05 Enero 2003 Seguir en 
Los cambios tomarán un nuevo impulso desde este mes, luego de un período vertiginoso en el mundo por la caída de casi todas las viejas fronteras políticas, culturales y sociales. Hay nuevas alianzas formadas no sólo por las naciones (serán más abarcadoras). Estos acontecimientos apuran el final de la era de varias instituciones, que fueron tradicionales. También caen estrategias comunes cuando se comienzan a formar criterios propios de política internacional. Es una anticipación la actitud de Europa -con la excepción de Inglaterra-, que procura más autonomía y muestra poca disposición para soportar los desequilibrios financieros del gran país del norte, que es la locomotora.
Los atentados del 11 de setiembre de 2001 unieron en dolor a todos los países. Pero las actitudes posteriores siguen lejos de una visión única y holista. Además, el crecimiento no parece prometedor, las finanzas y los mercados siguen ajustando hacia abajo y cuesta dar ritmo a la demanda interna de las naciones.
Estados Unidos, luego de las estafas en los mercados, pierde el flujo de inversión que captaba del mundo. No obstante, ahora un dólar más débil ayudará a sus exportaciones. Es una nueva juagada luego del fracaso en la bajada de las tasas de interés.
La inversión extranjera directa muestra que en Europa del Este fue de 33.000 millones de euros en 2002. La producción mudó adonde los salarios son actualmente más bajos, pero también a países que serán futuros aliados.
Las inversiones directas siempre motorizan el crecimiento. Nadie luchó más contra la pobreza que el ejercicio de la libertad con propiedad privada. Pese a ser este el sistema triunfador, sin embargo, aún le cuesta erradicar este flagelo que avergüenza.
Buenos indicadores
La Argentina, bendecida como siempre, regresó de los bordes del caos y comienza a caminar, pero deberá esforzarse para salir del atraso. El mundo le da otra oportunidad, porque la conoce, con una democracia joven y como potencia agroalimentaria con energía, aunque ubicada al sur del sur.
Los indicadores son favorables: el dólar y las tasas están en baja, los productos nacionales tienen buenos precios y en alza, está muy bien el turismo, mejoró el saldo comercial, cambió el ánimo para renegociar la deuda y, en general, el futuro se percibe mucho mejor. Pero, para crecer, hay que invertir. Y la riqueza, como dice Juan B. Alberdi, "exige de la ley, para producir y crear, que no le haga sombra".
En la Bolsa, el índice de las acciones líderes alcanzó un 77% en 2002, donde sobresalieron Comercial del Plata, Indupa, Celulosa, Atanor, Siderar, Renault y Ledesma. Para este año son una buena alternativa la agroindustria, la siderurgia y algunas empresas de servicio con buenos balances ante la suba tarifaria.
Los atentados del 11 de setiembre de 2001 unieron en dolor a todos los países. Pero las actitudes posteriores siguen lejos de una visión única y holista. Además, el crecimiento no parece prometedor, las finanzas y los mercados siguen ajustando hacia abajo y cuesta dar ritmo a la demanda interna de las naciones.
Estados Unidos, luego de las estafas en los mercados, pierde el flujo de inversión que captaba del mundo. No obstante, ahora un dólar más débil ayudará a sus exportaciones. Es una nueva juagada luego del fracaso en la bajada de las tasas de interés.
La inversión extranjera directa muestra que en Europa del Este fue de 33.000 millones de euros en 2002. La producción mudó adonde los salarios son actualmente más bajos, pero también a países que serán futuros aliados.
Las inversiones directas siempre motorizan el crecimiento. Nadie luchó más contra la pobreza que el ejercicio de la libertad con propiedad privada. Pese a ser este el sistema triunfador, sin embargo, aún le cuesta erradicar este flagelo que avergüenza.
Buenos indicadores
La Argentina, bendecida como siempre, regresó de los bordes del caos y comienza a caminar, pero deberá esforzarse para salir del atraso. El mundo le da otra oportunidad, porque la conoce, con una democracia joven y como potencia agroalimentaria con energía, aunque ubicada al sur del sur.
Los indicadores son favorables: el dólar y las tasas están en baja, los productos nacionales tienen buenos precios y en alza, está muy bien el turismo, mejoró el saldo comercial, cambió el ánimo para renegociar la deuda y, en general, el futuro se percibe mucho mejor. Pero, para crecer, hay que invertir. Y la riqueza, como dice Juan B. Alberdi, "exige de la ley, para producir y crear, que no le haga sombra".
En la Bolsa, el índice de las acciones líderes alcanzó un 77% en 2002, donde sobresalieron Comercial del Plata, Indupa, Celulosa, Atanor, Siderar, Renault y Ledesma. Para este año son una buena alternativa la agroindustria, la siderurgia y algunas empresas de servicio con buenos balances ante la suba tarifaria.
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