pasado se considera que no más del 30% de las empresas otorgaron aumentos de sueldos. No obstante, asciende al 40% el número de compañías que brindaron beneficios no dinerarios a su personal.
Según la encuesta de Tendencias Salariales 2002, entre los beneficios que más se utilizaron figuran los tickets, bonus de pago y anticipo de aguinaldo. Otras empresas colaboraron con su personal con adelantos de sueldo y entrega de mercadería y alimentos.
Por supuesto, todo dependió de los resultados de la firma o de la forma en que actuó la competencia en cada uno de los rubros.

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